miércoles, 30 de marzo de 2011

Motivaciones



¿A que no soy la única que se acuerda de la caricatura del jefe español de Javier Marías? ¿A que no, eh, eh? ¿A que no?


El jefe español
–incluidos subjefes o jefes intermedios– se levanta todas las mañanas no pensando en cómo hacer bien su tarea o sacar mejor rendimiento a quienes tiene a sus órdenes (sin explotarlos), sino diciéndose: “Soy jefe, a ver cómo lo hago hoy notar”. Para él, lo importante no es que las cosas funcionen bien gracias a su trabajo, sino saberse por encima de otros y que esos otros dependan de sus decisiones. Por eso está mucho más atento a sus subalternos que a su quehacer. Les da órdenes arbitrarias y contradictorias para pillarlos en falta, y por supuesto jamás admite, cuando sobreviene el desastre, que éste tenga nada que ver con él, de la misma manera que si alguien de su equipo alumbra una buena idea, se apropiará inmediatamente de ella y acabará creyendo que fue suya.

Forges
siempre ilustra bien cualquier cosa relacionada con el trabajo.

domingo, 27 de marzo de 2011

La historia tras la foto

Las fotografías pueden decir muchas cosas, y tal vez ninguna tenga que ver con la realidad de lo que estaba pasando en ese momento. Me encanta conocer las historias que se esconden detrás de las imágenes y de sus protagonistas. Puede que le quite el misterio, pero si alguien consigue traspasar el papel -o la pantalla- y decirme algo, quiero saber qué ha sido de él. Os dejo aquí algunos ejemplos.

Las gemelas de Arbus




Como todos los modelos de Diane Arbus, son extrañas e inquietantes, con sus ropas a lo Miércoles Adams y sus caras de hermana-buena y hermana-mala. Cathleen y Colleen estaban tan tranquilas en una fiesta navideña para gemelos y trillizos en Roselle (New Jersey), cuando esa señora de la cámara apareció, no se sabe muy bien cómo. Algunos padres, como los Wade, obligaron a sus pequeños a posar. De esa sesión salió esta imagen, con esa expresión de mala leche de "oiga, déjeme, que yo estaba aquí jugando y comiendo tarta". A su padre no le gustó. Parecían fantasmas. Cathleen y Colleen no tienen nada de extraño ni inquietante. Y los vestidos eran verdes.

El beso de París



Esta historia es muy conocida, pero no deja de tener su gracia.
En París, en 1950, Robert Doisneau tomó esta instantánea que acabaría convirtiéndose en la imagen del romanticismo. Durante mucho tiempo, todo el mundo pensó que se trataba de una pareja de enamorados que había sido pillada a traición. ¡Qué bonito! ¡Qué apasionado! Pero no. Los listillos que en los años 90 empezaron a decir que eran los protagonistas y a exigir algo de tajada obligaron a su autor a confesar la verdad: Francoise Bornet y su novio, Jacques Carteaud, estaban en una cafetería cuando Doisneau les pidió que fueran sus modelos y se besaran. Lo hicieron y unos días después recibieron su copia. Bornet vendió la suya hace unos años por 155.000 euros para montar una productora de documentales para televisión junto a su marido. ¿Y por qué no? Después de todo, el noviete le duró unos meses y el beso no fue más que la anécdota graciosa de ese fotógrafo que tenía que cumplir su encargo para una revista estadounidense.

La niña y el buitre



Hace cinco años (¡¿cinco años?!) escribí
una entrada predicadora y ñoña sobre esta imagen, que siempre me ha impactado mucho. El fotógrafo sudafricano Kevin Carter realizó en 1993 un reportaje sobre la guerra y la hambruna de Sudán. Esta fotografía fue publicada en The New York Times y ganó el Pulitzer. Tras recibir durísimas críticas que le acusaban de falta de humanidad, Carter se suicidó. Hace solo unas semanas, El Mundo publicó un reportaje sobre la niña moribunda. Según el texto, ni era niña, ni murió. En realidad, y como se ve en la pulserita que lleva en la imagen, Knog Nyong ya estaba registrado en la central de comida, en la que trabajaban enfermeros franceses de la ONG Médicos del Mundo. El pequeño se recuperó, pero falleció hace cuatro años de "fiebres".

La afgana de los ojos verdes



Todo el mundo conoce la famosísima portada de National Geographic con una chica afgana de ojos verdes y mirada desafiante. Steve McCurry tomó esta fotografía en 1984, durante la guerra civil. 17 años después, buscó a su protagonista y
la encontró, desmintiendo así las informaciones que acusaban a la adolescente de haberse convertido en modelo y profesora de inglés de la familia de Bin Laden. Su cara volvió a ser portada en el National Geographic en abril de 2002. Ella aún recuerda su enfado hacia ese extraño. Sharbat Gula nunca había sido fotografiada antes. Ni después.

La enfermera y el marinero



Que
no es una foto, sino dos, una de Alfred Eisenstaedt y otra de Victor Jorgensen. En 1945, varios fotógrafos retrataron la alegría de los marineros celebrando el final de la guerra en Times Square (Nueva York). El beso que uno le plantó a una enfermera dio la vuelta al mundo. El año pasado, los periódicos se hicieron eco de la muerte de Edith Shain, que decía ser la mujer que aparece en la imagen. En realidad, no se sabe con seguridad si lo era. No fue la única que se adjudicó el honor, y los fotógrafos reconocieron que no llegaron a preguntar a la pareja por sus identidades. Aun así, Shain fue invitada una y otra vez a participar en actos de conmemoración e interrogada sobre su historia. Todo el mundo quería creer que era ella.

1. Las gemelas de Arbus.
Diane Arbus, Identical twins, Roselle, New Jersey (1967). Toda la historia está en este interesantísimo artículo de The Washington Post que encontré gracias al blog de Gabriel Jürgens. La fotografía es de Helayne Seidman.
2. El beso de París.
Robert Doisneau, Le baiser de l'Hôtel de Ville, Paris (1950). Más detalles en esta información de ABC. La fotografía es de Reuters.
3. La niña y el buitre. Kevin Carter, Sudanese Girl, Sudan (1993). Además del
reportaje multimedia de El Mundo de este año, recomiendo este artículo del 2007: Carter no se suicidó por esta foto.
4. La afgana de los ojos verdes.
Steve McCurry, Afghan Girl, Afganistán (1984). El blog érase una vez Niels H. Abel y Evariste Galois recoge bastante información sobre esta fotografía. Lo más interesante, claro está, es el reportaje de National Geographic.
5. La enfermera y el marinero. Alfred Eisenstaedt, The Kiss, y Victor Jorgensen, Kissing the War Goodbye, Nueva York (1945). La más conocida es la primera. Aquí os dejo un reportaje del Mail Online de 2007 en el que también aparecen dos hombres, Glenn McDuffie y Carl Muscarello, jurando ser el marinero. La fotografía es de Mario Tama (Getty Images).

jueves, 24 de marzo de 2011

¿Una beca? ¿A mí?



Así que quieres estudiar en Estados Unidos. Vienes de una familia normal y corriente donde nadie ha hecho estas cosas y sabes que nunca podrás permitírtelo si no consigues una beca. ¡Ah, pero eso es imposible! ¡Todo el mundo sabe que se adjudican a dedo o a un pequeño número de selectos superdotados que nunca han salido de la biblioteca! Bueno, excepcionalmente puede que tengas alguna oportunidad si tu padre estudió un MBA en Harvard y sabe cómo orientarte para hacer tu solicitud. Si no, ni lo intentes.

No eres el único que ha pensado este tipo de cosas. ¿Para qué molestarse, si no hay nada que hacer? No te equivoques, no tiene por qué ser así. ¿Tienes claro lo que quieres estudiar y por qué? Sinceramente, ¿estás preparado para ello? Si la respuesta es que sí, empieza a prepararte para demostrárselo al comité que deberá decidir si te lo mereces.

Cada beca es distinta y yo solo conozco en profundidad la de
"la Caixa", aunque también pedí en su momento la Fulbright. Como ya comenté, en mi opinión es la mejor opción a todos los niveles: una buena dotación económica, un programa consolidado y prestigioso y mucha orientación. ¿El problema? Que se presenta muchísima gente. En mi convocatoria hubo 1.413 candidatos para 116 plazas en distintos países. Unos 500 eran para Estados Unidos. ¿Parece imposible? Insisto: no lo es. Ni siquiera aunque tu expediente no sea brillante, no tengas demasiada experiencia ni nada a primera vista extraordinario.

Lo bueno de "la Caixa" es que las bases no son excesivamente exigentes. Valoran a los candidatos de manera integral y no establecen requisitos que estén solo al alcance de una pequeña minoría. Salvo en el caso de los másters en administración de empresas, que tienen algunos puntos un poco más duros, la convocatoria general pide cosas sencillas: que seas español, que hayas terminado o vayas a terminar la carrera y que acredites una puntuación de Toefl de 95 o el CAE con nota A o B (y, honestamente, no tendría mucho sentido que te planteases estudiar en Estados Unidos si no tuvieses ese nivel de inglés). Ni edades máximas, ni que te hayas sacado la licenciatura después de una fecha determinada, ni unas notas mínimas.

Por supuesto, verás que entre los que finalmente resultan seleccionados hay personas con trayectorias excepcionales. Muchos son primeros o segundos de su promoción, hablan cinco idiomas o han creado empresas u organizaciones. Nada de eso es definitivo. Si tus calificaciones son normalitas, piensa si tienes otras cosas que ofrecer. ¿Experiencia relevante? ¿Proyectos interesantes? ¿Muchísima seriedad en tus propósitos? Puedes compensar una cosa con la otra. Al final, lo que buscan es gente que vaya a hacer su máster y lo vaya a hacer bien. Que lo vaya a aprovechar al máximo y que en el futuro pueda decir: "he llegado hasta aquí y ha sido gracias a "la Caixa"". Y eso va mucho más allá de las notas.

¿Te he convencido? Otro día repasaré con más detalle todo lo que hay que presentar.

miércoles, 23 de marzo de 2011

Entre las flores



Imagina que entras en un cuartito y que un montón de señores idénticos, semisumergidos en agua, te contemplan. Que varios soldados acechan para dispararte, escondidos entre las flores. Que encuentras, flotando en la nada, las cartas y anotaciones de un solitario. O que te pierdes en una lluvia de plástico mientras pisoteas la cara de
Tran Trong Vu, el responsable de todo esto.

Hacía mucho tiempo que no iba a una exposición que me transmitiera algo. Con mi habitual sensibilidad de acelga, gran parte de las pinturas o esculturas que veo me dejan completamente indiferente. Pero las obras de este vietnamita afincado en Francia han sido una excepción. Puede que sea porque en casa nos ha costado tres días colgar convenientemente una cortina de ducha de Kukuxumusu, pero me ha encantado perderme entre sus instalaciones. Sonreían, falsas e inquietantes, intentando esconder algo tras perder toda su privacidad.

La exposición
Les 18 propositions de l'impossible estará en el espace Ecureuil de la Fondation pour l'art contemporain de Toulouse hasta el 30 de abril.

lunes, 21 de marzo de 2011

Mercadona, tu me manques



¿Crees que lo que más vas a echar de menos en el extranjero es la familia? ¿Tus amigos? ¿Tal vez tu casita? ¿O quizá hablar tu idioma y que la gente te entienda y no te haga chistes sobre españoles? ¡Error! Lo peor de estar al otro lado de la frontera es que aquí no hay Mercadona.

Sí, vale, yo ya había pasado largas temporadas fuera de España. Pero entonces era clienta habitual del DIA, algo que es imposible extrañar. Pero los productos Hacendado... ah, eso es otra cosa.

Aquí, en Francia, tienen una cosa llamada "Casino". Casino... Vaya birria. Las cremas se convierten en pringue aceitoso en menos de 24 horas, no hay de nada y, para colmo, ¡no es barato! ¿Pero esto qué es?

Para colmo, el de al lado de casa marca precios que no son los reales. ¡Timo! ¡Estafa! ¡Experiencia solo comparable a la de ir al
mercado central! ¿Cómo puede un paquete de salvaslips costar más de cinco euros? ¡Más de cinco euros! Y yo allí, pensando en la suerte que tenían de que no estuviera en Zaragoza, donde les habría arrojado la maldita caja a la cabeza al grito de "¡el cartel marcaba otro precio!".

Si alguien viene a visitarme, por favor, que no olvide traerme un surtido de productos Deliplus. Champú no, que no hace espuma.

Para que no digáis que solo hablo de tonterías, os dejo aquí un enlace para conocer
qué fabricantes se esconden detrás de las marcas blancas. Y, por supuesto, un besazo a mis amigos y mi familia, que son más majos que las pesetas y los quiero un montón (esto, para que no se me ofendan).

domingo, 20 de marzo de 2011

Becas para estudiar en EEUU



Ahora que empiezo a asimilar (a medias) que tengo una beca gracias a la que voy a poder estudiar un master en Estados Unidos, me gustaría aprovechar el blog para hacer una guía de consejillos que pueda resultar útil a los que quieran solicitar una. Este proceso es largo y difícil, y supongo que no soy la única que se ha enfrentado a cientos de dudas. Si no estás en esta situación, ignora estas entradas. Para el resto, intentaré ir repasando todos los puntos poco a poco de la forma más completa posible. A ver qué sale.

Para empezar, algo básico: si vas a la ceremonia de entrega de becas de la Caixa a Madrid y el rey te da la mano y te felicita y esas cosas, será mejor que lo cuentes en el trabajo. Si no, corres el riesgo de que te pase como a mí. Las notas de prensa las carga el diablo y seguro que no te apetece que tus colegas te pregunten un día por qué están viendo una foto tuya con Juan Carlos en la portada de la web del diario de la competencia. Las risas y la vergüenza, acompañadas de alguna cara rara, pueden ser históricas.

En mi defensa diré que a estas alturas de la película yo ya me había despedido y estaba cumpliendo con los quince días de rigor. Y que tomé la decisión de marcharme antes de que me hubieran aceptado en ninguna universidad y supiera dónde iba a acabar, por lo que preferí limitarme a decir a mis compañeros que tenía un plan B que ya les contaría con más detalle cuando se hubiera concretado. Porque esto es importante: la beca es solo el principio. Después viene el largo proceso de presentación de solicitudes, que teóricamente podría acabar en nada si no te cogieran en ningún sitio. Pero cada cosa a su tiempo.

Para empezar, dejo aquí una pequeña lista con algunas opciones para los que se plantean hacer estudios de posgrado en el extranjero.

- Becas
la Caixa. No es porque sea la mía, pero sinceramente creo que es la mejor opción. Este año se convocan 225 becas para estudiar en España, Europa, Estados Unidos, Canadá y Asia. Las condiciones son inmejorables. En el programa estadounidense, que es el que yo conozco, pagan la matrícula, el billete de avión, 2.150 dólares al mes (y otros 2.150 iniciales para gastos), el seguro médico y el coste de cinco solicitudes de admisión y el visado, que no es poco. Además, te orientarán durante todo el proceso posterior, que puede llegar a ser desesperante si no tienes a nadie con quien consultar las dudas. Son unas becas muy valoradas. Muchas buenas universidades estadounidenses las conocen bien, lo que se convierte en un aval adicional a la hora de pedir plaza.

- Becas
Fulbright. Son unas becas famosísimas para estudiar en Estados Unidos. Son posiblemente las más prestigiosas y todas las universidades las conocen. Tienen varios programas diferentes con distintos requisitos y condiciones: para periodistas, para licenciados en Ciencias Sociales o Humanidades... Busca cuáles se adaptan más a tu situación.

Hay, eso sí, un par de inconvenientes. En primer lugar, la dotación es más limitada. Si piensas vivir en Nueva York, por ejemplo, la asignación mensual te resultará escasa. Si tu intención es estudiar en una universidad como Harvard o Columbia, es probable que no te llegue para la matrícula. Mira bien las bases. Dicho esto, no te obsesiones con la opción privada: centros públicos como UC Berkeley o CUNY tienen excelentes programas.

Ah, y otro detallito que no conozco en profundidad pero que te puede interesar mirar: los extranjeros con visado J-1 que hayan recibido ayuda financiera del Gobierno estadounidense están obligados a regresar a su país de origen un mínimo de dos años antes de poder regresar a Estados Unidos y solicitar un visado H-1. ¿Qué quiere decir este rollo tan críptico? Que si tu intención es permanecer en el país al finalizar tus estudios, como becario de Fulbright lo tendrás más difícil. Desconozco cómo funciona esta regla exactamente o si en la práctica hay excepciones, pero tal vez te resulte relevante saberlo.

- Becas
Caja Madrid. Son similares a las de la Caixa. La dotación es un poquito menor, pero cubren también el importe total de la matrícula. En este caso, la beca se pide una vez solicitada la plaza en la universidad. Es decir, que te pierdes el asesoramiento previo, te pagas tú mismo los gastos de la solicitud y te quedas sin el aval que supone decir en las solicitudes que ya tienes una beca, algo que a los americanos les interesa bastante. Además, si dependes de la beca para poder estudiar, te arriesgas a haber hecho todos los trámites para nada. Aun así, intuyo que -por todo esto- se debe de presentar menos gente, por lo que tal vez tengas más posibilidades que en otros programas con más demanda. Y, desde luego, es una muy buena opción.

- Becas
Ramón Areces. Veo en su web que ofrecen programas para Ciencias Sociales y Ciencias de la Vida y de la Materia. Sinceramente, desconozco cómo funcionan o si habrá convocatorias para otros ámbitos.

- Becas
Rafael del Pino. Tampoco las conozco. Tienen programas de "formación de dirigentes" (supongo que se referirá a MBAs), pero la convocatoria de este año ya está cerrada.

- Pregunta en tu universidad y consulta las posibilidades de entidades de carácter autonómico públicas o privadas. En ocasiones los gobiernos o las cajas de ahorros tienen convocatorias dirigidas únicamente a personas de esa comunidad en concreto que pueden ser interesantes. Por ejemplo, illeR me informa de la existencia de las becas Talentia,
un programa de la Junta de Andalucía para titulados universitarios andaluces.

- Mira las webs de las universidades en las que te interesa estudiar. En muchos casos ofrecen información sobre becas, y puede que descubras alguna convocatoria adicional. Por ejemplo, el Journalism School de la Universidad de Columbia incluye
una lista bastante amplia.

- BertaQQQ me descubre becas-estudio.com, una web que recoge un montón de convocatorias de becas ordenadas por provincias y estudios. A simple vista no veo nada para Estados Unidos que no haya comentado ya, pero hay tantísima información que seguro que se me escapan mil cosas. Además, hay muchas convocatorias para otros países y para otro tipo de actividades, como prácticas o intercambios de profesorado.

Otro día más. Mientras tanto, puedes consultar este blog:
GlobThink. A mí me ayudo muchísimo a la hora de preparar mi solicitud.

Editado: He visto en las estadísticas que mucha gente parece estar interesada en este tema. illeR me ha hablado de otra convocatoria que no conocía. Si se os ocurren más, dejadlas en los comentarios y las añadiré. ¡A ver si entre todos hacemos una lista completa!

sábado, 19 de marzo de 2011

Lección 24, ejercicio 4



- ¿Has dejado tu trabajo fijo en un puesto de lo tuyo en una compañía conocida en estos tiempos de crisis?
- Eeeeeh... sí.
- ¿Has encontrado otro curro?
- Pues... no.
- Bueno, al menos cobrarás paro.
- No, tampoco.
- ¿Y qué vas a hacer?
- De momento, irme a Francia.
- Ajá... Buena suerte.

Bueno, pues ya está. Desde hace dos días vivo felizmente en la ville rose, donde hace ahora dos años conocí a mi monsieur. En realidad, esta es la primera de las novedades a las que me voy a enfrentar este año. Dentro de unos meses cruzaré el Atlántico para volver a la universidad e intentar especializarme en nuevos medios y periodismo digital. Como todos los cambios, me da miedo. Pero creo que es lo mejor.

No, no he dejado mi trabajo por amor. Y tampoco para irme a Estados Unidos. Las motivaciones son más complejas y están más enmarañadas que ninguna de esas explicaciones. O no, puede que en realidad sean muy simples, pero eso lo dejo para otro día.

À plus tard.