viernes, 22 de abril de 2011

He venido a hablar de mi libro



Yo era una de esas personas que no creía en los libros electrónicos. Supongo que no le sorprenderá a nadie que conozca
la manía que le tengo a algunas manifestaciones del progreso como el cine en 3D. Pensaba, como es normal, en lo agradable que es el tacto de las páginas y el olor del papel, y en lo bonito que es contemplar tu estantería con todos sus lomitos a la vista. La idea de leer en la pantalla de un cacharrito me resultaba infame.

Olvidad todo lo anterior, porque he caído. Ya hacía tiempo que pensaba que lo de tener un eBook me resultaría útil a la hora de marcharme a Francia y, sobre todo, a Estados Unidos, pero el regalo de despedida de mis compis de trabajo fue definitivo. Me encanta mi libro. Ha pasado a estar entre mis posesiones materiales más preciadas, junto a mi cámara de fotos, mis patines y mi patito de goma disfrazado de Batman.

Adoro pasar de página moviendo solo un dedo y cogerlo con una mano porque pesa poquísimo. Nada de tochazos sobre el pecho antes de irme a dormir. Nada de marcapáginas que se caen o se pierden. Lo mejor es que tengo todos
esos fragmentos que me llaman la atención ordenaditos y a mano, sin necesidad de hacer marcas raras o apuntarlos en la libreta. Y además, qué coño. ¡Es rosa!

Dicho esto, me sumo a la lista de personas que reclaman que los libros electrónicos no cuesten más que los que vienen en papel. Y os dejo esta
entrada de Sergio del Molino que explica muy bien lo que está pasando.

2 comentarios:

illeR dijo...

Buff, yo quiero uno!! unos amigos tienen un kindle y es que es un buen invento!! Esta en mi lista de "cosas pendientes que quiero comprar cuando tenga dinero si algún día lo tengo", junto con el ipod touch y una reflex, sniff, sniff, algún día...

coleto dijo...

Desde luego todo el mundo que lo ha probado habla bien de él.

Algún día llegará...