viernes, 24 de diciembre de 2010

Hay que ser creativos


"No soy optimista respecto al futuro de todos los periódicos, pero sí lo soy respecto al futuro del periodismo".

Interesantísima esta
entrevista a Paul Steiger, director y presidente de ProPublica. No sólo explica algunos aspectos sobre el funcionamiento interno del que en mi opinión es uno de los proyectos periodísticos más llamativos de los últimos años, sino que incluye unas cuantas reflexiones sobre el futuro de los medios que merece la pena leer.

Me quedo con tres cosas.

- El periodismo de investigación es importante, interesa y, sobre todo, puede ser rentable. Que sí, que es caro. Pero no serán las informaciones de agencia reproducidas una y otra vez sin análisis, ni profundidad, ni diferenciación, ni nada, las que acaben con la crisis del sector.

- Donaciones filantrópicas. Y esto, que es importante: "A todos nuestros donantes se les advierte de que su dinero no influirá en la elección de los temas, sobre los que no se les informa previamente. No tienen acceso a ninguno de nuestros periodistas". Igual funciona a la larga o igual no. Igual se puede trasladar a otro tipo de informaciones o igual no. Pero merece la pena considerar que la publicidad no tiene por qué ser la única alternativa.

- Gran parte de las historias de ProPublica se publican en colaboración con periódicos tradicionales. "Nuestro objetivo es que las historias alcancen el mayor impacto y la mayor audiencia posible -dice Steiger-. Y de momento la prensa tradicional sigue alcanzando a mucha gente". Creo firmemente en el periodismo online y en sus posibilidades, pero quizá no haya que pensar tanto en matar a los periódicos y sí en qué hace diferentes a los medios digitales de los escritos hoy en día, y qué papel está desempeñando cada uno.

martes, 7 de diciembre de 2010

Retratos



Me volví a topar hace poco con esta fotografía de Marilyn Monroe y pensé que tenía que dedicarle una entrada. Y, en una de esas casualidades que aparecen como quien no quiere la cosa, como cuando en el restaurante al que vas ponen tu plato favorito en el menú del día, dos días después el profe de foto nos mostró la imagen en una clase de retrato.

Nos contó que Richard Avedon se acercaba mucho a sus modelos, que hasta los intimidaba, hasta lograr sacar de ellos esa expresión que muestra lo que llevan dentro. La foto de la preciosa y perfecta Marilyn, cansada y perdida, es el mejor ejemplo. Me encantaría ser capaz de tomar, algún día, una imagen como ésta.

¿Sabéis que a finales de noviembre
otra de sus obras se vendió por 841.000 euros? No me parece, ni muchísimo menos, la más interesante, pero ya se sabe. Así es el arte.

domingo, 5 de diciembre de 2010

Perdidamente enamorados


"La mayoría de los empleados del periódico hace años que trabajan allí. Se han casado contando con os ingresos que éste les proporciona, han tomado hipotecas gracias a este lugar, han creado familias sabiendo que el dinero financiaría la vida de sus hijos. Si este lugar se hunde, están arruinados. Durante todos estos años han vilipendiado al diario, pero ahora que amenaza con despedirlos, vuelven a estar perdidamente enamorados de él.

-¿Estamos todos? -pregunta Oliver.

Durante un minuto, habla de forma improvisada, después se pone nervioso y coge una copia del informe confidencial sobre el periódico del consejo de administración de Ott. Mientras examina las páginas, va lanzando miradas suplicantes en dirección a Kathleen. Ésta aparta la vista. Él se aclara la garganta y encuentra por fin un pasaje relevante. Lo lee en voz alta, y añade:

-Esto es lo que ha decidido el consejo. -Se aclara nuevamente la garganta-. Lo siento mucho."

Una compañera me prestó Los imperfeccionistas, de Tom Rachman. Me dijo que me gustaría porque retrataba la fauna que se puede encontrar en el periodismo y cómo todos los que dicen estar hartos de su trabajo se hunden cuando este termina definitivamente. No es que sea el mejor libro del mundo y se echa de menos conocer con más profundidad a sus protagonistas, pero es divertidísimo identificar las conductas o personajes con los que te topas en la profesión y, si no estás en esto, desmitificar esto de los periódicos.

Rachman, su autor, ha trabajado como periodista mucho tiempo. Si algo de su novela os parece extraño, creedme: sí, es así.