miércoles, 13 de octubre de 2010

Pyongyang


Siento una enorme curiosidad por Corea del Norte. Así, como suena. Estos días veo la consagración de Kim Jong-un como heredero del líder norcoreano, Kim Jong-il, en esos enormes desfiles de Pyongyang y me pregunto cómo puede no desmoronarse un pais en semejante situación.

¿Cómo viviría ahí? ¿Cómo sería despertar cada mañana con el sonido de una sirena preparada para que todos nos pongamos en marcha al mismo tiempo?* ¿Y el trabajo "voluntario"? ¿Y la adoración a ese hombrecillo inquietante?

Hace poco leí Pyongyang, el cómic de Guy Delisle. Básicamente cuenta la historia de un tipo que fue a Corea del Norte y se aburrió mucho. ¿Cómo no iba a hacerlo, con sus movimientos totalmente restringidos y la imposibilidad de hacer prácticamente nada que no estuviera dentro de los parámetros férreamente establecidos por el sistema?

Mira las insignias del partido. Observa las imágenes del padre y el hijo, extrañamente preparadas para que parezcan poco menos que la misma persona. El hambre. La durísima represión.

No os perdáis el reportaje de Rosa María Calaf. Es viejo, pero no tiene desperdicio. Me gustaría escuchar la voz sincera de un norcoreano sobre la situación del país, pero es imposible. Y alguien tiene que contarlo.

*Lo del Bendita y alabada es otra cosa.