miércoles, 15 de septiembre de 2010

Alice Springs


Marco nos dijo que no entendía qué podíamos ver en las fotografías de Helmut Newton, que qué es lo que nos atraía de sus enormes mujeres desnudas. Y, sin embargo, a nosotras nos encantó su fundación. La colección de uno de los grandes del erotismo, acompañada de esos pequeños retazos que sugerían que el perfeccionismo y el sentido del humor estaban entre sus principales cualidades, es una de las cosas que más me gustaron de Berlín. Pero no quiero hablar de él, que bastante conocido es ya. Hoy me quedo con su mujer, con June Newton, que bajo el seudónimo de Alice Springs dejó, como quien no quiere la cosa, un buen número de preciosas imágenes de moda y de retratos que este verano se exponían, en forma de gran retrospectiva, en la Helmut Newton Foundation.

"La fotografía es mi primer amor, pero tú eres el segundo", se ve que le dijo Helmut a su señora, tal y como ella cuenta en el genial documental que se mostraba en el museo. Y, sin embargo, siempre estuvo a su lado (y ella al suyo). El gran artista del erotismo, el que se pasaba el día rodeado de mujeres bellísimas, conoció a esa modelo jovencita y la convirtió en su musa, su ayudante, su asistente y, sobre todo, su amiga. Qué envidia da esa pareja de sesentones inseparables, muertos de risa, que no pueden pedirle nada más a la vida.

La carrera de June Newton empezó casi por casualidad. Por lo visto, él cogió la gripe y ella tuvo que encargarse de hacer las fotos de un anuncio. Y se enganchó. Como sólo podía haber un Newton, escogió un nombre artístico, Alice Springs, en honor a sus orígenes australianos, y se lanzó a retratar a modelos, a famosos, a su marido o a lo que hiciera falta.

El trabajo de June, o de Alice, no ha sido nunca tan reconocido como el de su señor esposo, y seguramente con razón. Pero sus imágenes tienen algo divertido, algo ingenuo, algo sexy, algo elegante y algo provocativo que las hacen especiales. No le necesita a él para ser única, y al mismo tiempo ninguno de los dos sería lo que es sin el otro.

Nada más salir de la exposición, me llevé una de sus obras a casa: el poster de la señorita que veis aquí. Ahora luce, orgullosa, en mi salón.

4 comentarios:

begusa dijo...

me chifla... aaahhh...

carmncitta dijo...

¡Qué buena!

celebes2 dijo...

Cada vez me resulta más apetecible una escapada a Berlin.

Una cosa más, magnífico artículo, felicidades.

Saludos,

marmota dijo...

Gracias!

Sí, me encantó...