domingo, 18 de julio de 2010

La final



Y España ganó el Mundial.

No me gusta el fútbol y reconozco que cuando terminó el partido volví corriendo a mi casa y me encerré, por si acaso. Esa muchedumbre enloquecida me recordaba demasiado a las películas de zombis británicas. Pero no me entendáis mal. Vi la semifinal contra Alemania y me lo pasé muy bien, igual que en la última parte de la final. No fui tan farsante como para dar saltos de emoción, pero puedo entender que la gente se sintiera contenta y unida, ilusionada por formar parte de algo grande.

A mí me pasó lo mismo.

Leí la propuesta de Kurioso para retratar la España fantasma y me encantó. En cuanto los jugadores empezaron a pasarse el balón cogí mi cámara, salí a la calle y no volví hasta que me empezó a llover encima. En el camino me crucé con varias personas a la búsqueda de un detalle que reflejara el abandono de una ciudad en el momento en el que (casi) todo el mundo estaba delante de la pantalla. Nos miramos y no dijimos nada, pero sé que pensaron lo mismo que yo.

Mis fotos son bastante pobres, pero me da igual. Me alegro de haber aportado mi pequeño granito de arena a la iniciativa. Fuimos muchos y fue bonito.

Podéis ver el resultado aquí.

3 comentarios:

closada dijo...

Lo que más me facina es la ausencia, casi total, de coches. Qué tranquilidad y, al mismo tiempo, que soledad, transmiten.
Para otra movida de estas avisa... ¡Qué me apunto!
Besicos sin fútbol

illeR dijo...

Yo estuve tentada, pero como si soy futbolera y me reunía con unos cuantos amigos para ver el partido desistí de la idea.

marmota dijo...

Vale, closada, dentro de cuatro años. ;)

illeR, yo me escapé y al final volví. Un poco de todo. :)