miércoles, 6 de enero de 2010

De traiciones y tradiciones



Ya sé que no es su culpa y que seguramente yo era igual, pero cada 5 de diciembre, cuando veo por la tele a los niños enumerando con voz chillona todos los regalos que quieren mientras sus padres les miran con cara babosa, me dan ganas de acabar con todos esos pequeños tiranos.

¿Sabéis? Descubrir que mis padres me habían mentido con lo de los Reyes Magos fue seguramente la mayor decepción de mi infancia. Yo era uno de esos críos inocentones que cuando escuchaban a sus compañeros decir que todo era una farsa, respondían: "no tenéis ni idea, mi papá y mi mamá nunca harían algo así". Me recuerdo sentada junto a la mesa de la cocina preguntando: "y entonces, ¿el ratoncito Pérez tampoco existe?". Pues no, el ratoncito Pérez tampoco.

Me quedé hundida, no entendía nada. No podía comprender que esas dos personas a las que yo quería más que a nada me estuvieran diciendo que llevaban años mintiéndome y que no pasaba nada. ¡Mintiéndome! ¿No se suponía que eso era algo muy malo que no se debía hacer? ¿Por qué era diferente ahora?

Años después, cuando mi madre ya había muerto y mi hermanita ya estaba entre nosotros, le conté a mi padre lo mucho que me había dolido todo el tema. Que la marmotita de ocho años confiaba ciegamente en sus papás y que el desengaño había sido brutal. Por lo visto, no fui la única. Resulta que él había sido igual de cándido a esa edad y que había sentido más o menos lo mismo.

Así que mi pequeña ratilla siempre ha sabido que los Reyes Magos eran algo simbólico y que los esperábamos ilusionados para hacernos regalos unos a otros. No será lo mismo, pero al menos nunca nos ha mirado como a traidores.

La imagen es de Forges, claro, y la vi en la puerta abierta. Muy apropiada, no para la entrada, pero sí para estas fechas.

Y un par de bonus por ser un día especial:

11 comentarios:

satrian dijo...

Creo que ese sentimiento de traición y desasosiego nos ha invadido a todos, rompieron nuestros sueños lo que más duele y con esas edades más.

Yandrak dijo...

Y a los niños de Belchite, ¿qué historia les han contado? Porque habrán visto seis reyes que Belchite no es tan grande...

sraly dijo...

Mi sobrino le confesó el otro día a mi hermana que hace cuatro años que él ya sabe que los Reyes eran ellos, pero que les ha seguido haciendo el juego. Creo que es más adulto que mi hermana!!!

zero izquierdo dijo...

jajaja qué grande el sobrino de sraly! Marmota, yo también era de las que creía imposible que me mintieran.. recuerdo encendidos debates en el colegio. Pero tenía su encanto.

Lo de Belchite no tiene nombre...

hesisair dijo...

Seis reyes magos... como mola!!!
Aunque alguno los habrá visto en la misma cabalgata, que para ver la cabalgata con tanto crío histérico y abuelos dispuestos a todo por un caramelo hay que ir con varios cubatas en el cuerpo...

coleto dijo...

Yo la verdad no tengo ningún recuerdo de cuando me enteré de lo de los reyes. No sé si es que me traumatizó tanto enterarme que lo he borrado de mi memoria jaja.

Por cierto, mi pueblo es Belchite, y tenéis razón, lo de mi pueblo no tiene nombre. Y encima este año a mi hermana le tocaba ser de la comisión de interpeñas. Que marrón tener que lidiar con el ayuntamiento y el cura.

Sally dijo...

Ese momento de la verdad mató una parte de nuestra inocencia, sniff!

begusa dijo...

yo pienso que es peor la traición de no dejar que l@s niñ@s vean lo que quieran ver mientras sepan (o puedan)... que el que llegue un momento en que se contagien de la pobreza espiritual del mundo..
(aun así... el sentimiento de decepción al descubrir que ya nunca más podrás creer en ciertas cosas... es desolador)

marmota dijo...

@satrian No sé, también hay mucho niño listillo...

@Yandrak Pues que unos son los de verdad y los otros los inventados de la parroquia/del ayuntamiento.

@sraly jajajajajajajajajaja Qué bueno!

@zero izquierdo Encanto? No sé, no sé... ^^

@hesisair Sobre todo con este frío!

@coleto Eres de allí? Vaya una se montó!

@Sally snifffffffffffff... ;)

@begusa No sé, para mí lo desolador fue que me mintieran, no tanto que los tipos esos no existieran. En realidad, intimidaban bastante con esas barbas y todo...

Dani dijo...

A mí, descubrir que los reyes no existen no me resultó muy traumático, seguramente porque nunca me lo llegaron a reconocer. Sea como fuere hay algo que me marcó más.

Un día, cuando no levantaba dos palmos del suelo, me disponía a comerme mi pieza de fruta. Me encantan las mandarinas pero, por aquella época y por encima de todo, me encantaban las que estaban envueltas con el papelito de la marca.

Nadie sabe lo que me cambió la percepción del mundo aquella mandarina...

Yo pensaba que todo el mundo amaba su trabajo, que el señor que envolvía las mandarinas era feliz, un enamorado de la fruta y daba por hecho que solo envolvía las mejores mandarinas de cada cosecha.

MENTIRA!, aquella pieza estaba PODRIDA!

Que decepción, aquel día descubrí que la gente no es necesáriamente feliz en su trabajo, que por lo tanto la gente hace las cosas de cualquier manera y que no disfrutan con ello. Aquel día sí que murió parte del niño qe llevo dentro, o por lo menos, ese niño se volvió algo más suspicaz.

PD: Espero que os haya gustado, puede parecer triste pero es una de mis mejores historias.

marmota dijo...

jajajajaja Yo eso lo descubrí ya mayorcita, en el mercado central...