martes, 29 de diciembre de 2009

Cactus


Le aseguré que no estaba dispuesta a cuidar de nada que no fuera capaz de darme una buena conversación, lo que incluía bebés, perros y plantas, y me regaló un cactus. "De acuerdo, no parece necesitar mucho, será nuestro pequeñín", le dije. Y lo llamé Cactus.

Cuando David lo vio, me contó una especie de truco de la abuela moderna según el cual estas plantitas ahuyentan los malos espíritus que emite el ordenador. O algo así, pero más técnico. Hace unos días lo recordé al leer en el blog de Christian una historia similar sobre su cactus, que también se llama Cactus, y pensé que todo esto tenía una pinta muy marciana.

Así que después de buscar un poquito por internet, y a pesar de que en Ciao haya quien está convencido de que hasta pueden evitar las malformaciones durante la gestación, lo añado a mi lista de leyendas urbanas, que ya sabéis cuánto me entretienen. El cactus antirradiaciones. Me gusta cómo suena.

lunes, 28 de diciembre de 2009

Y de los demás, na na na na...


Lo bueno -o malo- de las cenas navideñas, además de lo de ponerse como un cochinillo y lo de que puedes acabar bailando el gorila con tu jefe, es que acabas yendo a bares que normalmente ni pisas. En una noche de estas nos pusieron unas veinte veces -o ésa es la sensación con la que me fui a casa- esa canción de Amaral de los amigos. La de uno que se va a Buenos Aires, otra que se queda sin trabajo y de los demás ya no sé más.

Cualquier persona que viva en España ha oído estos versos algo así como 20.000 veces. Yo no soy una excepción. Pues no hay manera. No puedo escucharlos sin acordarme de Phoebe cantando al resto de la tropa en Navidad.

Mónica, Mónica, que tengas feliz Hanukkah.

Vi a Santa Claus, me dio recuerdos para Ross.

Que le dijera a Joey Tribiani que le contratarán por mucho money...

Y a Chandler y a Rachel... na na na na...

¡Es que es igualita! Siempre pienso que a Alicia, Claudia y Guille, por no hablar del resto, se les tuvo que quedar la misma cara que a Chandler y a Rachel. Tal cual.

martes, 22 de diciembre de 2009

Estaba en el metro


Estaba en el metro y lo vi, enfrascado en la lectura. Era muy, muy guapo, con esa pinta de tío despistado que no se da cuenta del efecto que produce en nosotras y que tanto nos gusta. Habría sido una de esas veces en las que intentas cruzar miraditas, quizá lo consigues, llega tu parada, te bajas y piensas, ¿por qué no he podido, simplemente, acercarme y decirle que nos fuéramos a tomar un café? Lo habría sido, estoy segura, pero guardó el libro que estaba leyendo en su mochila y me di cuenta de que se trataba de Tokio Blues. Entonces me dije, ésta es la mía.

Me acerqué y me senté a su lado. Le dije que sabía que era raro, pero que no había podido evitar sentir una especie de conexión mágica, algo excitante, algo que no me había pasado desde que mi marido me abandonó, sin más. Sin ni siquiera llevarse la ropa de la tintorería y dejándome convertida en una especie de sombra de mí misma que ya no levantaba cabeza. Parece que coló, porque puso cara de alucinado, así que seguí. Le hablé de lo mucho que me gustaban los gatos, que hasta me hablaban, y del mío, que también se había ido sin dar explicaciones. Le conté lo de las extrañas llamadas que recibía estos días y la vez que me metí dentro de un pozo porque sí. Lo de mi primer amor, esa mujer diecisiete años mayor que yo, casada. Y lo de la temporada que trabajé en una biblioteca, y los fantasmas que encontré allí.

Él comprendió el juego y no pensó que estuviera loca, menos mal. Asintió varias veces y me preguntó detalles de mis historias para escuchar las respuestas con una sonrisilla medio irónica y una falsa cara de atención. Cuando le estaba confesando que un día me puse a seguir por la calle a un chico que se parecía a mi gran amor platónico de la infancia, me besó. Así, sin más. Como en las películas. ¿No es divertido? Por suerte estábamos ya a sólo un par de paradas de mi casa, así que bajamos y nos fuimos directos hacia allá.

Se paró en el pasillo, sólo un momento, para observar con intención mis libros de Murakami y lanzarme una mirada cómplice. Y de allí, a la cama. Fue algo increíble, en serio. Supongo que lo imprevisible de la situación lo hizo mucho más intenso.

Fue sólo al terminar, cuando el sudor empezaba a enfriarse, cuando le pregunté su nombre.

–¿Pero no te acuerdas de mí? –me dijo, sorprendido–. Soy el primo de Miguel, nos enrollamos después de su fiesta de cumpleaños. Te fuiste sin despedirte, pero no pensaba...

Sí, quedé fatal. Qué queréis que os diga, las cosas se ven diferentes durante el día.


Esto es un cuentecillo que escribí para un concurso de un blog. Te podías llevar a casa el último libro de Murakami si comentabas cualquier cosa relacionada con el autor. Esto no es nada del otro mundo ni está demasiado pulido, pero cuando me enteré de que no me habían elegido me llevé una gran desilusión.

"Qué mal perder", pensaréis. Pues sí, pero entre que había muchas frases del tipo "es mi favorito, me encanta", que me esforcé bastante y que 15 ganadores entre 80 no parecía un mal porcentaje, había puesto muchas esperanzas.

Hoy, mirando de nuevo la entrada para enlazarla aquí, me he dado cuenta de que otra persona había escrito algo demasiado similar antes que yo. En fin, Serafín. Por lo menos lo comparto con vosotros.

domingo, 20 de diciembre de 2009

La realidad según W. Eugene Smith


W. Eugene Smith estaba obsesionado con mostrar la realidad. Pero no la realidad que se ve a simple vista, sino la que se siente. La verdad de una mujer, por ejemplo, que trabaja como una mula y como quien no quiere la cosa para sacar adelante a niños en un entorno durísimo. Para profundizar en lo auténtico, no dudaba en "manipular" las imágenes, en recrear escenarios que consiguieran aportar más fuerza a lo que quería contar. Arriesgado, claro, porque esta interpretación de los hechos te puede llevar a la superficialidad fácilmente.

La Lonja de Zaragoza acoge hasta el 31 de enero 200 fotografías de este hombre. No deberíais dejarla pasar, es impresionante. A mí me gustó especialmente su trabajo sobre el médico rural. Mirad a este hombrecillo, Ernest Cerniani. Va con su corbata de aspecto barato y su pinta de oficinista que camina con maletín bajo la lluvia y salva vidas. Y no lo hace en los lujosos pasillos de Anatomía de Grey, sino en los años 40 de Colorado. En esta que pongo aquí, acababa de perder a una madre y su hijo en un parto que salió mal.

Estas son las cosas que, por un momento, te hacen pensar si no deberías dejarlo todo y estudiar medicina. Supongo que, dijeran lo que dijeran, el señor Smith no lo hizo del todo mal.

viernes, 18 de diciembre de 2009

Navidad inolvidable


En los años 50 sí que sabían. Ni árbol, ni luces, ni turrón, ni Papá Noel. A mí no me gustan mucho estas fechas, pero no hay duda de que un rifle es lo mejor para hacer la Navidad inolvidable. Felices fiestas y que os traigan muchos regalos para recordar.

Lo vi en el blog de Cloe y lo guardé en el tumblr.

miércoles, 16 de diciembre de 2009

Canciones para un corazón roto


Lo de que te rompan el corazón es una mierda, está claro. Pero como decía Xoel López cuando hablaba de los chicos atormentados que en el dolor descubren el placer, hay que reconocer que a todo se le puede encontrar un cierto encanto estético. Como Flanagan con su cinta de música para masocas (y si no sabéis de qué hablo es que no habéis sido adolescentes en los 90; adolescentes lectoras, al menos). Como esa escena de My Blueberry Nights que te da ganas de encontrar al amor de tu vida montándoselo con otra siempre que te pille subida en unos tacones de vértigo en Nueva York. Ya me entendéis.

Mi ruptura de corazón particular se saldó con un patético abandono del blog, seis kilos menos, muchos pañuelos usados y una lamentable lista de canciones de esas para regodearte en tu propia tristeza. Os dejo alguna, más algún descubrimiento posterior y un par de aportaciones de amigos.

  • Te sigo soñando, de Depedro. "Me sigues gustando, te sigo soñando, es ésta la forma que tengo, cariño, de demostrarlo".
  • You oughta know, de Alanis Morissette. "And every time you speak her name, does she know how you told me you'd hold me until you died?".
  • Un buen día, de Los Planetas. "Y no he vuelto a pensar en ti hasta que he llegado a casa, y ya no he podido dormir como siempre me pasa".
  • Años 80, de Los Piratas. "No te echaré de menos en septiembre".
  • Es feo, de Manos de topo. Bueno, y tantas otras. "Y que te vayas con otros que no hacen ni la mitad por ti... es feo".
  • The blower's daughter, de Damien Rice. "And so it it, just like you said it would be, life goes easy on me... most of the time".
  • Stand in my way, de Micah P. Hinson. "It's not what you did, it's how you did it to me".
  • Crying, de Roy Orbison. "I thought that I was over you, but it's true, so true... I love you even more than I did before".
  • Weak, de Skunk Anansie. "Lost in time I can't count the words I said when I thought they went unheard".
  • Nada que perder, de Conchita, que admito avergonzada que casi me ha hecho soltar una lagrimilla alguna vez. "Quisiera ser capaz, decirte la verdad, decirte que me va realmente mal".
  • Y, para poner un punto y final decente, Good Day, de los Dresden Dolls. "You'd rather be a bitch than be an ordinary broken heart".
La foto es de welcome, ghosts, a la que he descubierto hace poquito y que me encanta.

Editado 23.41: Muchísimas gracias por vuestras sugerencias. Subo aquí una lista de Spotify a la que podéis añadir lo que queráis.

miércoles, 9 de diciembre de 2009

Lo bonito del AdSense


¡Gran idea, vamos a poner unos blogs en la web del diario y así conseguiremos ingresos y audiencia! Ay, lo bonito de los AdSense de Google es que puedes meterte en el Heraldo y, debajo del blog La voz de mi amo, encontrar un anuncio de El Periódico de Aragón...

lunes, 7 de diciembre de 2009

Where did you sleep last night?


Fue un conciertazo. Desde el principio, con la telonera. Descubrí que la camarera que me pone las cervezas casi cada día tiene una voz impresionante, aprendí que Micah se pronuncia Mai-cah, me acomodé al pie del escenario e hice alguna foto que quedó fatal porque me asaltó un miedo tontorrón a pegarle un flashazo en la cara al pobre hombre.

Parece que lo de que Tachenko jugara en casa les dio un poco igual, porque el set list fue el mismo que el de Madrid, según pone en el papel, aunque no me di cuenta hasta que lo saqué del bolso a la mañana siguiente y lo volví a leer. No importa. Me lo pasé como una cría en una piscina de bolas.

Tocaron su interpretación de In the Pines. Y me hizo mucha gracia cuando dijo que no nos pensáramos que Nirvana eran los únicos que se habían arrancado con eso de where did you sleep last night y que hay algo así como cientos de grupos que también lo han hecho. Así que, ya que hace siglos que mi pequeña sección de versiones está abandonadísima, le dedico esta entrada al señor Micah P. Hinson por hacerme retomarla. Aquí lo tenéis. Y una pequeña lista de Spotify que he empezado hoy con variantes de la canción.

Ah, en youtube he colgado As you can see.

sábado, 5 de diciembre de 2009

Bye bye Splash


¿Os acordáis de cuando hace tiempo me puse refunfuñona con lo de que quitaran el Splash de la Torre del Agua? Ha pasado más de un año, y ya entonces sospechaba que a esas alturas las piezas debían de estar metidas en un saco de patatas en algún almacén.

Parece ser que me equivocaba. En realidad, han tardado meses en empezar a retirar la instalación. Me cuenta un compañero que sí, que ahora sí, y que la pieza acabará en la estación Intermodal. El traslado y la adecuación del techo para colocarlo, que cuesta la friolera de 400.000 euros, se podría financiar con fondos del 1% Cultural -es decir, del Gobierno central- ya que ni el Adif ni el ayuntamiento parecen estar muy dispuestos a pagarlo. Nadie sabe cómo enterrar a este muerto, lo que resulta en sí lamentable.

Como las consignas resultonas y llamativas acaban siendo las más eficaces, me voy a agarrar a ese argumento tan majo que se repite mucho últimamente y que viene a recordar que los parisinos también querían deshacerse de la Torre Eiffel después de la Expo de 1889. Y, aunque el Splash acabe en la Intermodal, no será lo mismo, ni por tamaño ni por espectacularidad.

La Torre del Agua podría haberse convertido en un edificio único, con una obra emblemática de las que todo el mundo habla. Está claro que se trata de una construcción muy poco práctica, con sus paredes de cristal en las que no se puede poner nada y su enorme espacio interior, ese que la CAI quiere eliminar. Pero, entendiendo la enorme escultura de la gota como un bien en sí mismo, hay suficientes alternativas para que la entidad transforme la torre en el centro de arte que se comprometió a crear cuando Expo Zaragoza Empresarial le cedió el edificio por el simbólico precio de un euro. La planta baja es espaciosa, los rincones de las plantas son aprovechables, así como los pisos superiores, y la posibilidad de construir más plantas es factible.

Dicen que el mantenimiento es muy caro. Seguro que sí, y la CAI siempre lo supo. ¿No se siente capaz de rentabilizar sus posibilidades sin trasladar su elemento más significativo? Tal vez otros quieran hacerlo, otros que no se tomen esta gestión como una carga sino como una enorme suerte. Al final acabará metiendo dinero la Caixa y se llevará el Splash a Barcelona para convertirlo en otro símbolo más de la ciudad condal. Por ejemplo. La cara de gilipollas que se nos quedará entonces por aquí será histórica. Eso sí, vamos a seguir gastando fondos en apoyar una candidatura de Capital de la Cultura para la que, no nos engañemos, la capital aragonesa no tiene ni media posibilidad.

Ah, en Facebook ya somos más de mil. ¿Quién lo habría dicho? Sospecho que lo de que los políticos se hayan subido al carro ahora ha tenido bastante que ver...

martes, 1 de diciembre de 2009

La jirafa


Esto es la interpretación que Javi ha hecho de la mancha 6 de la jirafa de Buñuel. Si la queréis ver en su contexto original, dentro de una caja, tendréis que pasar por la biblioteca María Moliner de Zaragoza (la de la plaza San Agustín, no la de la Universidad), donde está expuesta junto a los trabajos de veinte artistas más.

Hacía ya días que me apetecía que se inaugurara esto. No sólo por descubrir lo que había hecho Johny, lo que había hecho Álvaro o lo que había hecho Christian, sino porque todo el proyecto sonaba interesante. Debe de ser la influencia del gran gato y su amor por el cineasta. Y, aunque tengo que reconocer que el conjunto me ha parecido algo irregular, no voy a dejar de recomendároslo.

Un secreto: si miráis la mancha 17, veréis una marmota sonriente y sin ojos.