jueves, 17 de septiembre de 2009

Lección 6, ejercicio 2



Adoro el sonido de la palabra "bisou".

miércoles, 9 de septiembre de 2009

La gorda


Lei el titular, Las curvas de la polémica, y entré a leer la noticia. Algo sobre la revista Glamour, que se había atrevido a incluir a una modelo rellenita en su número de septiembre. Pensé, ya estamos. Después de meditarlo mucho, han decidido sacar a una tía medio normal en la portada o en algún reportaje de moda, llamarla "mujer real que se siente a gusto con su cuerpo y blablabla" y lograr un montón de publicidad gratuita y palmaditas en la espalda para seguir contratando a esqueletillos.

Seguí el enlace, a ver qué habían hecho exactamente. ¿Una talla 40, para decir que nos gustan las mujeres "con curvas"? ¿Una 42, quizá? ¿O quizá habrían osado retratar a una foca de la 44? Ah, no, mucho mejor. Lizzi Miller, una chica con aspecto simpático, sano, divertido, con michelines en la tripa... para un artículo sobre cómo sentirse bien en tu propia piel. De esos que te ponen después de 50 fotos de Kate Moss y Agyness Deyn y tres páginas de dietas milagrosas para decirte que no te preocupes, que nadie es perfecto y que, aunque eres una basurilla, eso no debe deprimirte demasiado, que tu abuela te quiere igual y el palurdo de tu novio tampoco puede aspirar a nada mejor.

Qué polémica, qué valentía. Que desafío a las normas establecidas.

Los lectores escribieron para decirles lo mucho que les gustaba Lizzi, que les hacía sentir genial. Y en Glamour nos lo cuentan, encantados. Será que esto les ha hecho darse cuenta de que, en realidad, queremos ver a chicas gorditas. Que compraremos muchas más revistas femeninas si están llenas de Lizzis.

Y una mierda. Esto es un negocio, Glamour nos da lo que queremos. Y resulta que, a la hora de la verdad, nos apasionan Kate Moss y Agyness Deyn. Que las curvas están muy bien, pero yo me pongo a dieta.

Borregas. Que somos unas borregas.

lunes, 7 de septiembre de 2009

Desengaño


Esto, os lo juro, está en la calle del Desengaño. Que existe. ¿No es genial?

Hice la foto hace tiempo, así que he buscado un poco para asegurarme de que no me estaba inventando el nombre y he encontrado el cartel en La ciudad nodriza. Es de los antiguos. Me encanta.

sábado, 5 de septiembre de 2009

Topitos


¿Os acordáis de cuando éramos pequeños y nos decían que dibujáramos nuestro dormitorio ideal? ¿Os acordáis de que siempre había riachuelos, animales y camas con dosel? No me mudé a un piso sin amueblar sólo porque fuera más barato, sino también porque me apetecía tenerlo a mi manera. Con las gamas más baratas del Ikea en vez de con los sofás mohosos de piso de estudiantes lleno de cuadros con escenas de caza.

Y así es como me compré el mantel rojo con lunares blancos. Y después el camino de mesa. Y los cubiertos. Y la mantita. Y porque no quedaban setas, que me habría llevado una como la que le regalé a Pablo por su cumpleaños.

Puede que ese francés simpático y mono estuviera pensando también en mis dos vestidos, mis zapatos y mi pañuelo cuando me preguntó si sabía quién era
Yayoi Kusama mientras se reía por mis aficiones decorativas. Así es cómo conocí el trabajo de esta artista japonesa. Mi casa le gustaría.