Javi me regaló este payaso para mi cumpleaños. Sé que en la foto parece horrible. En la realidad es muchísimo peor. Se le encienden unos ojillos rojos y mueve la mandíbula arriba y abajo mientras suena porque, por si fuera poco, es una radio. La verdad es que duermo con el secreto terror de abrir los ojos un día y encontrármelo enfrente, mirándome. Pero, aun así, me hizo muchísima ilusión. Me hizo muchísima ilusión porque este monstruito aparece en su cuadro El tres de mayo de 2008 en Zaragoza: los fusilamientos de la margen izquierda, y para mí es un detalle especial.
Ayer refunfuñó un poco porque no fui a la inauguración de su exposición en Huesca, y otro poco más porque los diarios de aquí no habían sacado prácticamente nada de ella. Así que le dije que yo la recomendaría en el blog. Y vale, en realidad da lo mismo porque a mí me leen dos gatos y medio, de los cuales puede que ni uno esté en la ciudad, pero oye, que no se queje. Él me regaló un payaso que da miedo.
Pues eso: Oda a la alteración disociativa contemporánea, en la Escuela de Arte de Huesca, hasta el 20 de junio. Y allí lo veis. Ah, el Diario del Alto Aragón sí que sacó el tema.


