martes, 31 de marzo de 2009

Seguro que es mejor


Esta mañana me he levantado, he abierto mi primer regalo y he salido a comprar una corona. No quiero ponerme cursi, pero a veces me lo ponéis difícil.

Hoy es mejor que la última vez y este año va a ser de los que recuerdas por lo bueno. No lo presiento. Lo sé.

sábado, 28 de marzo de 2009

muerdememundo


Ya sabía que, más allá de sus obligaciones puramente laborales, Johny hacía ilustraciones y que pronto las expondría, pero yo todavía no conocía su trabajo. Hoy ha mandado un mail y, por fin, las he podido ver.

¿Os gustan estas imágenes oscuras e inquietantes? Si queréis más, podéis echarle un vistazo a su web o a su blog. Y, además, del 17 de abril al 10 de mayo estarán en el albergue de Zaragoza.

Le dije a Inés que tal vez fuera a la inauguración. Supongo que no lo haré.

miércoles, 25 de marzo de 2009

Toulouse


Toulouse está lleno de calles peatonales, iglesias majestuosas y parques verdes y bonitos. La gente es maja, los camareros son amigables y la comida está tan buena que en sólo tres semanas puedes acumular dos o tres kilillos de recuerdo gracias a platos del día baratos y cruasanes. Casi en cada esquina hay una tienda de cómics, de decoración o de regalos, o un escaparate de esos con cositas que te quedas mirando aunque sepas que no vas a comprar nada. Y, si hace sol, puedes tumbarte junto al Garona con un café. En el Café des Artistes te lo pondrán para llevar si se lo pides.

Esta mañana me he lavado el pelo con el champú para cheveux longs que me sobró y he espiado a contraluz el regalo que me dio ese francés simpático y mono y que no me deja abrir hasta el día 31. Y he pensado que me gustaría seguir allí.

La imagen no es mía, es de pierre-o. Ahora no tengo mis fotos a mano y, de todas formas, son mucho peores.

martes, 17 de marzo de 2009

Lecciones


Estaba haciendo limpieza hace unos días y deshaciéndome de cosas que ya no necesitaré cuando encontré unas fotos que me hizo alguien a quien en algún momento, que ahora parece lejano e irreal, quise mucho. "Refugio", las titulaba. Y entonces me di cuenta de lo poco que significan las palabras. Importa más la degustación estética de lo que se pronuncia, el sabor de una expresión con la que sentirnos cómodos, que lo que ese grupito de letras pueda querer decir en realidad.

Esa es sólo una de las muchísimas lecciones que he aprendido en los últimos meses.

Ahora sé que los que más alto chillan y lloran son los que más rápido olvidan. Que los golpes te hacen más fuerte, pero también peor persona. Que preocuparte por los que no se preocupan por ti sólo beneficia al que menos lo merece. Que los que más te quieren no son necesariamente los que mejor te follan. Y viceversa. Que tu historia no va a ser la excepción, y que ya hace años que Alanis cantaba a Mr. Duplicity en Canadá. Que a veces cuesta tirar la basura por muy podrida que esté y que, cuando por fin lo haces, entra un fresquito agradable que no recordabas que existía. Que puede ser diferente, y que puede ser mejor. Que sí que es un consuelo pensar que tú intentaste hacerlo bien. Que muy a menudo es en las fiestas a las que no quieres ir, en las copas que pasas de aceptar y en las citas a las que no te apetece acudir donde conoces a las personas más interesantes. O no, y qué. Que la idea de desayunar croasanes a la plancha todos los domingos de tu vida es, en realidad, aterradora. Que todos los músicos te dedican una canción la primera noche que te acuestas con ellos. Que no tienes por qué ser lo que otro espera que seas. Que no puedes contar con casi nadie. Y que los pocos con los que sí, se merecen todo. Y que las cosas, en gran medida, sólo te afectan hasta donde tú les dejas que lo hagan.

Es decir, hasta aquí.

La foto es otra de esas imágenes que guardé en el tumblr hace tiempo y a la que ahora, por fin, he encontrado un hueco.

domingo, 15 de marzo de 2009

La peor basura



Estoy segura de que nadie va a mirar este vídeo, pero lo pondré de todas formas, a ver si con suerte me equivoco y os interesa como me ha interesado a mí. Es una conferencia de veinte minutos en inglés, subtitulada, sobre la manera en la que la educación tradicional y las expectativas de la sociedad en general ahogan el talento hasta acabar con él. El ponente, Ken Robinson, es un reconocido experto en desarrollo de la creatividad e innovación, una descripción que normalmente me habría espantado, os lo aseguro. Pero el caso es que esta mañana he visto el enlace publicado en el facebook de Toño y me ha enganchado.

En un momento de su intervención, Robinson plantea el tema de la estigmatización de los errores. No te puedes equivocar, es terrible. Y, sin embargo, la única manera de no equivocarse nunca es no hacer absolutamente nada. Seguir la corriente y no salirse ni un centímetro. No intentarlo.

Curiosamente, anoche conversaba sobre lo mismo con Jérôme. Bueno, más bien, él me hablaba en francés y yo intentaba entender algo de lo que me contaba. Su concierto no tuvo mucho éxito, aunque ni los Rolling Stones lo hubieran tenido con ese público más interesado en escuchar éxitos de Christina Aguilera y Rihanna. Él, sin desanimarse demasiado, insistía en la necesidad de superar el miedo al ridículo, y de creer en lo que que uno mismo es capaz de hacer.

Y eso es también similar a lo que me respondía Diana hace un par de días en su blog, citando a Natalie Golberg: "No tengáis reparo en escribir la peor basura de la nación".

Bueno, yo lo tengo. Tengo terror. Borraría todo lo que he hecho en un segundo, y sé que nadie lo echaría de menos, porque no vale nada. Pero lo sigo intentando. Es así como se aprende, ¿no?

domingo, 8 de marzo de 2009

De vecinos y delantales


Me encanta mi nuevo hogar. El único inconveniente es que está encajado de malas maneras en medio de varios edificios y tengo a los vecinos tan cerca que casi puedo darles la mano. Se comen la luz y mi intimidad aunque, en realidad, todo el asunto tiene un cierto encanto marujil.

Enfrente vive -creo- una pareja, pero normalmente sólo la veo a ella, en braguitas y camiseta. A ella y a sus fotos de Marilyn en el pasillo. Encima vislumbro a un señor mayor que imagino tranquilo y apacible y a la derecha, en uno de los pisos con terracita, un grupo de chicos de algún país árabe hace de vez en cuando cenitas que parecen divertidas.

Lo que me tiene intrigada es esto que podéis ver en la imagen. ¿Convivo con un club de cocina? ¿El verde es para el rebelde del grupo? ¿Por qué quince delantales y un solo trapo? Tengo que seguir investigando.

Sí, vale, supongo que ahora mismo uno de mis vecinos está escribiendo en su blog sobre la chica del flequillo negro que hace fotos asomada furtivamente a la ventana...

viernes, 6 de marzo de 2009

Amanda fucking Palmer!


Creo que tengo una vocación frustrada de cabaretera. Ansío subirme a un escenario vestida de encaje y plumas, maquillada de manera excesiva y, ante un público medio borracho, contar chistes malos sobre periodistas antes de susurrar, con voz whiskera, canciones insinuantes.

Puede que ahí esté la razón de mi devoción por la señorita Palmer. Por Amanda fucking Palmer y sus canciones apasionadas, divertidas, irónicas y sugerentes. Por su piano y su espectáculo de luces rojas. Sus acompañantes callejeros y teatrales y sus comentarios cachondos. Y sus sobacos sin depilar, y sus medias rotas. Y Creep, en braguitas de volantes, al ukelele.

El concierto de Madrid fue estupendo. Bien acompañada por C, que aceptó estoicamente hacer fila, esperar de pie un buen rato y aguantar mis comentarios de fanática, disfruté en primera fila como una quinceañera enloquecida. ¿Estabais ahí y os lo perdisteis? Mal hecho. Es única.

En flickr os dejo las fotos.

Sobreviviendo


Vuelvo. Necesito volver, después de tanto tiempo con esto abandonado. No es fácil cuando no tienes internet en casa ni tiempo ni para rascarte, pero voy a aprovechar las vacaciones para revivir a la marmota.

Mirando entradas viejas he recordado mis propósitos de enero del año pasado, que he cumplido más bien poco. Podría decir que después de todo lo que ha pasado en los últimos meses y de los giros de 180 grados que ha dado mi vida no se me puede pedir demasiado, pero sería una estupidez. Mi pequeña lista no podría haber sido menos ambiciosa, así que no valen excusas.

¿Alguien la recuerda?

En primer lugar, dije que utilizaría todos esos zapatos nuevos que me compro porque son bonitos y que nunca me pongo. No lo he hecho, claro. Sólo he añadido algún par nuevo a la colección. Alguna vez asumiré que yo no he nacido para ser una señorita.

En segundo lugar, prometí ponerme la crema para la cara e incluso añadí un nuevo bote, "reafirmante con retinol", al estante de los potingues, marca blanca del Mercadona (la única a la que soy fiel). Unos días más tarde Javi, que aunque en su web parezca seriote es un cielo, empezó a palparme las mejillas mientras decía "ay, qué blandita", lo que me hace sospechar que esto no acaba de funcionar.

Y, por último, me propuse no descuidar el blog y no añadir tantas cosas a la categoría "Días tontos". Lo primero, obviamente, no lo he cumplido en absoluto. Y, siendo sincera, no tengo ninguna esperanza de respetar lo segundo, así que lo mejor es asumirlo cuanto antes.

Curiosamente, también dije que no iba a exigirme "estudiar francés después de cada clase", ni "no dejar pasar una semana sin ir al gimnasio", ni "encontrar el trabajo de mis sueños" ni, por supuesto, "ser una persona maravillosa y estupendísima". Bien, ahora mismo estoy en Toulouse haciendo un curso intensivo, he vuelto al gimnasio con más o menos constancia, mantengo mi trabajo, que no es poco, y ante situaciones difíciles creo que he conseguido ser algo mejor persona de lo que se podría haber esperado.

Así que, este año, nada de propósitos. Simplemente, intentaré ser feliz.

Como ya contaba en el tumblr, encontré esta imagen en un blog, hace tiempo, y me recordó un poquito a mí. Se parece a un dibujo que me hizo alguien hace tiempo, pero entonces llevaba el pelo corto y sonreía.