domingo, 1 de noviembre de 2009

La gorda (II)


Que no. Que los de Dove no me vais a enseñar qué es la belleza real. Que os veo venir, que no me engañareis más.

Reconozco que vuestra publicidad me encantó. Vi clarísimo que si una marca sacaba a una gorda en sus anuncios no podía haber trampa y que vuestras cremas me dejarían unas piernas firmes, no especialmente delgadas -ya sabemos que eso es imposible-, pero firmes. Por suerte, la tienda debía de estar cerrada y no pude llevarme todas las existencias, como era mi plan, antes de darme cuenta de que me estabais tomando el pelo y riéndoos entre dientes.

Oye, no voy ni a entrar en que lo de "reales" es cuestionable. Que se entiende que una foto tiene que estar bien hecha, bien iluminada y que un poquito de photoshop es completamente aceptable. Que una cosa es no tener un cuerpo de modelo y otra lucir ojeras, cara de resacosa o granos, faltaría más. O, lo peor, no parecer simpática. Eso no.

Pero, una vez traspasada la barrera de los kilos -o la de la edad o la que mejor os parezca-, ¿es necesario estar repitiendo cada cinco minutos lo majos que sois por sacar chicas de verdad? Se ve que sí, que no se puede hacer sin más. Claro, hay que dejar claro que no es que se os haya colado una foca en el cásting, sino que lo hacéis a propósito porque sois unas bellísimas personas entregadas en cuerpo y alma a devolver la dignidad a las mujeres. No vaya a ser que alguien piense que no tenéis sentido estético.

Y... y... podría acabar soltando alguna sentencia sobre lo estúpido que resulta creerse eso de que una marca de cosméticos quiere devolvernos la autoestima y... buf, me empiezo a dormir a mí misma de lo manidos que están estos argumentos.

Así que os confesaré mis verdaderos motivos. Lo que de verdad me da cien patadas es que hayáis decidido que ser gorda es ahora aceptable y estar blandita no. Que hacer dieta es una tontería pero, ¡qué casualidad!, utilizar anticelulíticos es imprescindible. Y que tengamos que daros las gracias por semejantes concesiones.

Llegáis los de Dove y empezáis a dar el coñazo con que pesar 100 kilos está muy bien mientras todo esté firme y terso, y os dais palmaditas en la espalda por ser tan sensibles. Plastas, que sois unos plastas. Sacad a quien os dé la gana pero dejad de darnos lecciones, que no sois mejores que los que pretenden imponer esqueletos de dos metros o conejitas con tetas enormes.

Ah, yo sigo usando las cremitas del Mercadona. Que funcionan igual de poco pero, por lo menos, no predican. Y no penséis que este tema me indigna realmente, es que estoy demasiado cansada como para escribir algo con más gracia. En realidad, yo he entrado en la etapa en la que para venderme algo me tienen que dar un cupón de descuento. Fase rata, la llaman.

10 comentarios:

F. J. P. A. dijo...

Admirable tu lucha contra los patrones de belleza impuestos por las marcas, pero... ¿sabes de lo que hablas? Quiero decir: tú eres delgada y guapa, y dudo mucho que hayas sentido cómo se puede sentir una mujer gorda y fofa.

Estoy de acuerdo con lo que dices (conste en acta), pero para ti es fácil decirlo (alguna vez te contaré un chiste buenísimo sobre eso de "para ti es fácil decirlo"). A mí lo que me gustaría es saber qué piensan las gordas y fofas de todo esto.

marmota dijo...

Te agradezco mucho el piropo, pero independientemente del hecho de que, por supuesto, yo no tengo nada que ver con una topmodel, creo que es irrelevante.
No creo que los anuncios de Dove le vayan a devolver la autoestima a nadie, sea gorda, delgada, alta o baja.
O sí, claro, igual que a mí en un primer momento realmente me hizo sentir identificada. Puede que no lo entiendas, que creas que yo no puedo comprender lo que siente "una mujer gorda y fofa". Bueno, lo que yo pensé al ver el primer anuncio de Dove fue que ojalá tuviera esos muslazos tan duros aunque fuesen más grandes que los míos, y que si esas cremitas lo iban a lograr, allá ibamos mi hucha y yo. Al final la belleza está en la cabeza de cada uno y todos tenemos complejos, ¿crees que no?
El caso es que, en cuanto lo piensas cinco minutos más, te das cuenta de que todo sigue siendo irreal.
Es genial que en la publicidad aparezcan mujeres guapas que responden a unos canones estéticos distintos de lo que vemos habitualmente. Pero en el momento en el que repites cien veces que son "mujeres reales" estás dejando claro que tú mismo las ves a otro nivel. A uno inferior. Y, nuevamente, dejan de servir como modelos de "belleza real". Dove, de nuevo, no ha cambiado nada.
Crees que yo no lo aprecio porque no peso 100 kilos? Crees que opinaría diferente si pesara más o si tuviera la cara llena de granos? Se trata simplemente de eso? Las mujeres de 100 kilos o con la cara llena de granos realmente se sienten mejor? Por qué, porque Dove les perdona la vida? Pues vaya, entonces es una mera cuestión de target. Yo creo que no es así, creo que hay chicas de todo tipo a las que estos anuncios les encantan. A mí me repatean un poco, no porque no me pueda sentir identificada con las mujeres que salen, sino porque me da la sensación de que me están tomando el pelo.
Y, por desgracia, no puedo decir que lucho contra los patrones de belleza impuestos por las marcas. Soy tan frívola que me encantaría tener un cuerpazo (igual que a todas las del anuncio ded Dove, posiblemente), igual que me encantaría ser más simpática o más inteligente, puestos a elegir. Lo único que quiero es que una marca de cosméticos deje de darme lecciones de moral cuando lo único que está haciendo es intentar venderme un anticelulítico. Estoy convencida de que como publicidad es buenísima, en el sentido de que funciona, pero ya está. Que esto es negocio, no una ONG feminista.
Aquí lo que hace falta es que los modelos de belleza sean un poco más variaditos, y que lo veamos con normalidad, sin tener que poner flechas de "atención, mujer real". Y, en todo caso, asumir que una cosa es la tele o el cine y otra la realidad, y que tampoco hay que dramatizar.
Dicho esto, reconozco que esta entrada no está demasiado bien escrita y que quizá no me he expresado bien.
Gracias por tu comentario, un saludo!

F. J. P. A. dijo...

Venga, va, que con un comentario tan laaargo te has ganado que te cuente el chiste:

Están dos amigos tomando unas cañas, uno de ellos es tartamudo y el otro está muy deprimido porque lo ha dejado la novia. El tartamudo intenta consolar al otro, y le dice:

-No te te te preo... preocup...pes. Yyyya... ya ve... verás co... coooomo encuent... tras a otttt... a otra mejj... mejor. Esa tí... esa tía no va... no va... no valía nad... nada. Tú me... mere... mereces al... algo mejor. Tie... tienes que anim... arte, animarte y bus... busc... buscar ot... otras op... opcio...opciones.

Y el otro le responde:

-Claro, para ti es fácil decirlo.

(Mwajajaja... Mira, este chiste me lo contó un tipo que realmente tartamudea y fue la monda, como podrás suponer. Si no te ha gustado otro día te cuento el del perro que fue a poner a un telegrama).

marmota dijo...

jajajajajaja
Cuéntame el otro también!

guitarboy dijo...

... que nada que los japos lo han resuelto todo

F. J. P. A. dijo...

Bueno, te cuento el otro, pero te advierto que es de un humor absurdo que no todo el mundo comparte. Vamos allá.

Llega un perro a la oficina de telégrafos, y dice:

-Buenos días. Quisiera enviar un telegrama.

-Muy bien, señor perro. Dícteme su mensaje- responde el funcionario de telégrafos.

-Guau. Guau. Guau. Guau. Guau. Guau. Guau. Guau. Guau.

El funcionario repasa el mensaje del perro y le dice:

-Verá usted, señor perro, cobramos los telegramas por bloques de diez palabras, y usted sólo me ha dictado nueve; por el mismo precio puede enviar un "guau" más.

El perro se queda pensativo, y al cabo de unos segundos exclama indignado:

-¡Pero eso no tendría ningún sentido!

Jo, jo, jo... ¿Conoces el chiste del indio gorrón?

marmota dijo...

Este es peor, eh?
A ver el del indio gorrón.

begusa dijo...

Da igual que tengas los muslos rellenitos siempre que estén firmes?? ya está?? ojalá se limitara sólo a eso... también tienes que ser blanca, tener una sonrisa impecable y perenne y sobre todo... ser joven.
Lo que hay que hacer es empezar a hacer visibles a las mujeres (realmente reales) de más de 40... que parece que no existen!!

F. J. P. A. dijo...

No era peor ese chiste del perro que envía un telegrama, pero ya advertí que requiere la comprensión de un humor absurdo para el que no todo el mundo es apto. Probemos ahora con el chiste del indio gorrón:

Año 1860. América del Norte. Un pistolero llega a un pueblo del lejano oeste, y sediento atraviesa la puerta del "saloon". Pide una zarzaparrilla (era abstemio). El forastero está degustando su zarzaparrilla cuando entra un vecino histérico en el "saloon" que grita: "¡que viene el indio gorrón, que viene el indio gorrón!". Todo el mundo huye despavorido ante tamaña amenaza. Nuestro héroe forastero, en cambio, permanece impasible, diciéndose a sí mismo: “Yo soy muy macho y muy valiente y no temo a ningún indio, sea gorrón o no”.

Unos segundos después, en efecto, entra en el “saloon” el maldito indio gorrón. Todos los parroquianos se han esfumado aterrorizados, quedando allí solamente el forastero valiente, el indio gorrón y el barman tembloroso. El indio se acoda en la barra junto al pistolero, y le dice en tono casual:

-¿Conoces a Tomas?

-¿Qué Tomas?- pregunta distraidamente nuestro héroe.

-¿Qué tomo? ¡Pues que sea un whiskicito, y muchas gracias!

El barman le sirve un whisky a cuenta del pistolero. El forastero, para sus adentros, se caga en los muertos del indio gorrón, pero acepta la derrota diciéndose que ese indio gorrón e hijoputa no volverá a engañarlo. Cuando el indio acaba su whisky mira al pistolero y le dice:

-Ayer me preguntó por ti T. Soplas.

-¿Qué T. Soplas?- responde pillado por sorpresa el pistolero.

-¡Pues me voy a soplar otro whisky, gracias!

Efectivamente el indio se sopla otro whiskazo a costa del pistolero, quien está echando espuma por la boca porque es bastante agarrado. Vuelve a prometerse nuestro héroe que no caerá en otra trampa del indio gorrón, cuando este pregunta con inocencia:

-¿Sabes? Tengo un amigo italiano que se te parece mucho. Igual sois parientes. Se llama Aindioin Vito. ¿Te suena?

-¿Aindioin Vito?

-¡Hombre, pues si me invitas no te haré el feo! Que sea otro whisky.

Esto ya acaba con la paciencia del forastero, quien desenfunda su Colt del .45 y acribilla al desgraciado indio gorrón. Al rato empieza a asomar la gente del pueblo, y cuando confirman que el temible indio gorrón ha fallecido se alegran mucho y nombran sherif al misterioso forastero. Al día siguiente celebran una gran fiesta en el mismo “saloon” donde se dio muerte al desdichado indio gorrón. Ni siquiera han retirado el cadáver, que yace agujereado en el suelo de madera. Entonces, entre los gritos de júbilo y los tiros al aire se oye una voz histérica que grita:

-¡QUE VIENE LA TRIBU DE LOS INDIOS GORRONES, QUE VIENE LA TRIBU DE LOS INDIOS GORRONES!

Preciso es decir que la tribu de los indios gorrones se componía de cuatro mil millones de indios gorrones. Es por tanto disculpable el enorme pavor que ese anuncio suscitó entre los habitantes del pueblo, quienes una vez más huyeron presa del pánico. Nuestro forastero y flamante sherif, sin embargo, se quedó esperando la horda de indios gorrones. Al llegar los cuatro mil millones de indios a media cuadra del “saloon” detuviéronse. Con gran pompa y parafarnelia descabalgó el jefe tribal. Penetró con paso firme en el “saloon”, y al ver el cadáver de su compañero cosido a balazos se mesó los cabellos entre gemidos de dolor. Luego, rasgándose las vestiduras, exclamó:

-¿QUIÉN HA SIDO?

-¡YO SOLO!- Respondiole valientemente el pistolero.

-¡PUES NOSOTROS CON LECHE, GRACIAS!

marmota dijo...

@F. J. P. A. Este me ha gustado más... :)

@begusa No sé, voy a asumir que me explico fatal.