domingo, 29 de noviembre de 2009

Estupor y temblores


¿Y, fuera de la empresa, qué les esperaba a aquellos contables de cerebro lavado por los números? La cerveza obligatoria con colegas tan trepanados como ellos, horas de metro abarrotado, una esposa que ya duerme, el sueño que te aspira como el desagüe de un lavabo que se vacía, las escasas vacaciones en las que nadie sabe qué hacer: nada que merezca el nombre de vida.

Y lo peor es que a escala mundial esta gente son privilegiados.

Hacía mucho tiempo que no leía un libro de un tirón. Estupor y temblores rompió la racha. Amélie Nothomb cuenta una historia al parecer muy autobiográfica sobre el año de una joven belga en una empresa nipona. Es muy crítica con la cultura japonesa, aunque no hace falta irse tan lejos para encontrar jefes gilipollas y dinámicas absurdas.

¿Sabéis qué es lo que más me ha gustado? Imaginar el "después". No es que esto sea un thriller, pero no sigáis leyendo si no queréis que os desvele el final.

Después de 12 meses de torturas y humillaciones, la protagonista abandona. Deja la compañía. A pesar de todo lo que ha sufrido, se intenta marchar "quedando bien". Ya sabéis, educadamente, sin acusar a nadie de nada y atribuyendo la decisión a sus propias circunstancias. Salvando el honor y las buenas relaciones belgo-japonesas, vaya.

Unos años después, Amélie Nothomb es una autora famosa. Escribe un libro al parecer muy autobiográfico sobre el año de una joven belga en una empresa nipona que se convierte en un enorme éxito y es traducido a varios idiomas e incluso llevado al cine. Está claro que todo esto tiene que haber llegado a oídos de la empresa Yumimoto, se llame como se llame en realidad, y a la persona que inspiró el personaje de la sádica Mori Fubuki.

Después de haberse humillado delante de todos sus jefes al estilo, se supone, oriental, se da la vuelta y les lanza esta bombita. ¿No es gracioso?

3 comentarios:

JoseAngel dijo...

Pues sí que es justicia poética. Pero debe pasar pocas veces, que alguien les dé un fregao literario a una empresa abusona. Así que sigue saliendo a cuenta exprimir a los currantes, pocos se convertirán en grandes éxitos de ventas. Vamos, ninguno. Y como lo que cuenta es el balance, resulta que igual ningún cliente ha leído a Amélie Nothomb, así que todos contentos.

marmota dijo...

Ya. Pero es gracioso. :)

JoseAngel dijo...

Y hay que hacer como ella, desde luego. Quien pueda.