miércoles, 24 de diciembre de 2008

Christian (desde el otro lado)


No me he muerto. De verdad, sigo aquí. Simplemente, no tengo internet en casa. Me gustaría poder decir que no dejaré pasar tanto tiempo sin actualizar esto, pero ahora me veo incapaz de cumplirlo. De todas formas, no quiero que acabe un año sin dedicarle una entrada a Christian.

No sé cómo empezar. ¿Cómo funciona esto? Un día abres un blog, empiezas a llenarlo, a leer lo que escriben otros, a "conocer" a gente que podría no existir de verdad... y, una noche, te plantas en una fiesta. Una fiesta a la que no pensabas ir de ninguna manera, porque has salido de trabajar tardísimo y a la mañana siguiente te vas de viaje. Donde no conoces más que a una persona. Pero te convencen, y apareces, sólo para un ratito. Y hablas, y te ríes, y te lo pasas bien y te bajas con un grupillo al bar de abajo. Y, entonces, uno de esos invitados, con el que sólo has intercambiado un par de frases, te dice: "oye, llevo todo el rato pensándolo, ¿tú eres marta... marmota?". Y alucinas.

Así conocí a closada. A closada, que ahora es Christian y con el que ya he pasado unos cuantos buenos ratos. Él fue más rápido, pero le debía esta entrada. Porque me alegro muchísimo de haber roto la pantalla del ordenador.