domingo, 28 de septiembre de 2008

El AVE sí que es un placer


Ah, el AVE. Maravilloso, ¿no? Es comodísimo y te plantas en Madrid en un momentito. Nada que ver con el autobús, ese medio de transporte para la gentuza.

Claro está que tienes que llevarte la ropa que utilizas para dormir en las montañas nevadas porque, si no, puedes morir congelado. Porque claro, mientras escuchamos en todas partes lo importante que es el medio ambiente y cómo el cambio climático es el peor de los males que nos acechan, en algunos lugares se sigue pensando que el aire acondicionado, cuanto más alto, mejor. Que si se puede estar a 5 grados no hay por qué estar a 25.

Una vez lo descubres, se acabó el problema. Bueno, más o menos, porque lo que ocurrirá es que te pasarás todo el día cargando con una gruesa chaqueta en pleno verano mientras la gente te pregunta que a dónde vas con eso. Al AVE, oiga. Ese medio de transporte para las altas esferas. Esas altas esferas que no tienen el más mínimo pudor en hablar a gritos por el móvil durante todo un viaje a primera hora de la mañana, cuando el populacho que ha conseguido colarse ahí por casualidad -y gratis- intenta dormir.

Por supuesto, si la conversación gira en torno a "balances", "contabilidad", "reunión con los japoneses" y "hoy-voy-a-Milán-mañana-a-París-y-pasado-a-Londres" todos tenemos que mirar al susodicho con admiración y exclamar "qué tipo tan importante, de mayor quiero ser como él". Lo de pensar que es un maleducado está completamente fuera de lugar si viste traje caro y empuña un iPhone. Incluso aunque no lo haga, que viajar en AVE y berrear sobre negocios ya es aval suficiente. Las miradas de desaprobación hay que dejarlas para los pobretones que hablan sobre intimidades, aunque sean muchísimo más entretenidas de escuchar.

Así que en mi próximo viaje de cuatro horas en bus recordaré ese rapidísimo trayecto en alta velocidad a temperaturas infrahumanas y pensaré: "ah, el AVE; eso sí que es un placer".

Y la imagen es de Anne Julie Aubry.

domingo, 21 de septiembre de 2008

Balance



Se acabó la Expo. Muchos lo esperaban con ganas. Creo que ya intuís que yo no.

Y, ¿sabéis qué? Las tiras de Álvaro Ortiz para el Heraldo han sido de lo mejorcito que se ha visto por aquí.

sábado, 20 de septiembre de 2008

Pica


Este maquillaje empieza a picar, las grapas de la boca a escocer y el traje de plomo a pesar.

Cualquier día de estos me lo quito todo. Y entonces, ¿qué? ¿Vuelta a empezar?

La imagen es de gwennan.

domingo, 14 de septiembre de 2008

Tres recuerdos

Además de todo lo que he vivido este verano, que se quedará en mi memoria, hay tres recuerdos físicos que me gustaría llevarme de la Expo.

1. La funda para la acreditación de Aichi. Es de plástico verde y salen Morizo y Kiccoro.


2. Uno de los pequeños Fluvis que reciben a los visitantes en la entrada de las tiendas. ¡Son tan monos!


3. Un pingüino extraviado del espectáculo del Iceberg. Es un trofeo codiciado, y dicen que cada uno cuesta unos 300 euros.


Ayer me encontré con Esther, que ha estado ayudando a los periodistas en casi todos los días nacionales, y me despedí de ella. Hoy es el último día. Me va a dar muchísima pena que se termine.

miércoles, 10 de septiembre de 2008

Fin de verano


Con esta foto de Oliver Duch ilustraba ayer el Heraldo el inicio del curso escolar.

¿Dónde estoy? ¿Qué hago aquí? ¿Y ahora qué?

Un poquito así me siento yo ahora que llega septiembre, aunque a mí no me abraza nadie. Y no porque sufra por la "vuelta al cole", eso desde luego. Me muero de ganas de experimentar algún día qué es eso que llaman síndrome postvacacional. No, es porque este verano toca a su fin.

¿Quién lo iba a decir? Después de todo, creo que puedo admitir que estas últimas semanas no han estado nada mal.

lunes, 8 de septiembre de 2008

Mafia


No debería hacer bromas sobre la amabilidad de la Policía Local, no vaya a ser que se lo tomen mal y empiecen a multar en vez de dejar simpáticas notas, pero no me digáis que esto no suena a amenaza mafiosa:

"Esta hoja NO es una denuncia, aunque hubiera podido serlo. Es sin embargo una INVITACIÓN A COLABORAR en la consecución de unas condiciones que nos van a beneficiar a todos".

Me encanta... Pero no es mía, no os vayáis a pensar. Mi carné de conducir está cogiendo polvo en un cajón desde que me lo saqué. Es de Michel, que desde que se enteró de que tengo un blog quiere salir en él.

No te quejarás... ;)

sábado, 6 de septiembre de 2008

Joyita


Ya sé que hablo mucho de la Expo, pero está a punto de acabarse y hay que aprovechar. Para los que tengáis pensado ir esta última semana, una recomendación: el pabellón de Naciones Unidas, una joyita escondida. Como me dejaron contarlo en el periódico, os dejo aquí lo que escribí:

Enormes maquetas, juegos interactivos, audiovisuales en tres dimensiones.... Y en Naciones Unidas, simples carteles. Una sencilla estancia con una exposición de obras gráficas capaces de transmitir los mensajes de la Expo de manera mucho más eficaz y emotiva que muchos de los impresionantes contenidos de algunos de los pabellones de participantes. Mensajes claros, directos y contundentes que no necesitan artificio, porque llegan hasta el visitante con la fuerza de la creatividad. (sigue leyendo)

Pues eso, que no merece la pena hacer tres horas de cola bajo el sol para ver grandes instalaciones de cartón piedra cuando tienes cosas mucho más interesantes en pabellones vacíos. Por lo demás, lo tengo clarísimo: lo mejor de la Expo no son los contenidos de los edificios, son los espectáculos y el ambiente. Sobre todo por la noche.

La foto es, otra vez, de María para RedAragon. Ya os lo dije: han montado una web muy completa sobre la muestra.

miércoles, 3 de septiembre de 2008

Sandalias Expo


La Expo se acaba, pero aquí seguimos aprovechando a Fluvi para todo lo aprovechable. Supongo que debe de funcionar. Si no, no se explica que una zapatería tenga el valor de intentar deshacerse de sus restos colocando el cartelito de "sandalia Expo 2008".

Ahora sólo me queda encontrar alguna tienda que venda los horribles náuticos de los voluntarios a modo de recuerdo entrañable y sí, definitivamente podré decir que en el verano del 2008 vi cosas que jamás habría creído posibles.