
Los que visitáis Viste adecuadamente sabréis que algunas veces han aparecido ejemplos de "parecidos razonables": diseños de diferentes marcas que se asemejan sospechosamente. Es cierto que no hay por qué pensar mal sin más, y que muchos creadores tienen referentes similares o buscan la inspiración en las mismas fuentes, por lo que pueden llegar a ideas comunes.
También es sabido por todos que las cadenas de ropa copian diseños de grandes diseñadores. En este caso se trata de acercar esas creaciones al público masivo a precios asequibles, y parece poco probable que esta práctica perjudique demasiado a los autores, puesto que juegan en diferentes ligas.
Aún así, no todo vale. O no debería valer. ¿Es correcto que una gran empresa comercialice ropa con dibujos plagiados de los de una ilustradora más o menos anónima? No una pequeña tienda, no. Tampoco un gran dibujante cuyas obras están ya en el imaginario colectivo. Uno muy grande, que gana mucho dinero, contra uno en cierto modo pequeñito, que busca abrirse paso con su trabajo. Planteado así, yo no lo vería demasiado bien.
Claro, en ocasiones es difícil establecer hasta qué punto se trata de un plagio o de una coincidencia. Así que, ¿qué os parece?
Lo que responde Zara a la queja de Rocío Cañero sobre la presunta copia de sus dibujos es esto:
"Entendemos que la existencia de ciertos elementos comunes entre ambas gamas de dibujos le han llevado, erróneamente, a entender que sus derechos han podido ser vulnerados. Sin embargo, es irrebatible que, más allá de la existencia de ciertos nexos conceptuales que pudieran ser comunes, no existe ningún vínculo ni asociación creativa entre ambos dibujos, por lo cual, no cabe duda de que ambos deben poder coexistir pacíficamente”.
¿Irrebatible? No sé yo...