domingo, 27 de abril de 2008

Movidos por hilos


Todos somos un poquito marionetas, pero aquí lo han hecho visible. Por cierto, hay una cosa en la que absolutamente todo el mundo está de acuerdo: los muñecos de ventrílocuo son terroríficos.

sábado, 26 de abril de 2008

Este San Jorge nadie me regaló un libro


- ¿Por qué me quieres?

- Porque cuando atraviesas un paso de cebra parece que le haces el amor a la calle entera... Y también porque al despertarte por la mañana hueles a cruasán caliente.

- Pfff...

- En fin, me parece...

- Ja, ja, ja... ¿De dónde sacas eso?

- ¡Qué, qué! ¿Te burlas?

- No, no... Yo... Hum... ¡Es encantador!
Pero en serio, ¿por qué me quieres?

- Pero bueno... ¡Mira qué pregunta tan tonta! "¿Por qué me quieres?" ¡Ni que estuviéramos en "Mujercitas"!

- ¡Vaya! ¡Mi guapo guerrero insensible se ha puesto su coraza!
Entonces, ¿por qué estás conmigo? Si lo prefieres...

- Uff...

- ¡Veenga! Tranquilo... ¡Sólo dímelo! Quedará entre nosotros...

- Bueno... Porque me siento bien contigo...

- ¿Y?

- ¿Y? Eee...
Porque me haces reír... Y también me respetas y no me das el coñazo...
Porque me estimulas... Tienes espíritu... Eres honesta...
Porque me gustan tus ojos... Tu culo, tocar la parte inferior de tu cara y tu nuca, el sabor de tu piel, tu vientre, tus manos ásperas, la inclinación de tus cejas...
Porque eres la única persona con la que no estoy jugando... Porque eres cerda e impúdica... Fuerte y frágil...
Porque te planteas las preguntas acertadas... Me haces soñar con un mundo ideal... Me das la impresión de ser buena gente... Y porque, al contrario de lo que crees, de todas las personas que conozco, eres la mejor dotada para la vida...

- Aaaaa...
¿Y mis pies?

- ¿Tus pies? Eem... Están bien...

Me encanta que me regalen libros. Bueno, me encanta que la gente que me conoce un poquito y puede intuir qué es lo que me va a gustar me regale libros. Hay personas que odian regalar libros y piensan que es el tipo de cosa que compras cuando no tienes una idea mejor. Bueno, lo puedo entender. Yo opino exactamente lo mismo de los perfumes y, sin embargo, con el tiempo he llegado a creerme que hay gente a la que realmente le gusta recibirlos.

Este San Jorge nadie me regaló un libro, aunque habría sido un buen momento (y no me refiero únicamente a la fecha). Así que yo me compré tres. El primero, el que acabo de terminar, es en realidad un cómic y llevaba mucho tiempo llamándome desde las estanterías de la Fnac. Es "Píldoras azules", de Frederik Peeters, que muchos conoceréis. Para los que no, sabed simplemente que trata de la relación del autor con su novia seropositiva y el hijo de tres años de ésta, también enfermo. Y que no es ningún dramón, sino una historia optimista, tierna y muy sincera sobre el cariño, la búsqueda de la felicidad, las dudas y las inseguridades. Os lo recomiendo. A mí me ha hecho llorar.

Y sí, ya había dicho exactamente lo mismo en el San Jorge de hace dos años, cuando prometí una entrada que nunca escribí.

lunes, 21 de abril de 2008

Un buen día para ir de compras

¡Pero cómo me gustan las leyendas urbanas! Ayer recibí un mail de la querida Victoria* (después de Vitibel y Miss Sinner, también me acostumbraré a esto), a la que aunque no lo parezca sigo leyendo siempre, en el que me informaba (sólo por si acaso), de este correo que había recibido:

Ayer una de mis compañeras iba en el tren con otras cuatro chicas y se les acercó un hombre con acento árabe, y les dijo que lo del 11-M no es nada con lo que va a ocurrir. Que van a correr ríos de sangre todavía. Que tuvieran cuidado el 21 de abril en los centros comerciales.

Y sigue, pero ya os hacéis a la idea.

Bueno, esta misma historia la podéis encontrar en recopilaciones de leyendas urbanas, porque va circulando por diferentes países y con distintas, pero similares, formas. Vamos, que no es cierta.

El caso es que esta mañana he ido al gimnasio y, ¿qué he escuchado en el vestuario? ¡El mismo cuento! ¡Con el aliciente añadido de que la chica aseguraba que le había pasado a la amiga de una amiga suya! Y, de verdad, no es que me guste meterme en conversaciones ajenas, pero la pobre parecía estar realmente preocupada, así que al final le he contado lo mismo que os estoy contando a vosotros aquí.

Así que si os queréis ir de compras, ya sabéis: hoy es el mejor día. Es posible que las tiendas estén vacías y tengáis todo para vosotros. Yo pretendía hacerlo, aunque la lluvia me ha desanimado. Quizá más tarde.

*Por cierto, Victoria se ha tomado la molestia de borrar los mails y poner los destinatarios ocultos antes de mandar el correo. Haced lo mismo si reenviáis mails, por favor.

domingo, 20 de abril de 2008

Las fotos de Jorge


Estos días estoy muy, muy ocupada, así que ya perdonaréis si dejo esto un poco descuidado. Ahora me doy cuenta de que llevo desde el martes sin colgar nada aquí. ¡Buf, necesito horas!

En fin, no quiero dejar pasar más días sin enseñaros el flickr de Jorge San Martín. Jorge es un tío de puta madre y un amigo estupendo. Hace ya tiempo que se compró una cámara decente, sacó tiempo de debajo de las piedras para aprender a usarla y empezó a retratar todo lo que encontraba con cariño y dedicación (como todo lo que hace, en realidad). Sus fotos son cada día mejores, y me alegro de que por fin se haya decidido a compartirlas con nosotros.

Y, además, le debo una cena. ;)

martes, 15 de abril de 2008

¿Dónde está Wally?

Creí que me escondía pero me estaba viendo. No pude ocultarle nada. ¿O fue al revés? Estaba segura de que rompería la coraza de papel que construí sólo para fingir que no quería ser descubierta, pero fue totalmente incapaz de hacerlo. Ahora no sé cómo bajar de aquí.
Lo malo de Mira y Calla es que tantísima información acaba saturando. Lo bueno, claro está, es que entre tantísima información es imposible no encontrar un montón de cosas interesantes. Entre lo más llamativo que he visto últimamente están las fotografías de William Hundley. ¿Qué os parece esta gente guardada por los rincones? No sabría decir por qué, pero me ha encantado.

domingo, 13 de abril de 2008

No inglis

Ya os he contado alguna vez lo mucho que me gustaba vivir en Alemania. Sin embargo, hay algo que siempre me resultó bastante irritante: la insistencia condescendiente de algunos alemanes en repetir lo mal que hablamos inglés los españoles -y otras cosas como la falta de civismo, pero ese es otro tema-.

Este asunto me molestó especialmente durante un verano en Cantabria. En un camping de mala muerte, un surfero pijeras se empeñaba en decirles a sus amigos lo graciosos que eran los bobos españolitos, incapaces de decir ni comprender nada de lo que les decía. De hecho, hasta se lo contó a las francesas de la tienda de al lado, que tampoco parecían entender demasiado el inglés del alemán políglota. Mientras tanto, mi centollo y yo dudábamos sobre si explicarle en alemán o en inglés que en su estúpida autocomplacencia se había olvidado de hacer una mínima reflexión sobre los motivos por los que el inglés de los españoles es más bien flojo. Por supuesto, al final no lo hicimos, y el tipo se volvió feliz a su país con su anécdota de "uno no se puede comunicar con estos paletos".

Si lo hubiéramos hecho, le habríamos dicho que quizá no debería esperar idiomas en el camping más cutre del lugar, que el alemán está más próximo al inglés que el español, que la dictadura de Franco no fomentó precisamente el aprendizaje de esta lengua y que que nuestro sistema educativo ha priorizado la gramática sobre la expresión oral. Quizá le hubiéramos mencionado también que, a diferencia de otros países, España acostumbra a doblar todas las películas extranjeras. Y, si nos hubiéramos puesto tontos, le habríamos recordado que el castellano que le habíamos oído utilizar para ligar con la camarera era lamentable y que las francesas habían entendido poco o nada de su discurso.

En fin, el caso es que cuando hace algún tiempo leí un reportaje en El País sobre este tema, pensé: "Ah, menos mal que alguien lo dice". Le dan en mi opinión excesiva importancia al tema del doblaje, especialmente los de los comentarios. Es un factor, pero no el único, y quizá ni siquiera el más importante: los alemanes también doblan y, sin embargo, en general hablan bien inglés. En cualquier caso, me gustaría podérselo mandar al listillo de ese verano. Porque hace falta ser imbécil para creer que si un español no habla bien inglés es simplemente porque es cortito. Y lo peor es que a veces hasta nosotros mismos nos lo creemos.

jueves, 10 de abril de 2008

PopyRock

Ya he votado a Esphera en el PopyRock. ¿Y vosotros, votáis a alguien?

El vídeo no se ve demasiado bien, pero lo que cuenta es la música, supongo. Ah, y en "pop" he votado a Ticket.

sábado, 5 de abril de 2008

Máscaras


Y entonces me di cuenta de que no tenía demasiado sentido quitarse la máscara si los demás iban a seguir llevando antifaz.

(La imagen es de Candybird)

jueves, 3 de abril de 2008

De lo perdido

Pero no iba. Nunca iba. Era tan fácil como coger por banda a mi mujer y decirle que tenía que marcharme unos días con cualquier excusa, hoy en día todo son cuchillos y congresos, el mundo está lleno de gente que se pasa la vida metiendo mudas en maletines, liquidando dietas, pidiendo resguardos en taxis y cafeterías, no hay quien no lleve en la guantera su talonario con cheques de hotel y gasolina. Nadie se queda quieto, salvo yo. En realidad no sé bien a qué tenía miedo, no era tanto el temor a que se acabara de desmoronar del todo un matrimonio que ya hacía aguas por los cuatro costados como el pánico a que ella me mirase como se mira a un traidor, quizás a alguna lágrima suya que se escaparía sin duda, al mar de preguntas, a no encontrar las palabras y quedarme allí, sonrojado e inerme, culpable de meter en nuestras vidas el veneno de la desconfianza y el fantasma del fin. Miedo también a hacerle daño, siempre medio enferma, con su bata raída de andar por casa, siempre medio cosiendo, medio viendo la tele, miedo de su tristeza, de esa tristeza suya de tardes de costura con mala luz y boleros de abandono y meriendas de café con leche en la mesa de la cocina y juventud que se escapa rauda, como la sangre de una vena acuchillada, a toda velocidad, bragas cada día más grandes, tallas holgadas, ganas de llorar a veces porque sí simplemente, cremas y más cremas en la repisa del lavabo, gafas para casi todo. Esa tristeza como de falta de aire. Iré a verte, Susana, ya verás como sí, encontraré el modo. (...)

Varias veces estuve a punto de decírselo. Pero, aun con el tono bien ensayado ante el espejo y decididos cuidadosamente hasta los más pequeños detalles de la coartada, me acababa echando para atrás a la hora de la verdad. (...)

Un día sonó el teléfono en mi despacho y la voz desconocida de una amiga suya me informó de que Susana había muerto esa madrugada en un accidente de tráfico. Y entonces me rebelé. (...)

Poseído por esa ira que sólo regala la muerte, llegué a casa y fui directamente hacia donde estaba mi mujer. "Tengo que irme unos días", le espeté a bocajarro. Ya no había marcha atrás. Ella me miró con toda la tranquilidad del mundo y me dijo que le parecía bien, que estaba como tenso últimamente y me vendría bien un cambio de aires. me preguntó si quería su ayuda para preparar la maleta. Y entonces sí que tuve que salir corriendo a ocultarme porque ya rompía a llorar.

Sandra me dejó "Sólo de lo perdido", de Carlos Castán. En la contraportada, Antón Castro -que, por cierto, es omnipresente como Fluvi o como Dios, o si no probad a buscar cualquier cosa en Google y ya veréis lo poco que tarda en aparecer su blog-, dice: "Aquí está de nuevo Carlos Castán con su universo avasallador y a menudo insoportable porque nos deja temblando, al límite del precipicio, doloridos". Y es verdad. Algunos de sus cuentos me han parecido un poco previsibles y simplones, y sin embargo me han provocado una enorme tristeza, no la del dolor de los grandes dramas románticos y exagerados, sino la de la melancolía amarga de lo que quedó atrás, de lo que ya no será, de la soledad y de la rutina.

martes, 1 de abril de 2008

A Sor Clic le gustan Héroes del Silencio

Fui a la exposición de Playmobil y, ¿a qué no adivináis a quién me encontré? ¡A Sor Clic! ¡Estaba ahí, en los alrededores del concierto de Héroes! Tampoco faltaba Fluvi, pero ese es omnipresente...
A pesar del feliz hallazgo, la exposición que de verdad os recomiendo es la de Atrapados en el hielo, sobre la expedición a la Antártida de Ernest Shackleton. En serio, la aventura de esta gente me puso la piel de gallina, y muestra unas fotografías espectaculares.