
No podría haber imaginado un fin de año peor para este 2007 que estará mejor en el olvido. Prefiero la celebración rabiosa y apocalíptica de Días extraños que la soledad y la tristeza de los finales amargos.



Una pared, un aerosol y ganas de pintar. Para dar los primeros pasos en el mundo del grafito no hace falta más, pero a partir de ese instante se abre un mundo que se mueve entre la más absoluta ilegalidad y el reconocimiento artístico apoyado por las instituciones. En medio, multitud de tonos grises (seguir leyendo reportaje). 


