lunes, 30 de abril de 2007

Un pájaro bailarín

Bueno, me encanta esto. ¡Un pájaro que hace el moonwalk, a lo Michael Jackson!

La chica que baila sobre las hojas en el documental tampoco tiene desperdicio.

domingo, 29 de abril de 2007

El niño y la modelo

XL Semanal publica hoy una entrevista con Jimmy Fox, editor gráfico de Magnum, y un buen puñado de imágenes extraordinarias.

Mirándolas, y aunque no tenían nada que ver con su obra, me he acordado de la charla que Ferdinando Scianna dio en Zaragoza hace algo más de un año. Durante un par de horas y con muchísimo humor, el fotógrafo siciliano nos habló de su trabajo, su trayectoria y su relación con la célebre agencia, además de enseñarnos muchísimas fotografías que había tomado durante su carrera. Sé que no soy la única que se enamoró de ésta:


Esto es lo que escribió Antón Castro a propósito de la visita de Scianna y esto, una entrevista de hace unos años.

viernes, 27 de abril de 2007

Quien bien te quiere, te hará llorar

"Cruel To Be Kind" se hizo muy conocida en España gracias a un triunfito. Personalmente, prefiero mil veces la versión que Letters to Cleo tocaban en la banda sonora de "10 razones para odiarte".


Otras versiones:

Hardly Wait, Candy, Enjoy The Silence, Jolene, Don't You Forget About Me

(Si alguien me pasa el enlace a la canción de Naím Thomas se lo agradeceré eternamente)

jueves, 26 de abril de 2007

Pregúntale a Anna


Gracias al blog de Sophie he conocido a la querida Anna. Anna es una especie de dependienta virtual de IKEA que no sólo resuelve todas nuestras dudas, sino que nos da conversación. Además, sonríe y se nota que la pobrecilla lo pasa mal cuando no entiende algo, porque pone cara de sufrimiento.


Intentar ligar con ella es tarea inútil; es una chica dura, y sólo quiere hablar de su trabajo y de su amada Suecia. Aún así, tiene su gracia preguntarle cosas.

Conversando con Anna:

- Hola Anna.

- Hola, ¿qué tal? ¿Tienes alguna pregunta sobre IKEA? Yo puedo ayudarte a encontrar la respuesta.

- ¿Dónde te has cortado el pelo?

- Mi pelo es moreno con tonos pelirrojos, ¿te interesa saber algo con respecto a IKEA?

- ¿Me entiendes?

- Tienes que hacer una pregunta para que pueda entender algo.

- ¿Te gusta tu trabajo?

- Me gusta mi trabajo. Si tú también quieres disfrutar de las ventajas que te ofrece IKEA por ser uno de sus empleados, puedes enviar una solicitud o acercarte a la tienda IKEA que prefieras para entregar tu currículum vitae.

- Bésame.

- No me gusta hablar de temas privados. Prefiero que hablemos de IKEA.

- ¿Te gusta la tarta?

- Me gusta mucho el salmón ahumado. Por cierto, te recomiendo que te des una vuelta por nuestra tienda sueca; podrás encontrar el salmón que más me gusta.

- ¿Quieres bailar conmigo?

- Me gusta mucho bailar, sobre todo el schottis, la polka y el hambo, que son bailes típicos de Suecia.

- Eres muy guapa.

- Muchas gracias por el cumplido. Hablemos ahora de IKEA.

- Me gusta tu blusa.

- Aquí tienes el área de textiles.

- Gracias, Anna.

- No hay de qué, es un placer poderte ayudar.

- Ha sido un placer charlar contigo.

- Igualmente, estoy encantada de conocerte.

miércoles, 25 de abril de 2007

¿Estamos muy solos?

Ayer salía publicada en El País esta noticia sobre un joven que recibió 5.000 llamadas y mensajes tras colgar un vídeo en YouTube. Se ha hablado mucho de esto como una iniciativa solidaria y se ha sacado otra vez el tema de los "abrazos gratis" (vídeo aquí, noticia aquí). En realidad, el vídeo parece más bien obra de un chaval aburrido que quería hacer un experimento, aunque es posible que, viendo los resultados, haya querido ir más allá. De momento, ya ha colgado una continuación explicativa ante el revuelo que se ha montado.

A mí estas cosas me resultan muy curiosas. No me entendáis mal, no es que tenga nada en contra. Yo, personalmente, creo que no llamaría ni abrazaría, pero me parece estupendo que otros lo hagan. Pero lo cierto es que me llama la atención esta especie de exaltación de la amistad efímera. Es decir, ¿por qué podemos abrazar a un desconocido por la calle y sentirnos genial y no somos capaces de hacerlo con el compañero que se sienta al lado? ¿Por qué podemos hablar con desconocidos y no lo hacemos con nuestros padres? ¿Por qué no iniciamos una conversación con los que tenemos más cerca? Estoy generalizando, obviamente, pero parece que sólo somos capaces de abrirnos ante personas que, en realidad, no nos conocen de nada ni tienen por qué hacerlo, y no podemos hacerlo con los que realmente nos quieren o a los que les importamos -o viceversa-.

Qué sociedad tan extraña hemos creado. Parecemos necesitar desesperadamente dar y recibir un poco de afecto, pero somos incapaces de permitir que aquellos que ya están con nosotros traspasen nuestras armaduras. Eso sin hablar de lo narcisistas que somos -¡yo la primera!-, capaces de hablar horas y horas sobre estas cosas sin preocuparnos en absoluto de dar soluciones a los problemas reales de las personas. Quiero decir, que si una abuelita está abandonadísima en su casa, el hecho de que un desconocido la escuche durante cinco minutos no será más que una gran alegría momentánea. Puede que, mientras tanto, sus hijos estén en la calle abrazando a desconocidos.

Ya veis que soy muy escéptica con estas cosas. Por eso me ha hecho más gracia este vídeo-respuesta que cuelgo aquí.

Todo esto me ha recordado un poco a las flashmobs, de las que ya hablé aquí. Otra cosa que me llamó la atención y en la sí sería capaz de participar, pero que no por ello deja de resultarme curiosa.

martes, 24 de abril de 2007

"El trabajo es remunerado"

Oferta de trabajo real:

"La Televisión Local de Teruel abre su proceso de selección en busca periodista/presentador para incorporación inmediata. El trabajo es remunerado. Es imprescindible que tenga total disponibilidad para vivir en Teruel. Preferiblemente se busca a una persona que haya tenido experiencia presentando ante la cámara".

Me parece muy representativo de la situación del sector observar que en las ofertas de trabajo te especifican si éste será remunerado. Y mucho mejor es poner la tele un domingo por la noche y ver que a una participante de "Cambio radical" le ofrecen un puesto en la redacción de "El diario de Patricia" por su cara bonita (qué humor). Así, ¿cómo podemos pretender que alguien se tome en serio los medios de comunicación?

(De todas formas, menos mal que era "El diario de Patricia" y no el diario "El País")

Por cierto, ¿os acordáis del reportaje del que os hablé hace unos días? Bien, pues está a punto de salir publicado. En él hablo de ferias y salones del sector de la construcción y saco a profesionales que no se muestran preocupados por el supuesto "pinchazo de la burbuja inmobiliaria". Ahora voy a parecer estúpida, y no creáis que no me preocupa.

lunes, 23 de abril de 2007

¡Magia, magia!

El día del libro tiene algo mágico. Definitivamente. Pero no mágico en plan "uuuh, estoy volando", sino mágico como cuando pasan cosas que, vale, no son exactamente mágicas, pero que cuando las estás repasando hacen que te detengas, te des cuenta de que lo son y decidas escribir una entrada sobre ellas.

Bueno, en realidad, ahora que estoy pensando un poco más, no puedo decir que el día del libro tenga nada de mágico. Me acuerdo de ese 23 de abril en Barcelona, cuando intenté comprar "Las flores del mal" en el Corte Inglés de Plaza Catalunya y sólo conseguí que una señorita estúpida me respondiera "¿Las flores del mar? No, no lo tenemos" y que sus compañeros se dedicasen a mandarme de sección en sección hasta que, enfurecida, hice que lo miraran en el ordenador. Ciertamente, no tenían "Las flores del mal". De "Las flores del mar" no sé nada.

De acuerdo, entonces rectifico: este día del libro ha tenido algo mágico.

Podría ser el pequeño librito que me han regalado al comprar otra cosa y cuya imagen de portada -un ojo borroso- me ha hipnotizado. También podría ser el hecho de haber encontrado a un dependiente en la FNAC que, misteriosamente, me sacaba los libros que le pedía de la misma manera en la que aparece el mayordomo del anuncio: de la nada. Pero no. Lo definitivo ha sido haber visto a mi centollo dibujado en un cómic de Jeffrey Brown.

¿Os acordáis de ese capítulo de "Los Simpson" en el que Homer ve su cara en la marca de un detergente japonés? Pues esto ha sido igual. Un adolescente hacía todo lo posible por dar el máximo número posible de datos sobre Tarantino, mangas y autores en el menor tiempo posible -la sección de cómics es como la parte de delante del público minutos antes de un concierto o la cola de un cine en el que proyectan algo más o menos poco comercial: está llena de listillos intentando impresionar a sus acompañantes con nombres, fechas y anécdotas diversas-. Y, entonces, mi centollo se ha puesto a mirar "el descubrimiento".

-Mira, parece interesante.

-¿A ver?

-...

-Pero, pero... ¡Pero si es igual que tú! ¡Es increíble! ¡Te han calcado!

Impresionante.


Ya os digo, magia. Deberíamos haberlo comprado.



Dragones en la calle

Una de las cosas que más me gustan de mi trabajo es que me da la oportunidad de aprender sobre temas completamente desconocidos para mí. La semana pasada preparé un reportaje sobre monumentos y escultura urbana en Zaragoza. En una ciudad como ésta -por lo menos hasta que llegue la Expo y todas las intervenciones artísticas que están proyectadas-, eso supone prestar atención a muchas piezas que habitualmente pasan desapercibidas.

En el día de San Jorge, creo que no podría encontrar mejor ejemplo que éste (¡gracias Armando!):

Yo, por mi parte, voy a aprovechar los ratos libres para comprarme un par de libros y domar a alguno de mis dragones.

sábado, 21 de abril de 2007

Más juegos divertidos

¿Habéis visto "Funny Games", esa película tan inquietante en la que impresiona muchísimo más lo que se sugiere que lo que se muestra? Yo lo pasé fatal.

Su director, Michael Haneke, ha rodado un remake para el público estadounidense. En general, no le veo mucho sentido a hacer estas cosas. No acabo de entender qué problema hay con las versiones originales. ¿Por qué había que rehacer "Abre los ojos" o "Shall we dance?", por ejemplo? ¿Era realmente necesario "americanizarlas"? Tampoco comprendo qué es lo que puede llevar a un realizador a repetir su trabajo, más allá del dinero. ¿Cree Haneke que el resultado será mejor con Tim Roth, Naomi Watts y Michael Pitt? Veo más probable que la presencia de caras conocidas acabe con parte de esa atmósfera tan asfixiante que tenía la original.

Habrá que ver si la nueva versión es igual o su director ha aprovechado para aportar algo diferente a la película. Pero no sé si yo pagaré por ello.












Como bonus, os dejo este enlace a una entrada de Víctor sobre Takashi Shimizu (o de cómo hacer la misma película seis veces en nueve años).

viernes, 20 de abril de 2007

Significados ocultos

Hace algún tiempo, el aguaó me dejó este enlace a la web de Chema Madoz (¡gracias!). Tengo la sensación de haber visto algunas de estas imágenes en una exposición, pero no recuerdo cuándo ni dónde. Quizá en el Paraninfo, en Zaragoza... ¿a alguien le suena?

En cualquier caso, me encantan estas pequeñas descontextualizaciones de objetos cotidianos (o recontextualizaciones, si no os importa que me vaya inventando palabras). El universo que crea Madoz con esa forma tan sutil y pulcra de jugar con los significados es muy interesante.

Si os gusta, podéis ver una galería de imágenes aquí.

miércoles, 18 de abril de 2007

Mis robots favoritos (II): Yo, robot

Siguiendo las recomendaciones de Leo y EmeA, la semana pasada cogí "Yo, robot" de la biblioteca. ¡Y me ha encantado! Sigo pensando que se confunden los términos "razonar" y "sentir", pero plantea cuestiones interesantes y, además, es muy entretenido.

Sin embargo, y volviendo al tema del código ético para robots, que fue el que inició el debate, quiero añadir que me parece muy curioso que se empiecen a plantear estas cosas cuando el desarrollo de robots bélicos ya ha comenzado. Vamos, que en vez de hablar de esas hipotéticas reglas, podríamos cuestionar las actuaciones que ya se está llevando a cabo.

En fin, mejor vuelvo al libro, que es de lo que iba la entrada, y os dejo un fragmento, a ver si os pica la curiosidad.

–He tomado una decisión –dijo el robot, después de haber obedecido.

Donovan alzó los ojos y dejó los restos de su sándwich a un lado. Se disponía a hablar, pero Powell le hizo guardar silencio con un gesto.

–Sigue, Cutie. Te escuchamos.

–He pasado estos dos últimos días en concentrada introspección
–dijo Cutie– y los resultados han sido muy interesantes. Empecé por un aserto seguro que consideré podía permitirme hacer. Yo, por mi parte existo, porque pienso...

–¡Por Júpiter... un robot Descartes! –gruñó Powell.

–¿Quién es Descartes? –preguntó Donovan–. Oye, ¿es que tenemos que estar aquí sentados oyendo a este loco metálico...?

–¡Cállate, Mike!

–Y la cuestión que inmediatamente se presenta –continuó Cutie imperturbable–, es: ¿cuál es la causa de mi existencia?

Powell se quedó boquiabierto.

–Estás diciendo tonterías. Ya te he dicho que te hicimos nosotros.

–Y si no nos crees, con gusto volveremos a desguazarte –añadió Donovan.

El robot tendió sus fuertes manos con un gesto de imploración.

–No acepto nada por autoridad. Para que no carezca de valor, una hipótesis debe ser corroborada por la razón, y es contrario a todos los dictados de la lógica suponer que vosotros me habéis hecho.

Powell detuvo con su mano el gesto amenazador de Donovan.

–¿Por qué dices esto, exactamente?

Cutie se echó a reír. Era una risa inhumana, la risa más mecanizada que había surgido jamás. Era aguda y explosiva, regular como un metrónomo y sin matiz alguno.

–Fíjate en ti –dijo finalmente–. No lo digo con espíritu de desprecio, pero fíjate bien. El material del que estás hecho es blando y flojo, carece de resistencia y su energía depende de la oxidación ineficiente del material orgánico... como esto –añadió señalando con un gesto de reprobación los restos del sándwich de Donovan–. Entráis periódicamente en coma, y la menor variación de temperatura, presión atmosférica, la humedad o la intensidad de radiación afecta vuestra eficiencia. Sois alterables.

Yo, por el contrario, soy un producto acabado. Absorbo energía eléctrica directamente y la utilizo con casi un ciento por ciento de eficiencia. Estoy compuesto de fuerte metal, permanezco consciente todo el tiempo y puedo soportar fácilmente los más extremados cambios ambientales. Estos son hechos que, partiendo de la irrefutable proposición de que ningún ser puede crear un ser más perfecto que él, reduce vuestra tonta teoría a la nada.














La imagen es de la película "Yo, robot",
que no tiene mucho que ver con el libro.
Ah, mi robot preferido sigue siendo Chii.

martes, 17 de abril de 2007

Las monjitas corredoras

No sé cómo me lo monto, pero no hago más que ver marcianadas "religiosas". Primero fue un calendario, luego apareció Sor Clic, y ahora llegan... ¡las increíbles monjitas corredoras!

Entré en el VIPS y me encontré con esto: dos muñequitas con cara de susto y rueditas bajo el hábito. Hoy he vuelto con la cámara y les he hecho una foto furtivamente. No me he atrevido a poner a estas "Racing Nuns" a perseguirse o a hacer carreras, pero seguro que ya os lo imagináis.

lunes, 16 de abril de 2007

En mi próximo cumpleaños, regaladme un arma

No era mi intención escribir sobre la matanza de Virginia, pero en el trabajo he estado viendo la noticia una y otra vez y ahora no puedo pensar demasiado en otra cosa.

No voy a repetir análisis sobre los que, en realidad, no tengo ni idea. Tampoco voy a caer en el argumento fácil y simplón de "es que los americanos, ya se sabe". Está claro que esto no es algo anecdótico, y que hay un problema, pero yo no me atrevo a hablar de su origen en unas pocas líneas.

El caso es que en los comentarios de la noticia de El País he visto una referencia a los del USA Today, y me he metido a curiosear. Algunos, realmente, dan miedo. Os voy a traducir alguno:

  • "Ninguna ley podría haber parado esto, ningún control de armas habría parado esto. El problema es que le hemos dado la espalda a Dios".
  • "¿Sabéis por qué la gente está llevando a cabo tantos tiroteos últimamente en centros educativos? Porque saben que es uno de los lugares donde es poco probable que encuentren resistencia armada" (sobre la ilegalidad de llevar armas en centros educativos).
  • "No podría sentirme seguro en casa si un delincuente supiera que en mi casa no hay pistolas".
  • "El sentido común dice que si la buena gente lleva armas para defenderse... 32 personas no son asesinadas. Quizá una o dos, pero no 32".
  • "La gente dice que las pistolas son taaaan malas pero la verdad es que yo posiblemente me sentiría mejor con una cuando voy por ahí, y apuesto a que si alguna de esas personas, aparte del pistolero, hubieran tenido armas, alguien podría haber evitado que esta gente muriera".
  • "La próxima vez que salgas a cenar y un criminal decida abrir fuego sin razón, recuerda que fue TU decisión no hacer uso de tu derecho en la segunda enmienda mientras te escondes debajo de la mesa".

Esto es de locos. Entre los que están convencidos de que si todos lleváramos armas encima nunca ocurrirían estas cosas y los que piensan que todo se debe simplemente a que no se enseña suficiente religión cristiana en las escuelas, el debate llega a ser surrealista.

Y, evidentemente, no digo que el problema se reduzca a la legalidad de la posesión de armas. Y tampoco que todos los americanos piensen así. En este ejemplo concreto, existe un debate entre los comentaristas, aunque es curioso que pocos se atrevan a condenar abiertamente su ilegalización –para los ciudadanos, no para los miembros de cuerpos de seguridad- y maticen que ellos sólo quieren "controlarlas". Por otra parte, aunque las opiniones fuesen unánimes, éstas sólo serían representativas de los lectores de USA Today, y ni siquiera de todos ellos. Así que cuidado con las generalizaciones.

Sin embargo, parece haber un número importante de personas que están convencidas de que es más seguro que las "buenas personas" lleven armas (lo que no parecen preguntarse es cómo se distingue a los "buenos" de los "malos" a priori) y, de hecho, la Asociación Nacional del Rifle tiene cerca de cuatro millones de socios.

Ya sé que esto no es nuevo, y que cada día pasan cosas peores, pero tanta brutalidad me deja estupefacta. ¿Cuánta gente hay que piense que llevar un arma en el bolso debería ser normal? ¿Estamos locos o qué? El asesino de hoy sería un cabrón pirado, pero parece que hay un número aterrador de personas "normales" que consideran que liarse a tiros es una opción perfectamente razonable. El problema es que, a la hora de la verdad, no está tan claro quién se los merece, pero a algunos no parece preocuparles demasiado.

domingo, 15 de abril de 2007

Sobre series de televisión

He visto en el blog de Carabiru este meme sobre series de televisión.

El tema no tendría nada de particular si no fuera porque, por lo visto, ha partido de una asignatura de un grupo de estudiantes de Periodismo de la Universidad de Elche, a los que les subirán un punto en la nota si consiguen que 50 personas ajenas a su clase continúen la cadenita. ¡Cómo ha cambiado la carrera desde que yo la acabé!

La idea me ha hecho gracia, así que, aunque hace tiempo que veo poquito la tele, voy a responderlo.
  1. ¿A quién te gustaría ver nada más levantarte? A Mónica, de Friends, para que me preparase un buen desayuno. Bueno... o a Jordan, de Es mi vida, después de haber dejado el instituto, haberse cortado el pelo y haber aprendido a leer.
  2. Dejarías que te aconsejase durante un día de compras... Creo recordar que me gustaba el estilo de Mai, de Los rompecorazones.
  3. Estás en un edificio ardiendo sin posibilidad de pedir ayuda. ¿Quién te gustaría ser? MacGyver, claro.
  4. Has llegado tarde al trabajo. ¿Quién te gustaría que fuera tu jefe? No sé... ¿ALF?
  5. Vivirías en la casa de... Frasier.
  6. ¿Qué deporte practicarías y con quién? Buf, ninguno. Bueno, fútbol americano con Ross, de Friends.
  7. Hoy estrenas ropa interior. ¿Con quién bailarías un tango? Con Charlie, de Perdidos. Nadie comparte mi opinión, pero yo creo que tiene su punto y, además, seguro que sería tan mal bailarín como yo y nos reiríamos.
  8. Un examen sorpresa, no sabes contestar a ninguna pregunta. ¿De quién te copiarías? De Malcolm en ciencias y de Ana, de Ana de las Tejas Verdes, en letras. O quizá de Felicity.
  9. ¿Quién merece un post tuyo? Ya se lo dediqué a Chii, de Chobits.
  10. Si pudieras elegir ser un personaje de una serie, ¿quién te gustaría ser? En realidad, no me convence demasiado nadie, pero diría Jane, de Daria, o Akane, de Ranma.

Y ahora, se lo paso a Miss Sinner, Ana Arándanos, Ludwig, Esther y Mirko. ¡Y a todo el que se anime, que es por una buena causa!

Ah, hay que poner la etiqueta "memeseriesdetelevision" para que el profe en cuestión pueda ver los resultados de su experimento o utilizar el código que sale en Technorati (See your posts here), útil para los Spaces, que tiene este aspecto: .

sábado, 14 de abril de 2007

Apunte rápido: Black Snake Moan



















Completamente seducida por la estética del cartel -en todas sus variantes- y por la música, espero ansiosa el estreno de "Black Snake Moan". Es posible que sea una gran decepción, y el hecho de que salga Justin Timberlake resulta preocupante, pero ahí estaré en junio para juzgarlo por mí misma.

jueves, 12 de abril de 2007

¿Alguien recuerda a los del Breakfast Club?

Yellowcard interpretaron "Don't You Forget about Me", la canción principal del éxito ochentero "El club de los cinco", para el homenaje que los Video Music Awards de la MTV rindieron a la película. Entre el público se encontraban los protagonistas, emocionadísimos. Es posible que Simple Minds lo vieran desde sus casas.

miércoles, 11 de abril de 2007

El violinista del metro

Llevo desde el lunes queriendo escribir sobre el ya famoso experimento del violinista del metro de Washington, pero he tenido poco tiempo. Lo bueno de haber tardado tanto es que he podido seguir los comentarios de los lectores en el reportaje de El País. Un interesante debate, sin duda.

Creo que es una generalización simplona decir que la gente no es capaz de apreciar la belleza porque, en un momento dado, no se detenga en una estación de metro en hora punta en una ciudad inmensa, pero, dejando de lado lo anecdótico del asunto, creo que el artículo nos ha hecho reflexionar a todos.

Desde luego, estoy bastante segura de que yo no me hubiese detenido. Quizá en un parque o en una plaza, quizá en otro momento, pero no en el metro y a hora punta. Por otra parte, yo no escucho música clásica habitualmente, no sé quién es Joshua Bell y sólo he ido a conciertos cuando he tenido invitaciones. Lo que me gustaría saber es si alguno de los que pagan 100 euros por verle pasó de largo.

Todo esto me recordó a algo que ya escribí hace tiempo: ¿cuántas personas van a espectáculos de este tipo sólo por lo que supone el hecho de "estar"? ¿A cuántas les importa verdaderamente lo que ven o lo apreciarían si no fuese "el acontecimiento"? En su momento, hablé de la gente que se deja un riñón por ver a los Rolling Stones aunque nunca escuchen sus canciones ni les interese ese tipo de música en absoluto. En realidad, y salvando las distancias -el tal Joshua Bell es seguramente muchísimo mejor músico-, los ejemplos no son tan diferentes.

No me entendáis mal, no es cuestión de ser un "entendido". Desde mi absoluta ignorancia, he disfrutado de los conciertos de música clásica a los que he ido gratis. Pero no pagaría 100 euros por ellos, porque sé que no sería capaz de apreciarlos a ese nivel.

Eso sí, también estoy segura de que si me encontrase en el metro a una de mis músicas favoritas, por cuyos conciertos sí he pagado, la reconocería y me detendría. Es más, me emocionaría por haber tenido semejante suerte. Y no estoy hablando de gente tipo Bisbal, que atraería multitudes más por su popularidad mediática que por su calidad. Estoy hablando, en mi caso, de personas como Skin o Ani diFranco, que son conocidas pero no famosísimas. Seguro que todos tenéis vuestros propios ejemplos.

En realidad, esto no son más conjeturas. Es muy probable que ninguna de las personas que pagan 100 euros por ver a Joshua Bell utilice el metro de Washington para ir a trabajar, así que decir que no son capaces de valorarlo puede ser muy injusto. Sin embargo, y viendo lo que ocurre en otras ocasiones, no creo que sea una idea tan descabellada.

><

Por cierto, también quería escribir sobre el nuevo código de conducta para blogueros, pero como es posible que no tenga mucho tiempo para hacerlo, os dejo, por si os interesa, el enlace a las noticias de 20 minutos y El País sobre el tema, al proyecto (en constante transformación) y a los consejos para hacer frente a los trolls (siempre de actualidad, y a los que intentaré hacer caso) que un compi bloguero desaparecido me envió hace tiempo y que he vuelto a encontrar gracias a Microsiervos.

martes, 10 de abril de 2007

Antierotismo




Ya sé que las portadas de Interviu no suelen caracterizarse por su elegancia, pero, ¿esta horterada era necesaria? Si alguien encuentra sexy esta fotografía, que me lo explique, porque yo todavía estoy conmocionada.

lunes, 9 de abril de 2007

Te miro desde el suelo

Ahora no tengo mucho tiempo, así que me voy a limitar a poner una imagen divertida que demuestra que, digan lo que digan, Li Wei no sólo retrata "gente en punta".

Estos montajes son simples, pero ¡me encantan!

domingo, 8 de abril de 2007

Trabajo

Bueno, Martita, llegas a casa, te sientas y acabas el reportaje. Va, que lo tienes prácticamente todo, lo acabas y ya está, que el martes tiene que estar entregado.
...
Bueno, por ver un poquito de “Náufrago” no va a pasar nada, ¿no? Hasta en punto, y luego te pones.
...
Eh, si hay anuncios no vale. Hasta y cinco, entonces.
...
Vale, a y diez, y te pones, ¿eh?
...
A ver. ¿Dónde me había quedado? ¿Murcia? Buf, qué rollo...
...
Bueno, voy a parar un momentito para mirar las noticias y eso. Anda, ¿ya ha terminado el concurso del 20 minutos? A ver...
...
¿Pero qué haces? ¡Que tienes que terminar el reportaje! ¡Ponte ya!
...
Bueno, cuando haya acabado esta parte, hago otra pausita, ¿eh?
...
Ehm... tampoco hace falta acabar eso para hacer la pausita, ¿no? Cinco minutitos.
...
A ver, ahora en serio, va, que tienes que acabarlo.
...
No, Cris, que no podemos probar la plancha ahora, que tengo que terminar esto...
...
¡Pero qué bien queda! ¡Házmelo a mí, házmelo a mí, que quiero tener el pelo así de liso!
...
¡Genial! ¡Uy, qué tarde, que tengo que acabar eso!
...
A ver... Bueno, ya falta menos. Puedo mirar un momentito a ver si alguien a actualizado el blog, ¿no?
...
Vale, me pongo. Pero espera un momento... Bloglines no notifica al instante las actualizaciones... Será mejor que lo compruebe.
...
Uhm, pues no. Pero a lo mejor en este tiempo ha llegado alguna actualización a Bloglines.
...
¡Se está haciendo tardísimo! ¿Quieres centrarte de una vez y acabar el reportaje?
...
Vale, sólo me falta un párrafo de esto... Ji Ji... ¿Por qué no lo cuentas en el blog? Será un momentito.
...
¡Agh, pero si son casi las diez y cuarto y aún no has terminado!
...
Sí, papá, voy muy bien, ya casi está. ¡Pero no tienes ni idea del trabajo que lleva esto!

sábado, 7 de abril de 2007

Liberad a Katie

Me ha dado el punto marujo y lo voy a plasmar en esta entrada, ya me perdonaréis. Se dice, se comenta, que Katie Holmes podría haber abandonado a Tom Cruise. Terra asegura que "Katie no ha podido aguantar más el carácter perfeccionista y posesivo de su marido y se ha marchado de casa con la hija de ambos, según la revista estadounidense Life & Style".

Lo raro es que haya tardado tanto. La chica parecía bastante cargante en los capítulos de "Dawson's Creek" -esa serie a la que nos enganchábamos a pesar de la fijación de los protagonistas por analizar tonterías durante horas y horas-, pero lo de Tom el cienciólogo debía de ser excesivo.

El caso es que todo esto me ha hecho recordar la web de "Free Katie". ¿Habrán tenido sus camisetas algo que ver con la ruptura? A mí siempre me parecieron bastante horteras, pero todo sea por una buena causa...

viernes, 6 de abril de 2007

Mi viñeta de Forges

No recuerdo donde leí que todo el mundo tiene su viñeta de Forges. Fuera donde fuera, es una frase sabia.

La mía, desde luego, es ésta:

jueves, 5 de abril de 2007

Sor Clic

Cris tenía sobre su mesa cosas muy extrañas, como ya os comenté aquí. Un día, Javi le regaló esto, y yo no pude resistirme a sacarle unas fotos.

En algún momento, Playmobil consideró que sus clientes necesitaban completar su colección con una monjita. Sor Clic es mucho más versátil de lo que podría parecer en un primer momento. Además de su vestimenta habitual -que se puede completar con un curioso crucifijo, dadas las fechas en las que nos encontramos-, tenemos la versión de calle, en la que nuestra amiga se convierte en una entrañable abuelita con moño y todo.

Atención al detalle de la biblia, que puede servirnos para llevar por el buen camino a nuestras otras figuras.

Por último -y no por ello menos importante-, tenemos la posibilidad de hacer un par de cambios con sus complementos y... ¡tachán!

"Luke, yo soy tu madre. ¡Tu madre superiora!"

martes, 3 de abril de 2007

Impúdicos probadores

Hace unos días salía este tema en la entrada sobre los espejitos mágicos. Yo me quejaba de que esas ridículas cortinillas de los probadores permiten que cualquiera que pasa te pueda ver el culo, y El lunático Barry respondía que nosotras lo pasamos mal, pero los acompañantes lo pasan aún peor.

Si mi centollo hubiera estado presente, habría asentido y gritado: "¡Eso, eso! ¿Ves como no soy el único que lo piensa?" Es cierto que gran parte de la culpa de que ponga cara de terror cuando le pido que me acompañe a mirar ropa la tienen los probadores. Entro, cierro como puedo, le oigo resoplar y quejarse, le pido que me dé su opinión, me dice "bien, bien", me pruebo otra cosa, salgo de nuevo y ya ha desaparecido.

-¿Pero dónde te metes? ¿Por qué te vas?

-¿No has terminado? Es que no puedo seguir ahí, me estoy poniendo malo. En todos lados veo tías cambiándose.

-Qué exagerado... Pues no las mires.

-¿Y hacia dónde miro?

-Mírame a mí.

-Entonces pensarán que soy un pervertido.

¿Recordáis la época en la que esto no sucedía? Entrabas, cerrabas una puerta (¡una puerta!) o corrías una gruesa cortina que, por supuesto, abarcaba toda la longitud del probador, y ya está. Todo para ti. Espacio para poner posturas, apretarte el michelín y no sufrir cuando el pantalón no pasa de debajo del muslo y todo el mundo te ve dar patéticos y desesperados saltitos.

¿En qué momento decidieron que teníamos que perder el derecho a probarnos la ropa con una cierta intimidad? ¿Y por qué?

Sólo se me ocurren tres opciones:

-Que quieran impedir que robes, visto lo fácil que es quitar una alarma.

-Que quieran impedir que folles, lo que explicaría, además, que las paredes amenacen con derrumbarse si te apoyas demasiado.

-Que fantaseen con la posibilidad de ver sensuales espectáculos en los habitáculos.

Puede que las dos primeras tengan sentido, pero la tercera, desde luego, no. Al menos en mi caso (releed unas líneas más arriba para qué necesito el espacio). Se siente, amigos.

Sin embargo, es verdad que, en ocasiones, ponerse la ropa puede ser tan sexy como quitársela. Como prueba, este vídeo. Y ni siquiera hace falta disimular para que la gente no piense que eres un salido que espía a las señoritas en los probadores.

lunes, 2 de abril de 2007

Cambio radical

Dejo a mi pequeña ratilla sola, pensando que está viendo "Escuela de Rock", y cuando vuelvo la veo enganchada a "Cambio radical". Al más puro estilo "hermana tirana" le digo que o quita esa mierda o se va a dormir. ¿Suena excesivo? Me da igual. No estoy dispuesta a permitir que ese programa horrible le disuelva el cerebro.

Hace ahora dos años, cuando estaba en Londres, alucinaba con la cantidad de programas que emitían las televisiones británicas encaminados, básicamente, a "mejorar" las vidas de los participantes a través de estupideces y a exaltar la belleza y convertirla en la máxima aspiración que puede tener cualquiera. Poco a poco van llegando hasta aquí y, a diferencia de lo que pienso sobre otros temas, esta vez me alegro de que la gente
se lleve las manos a la cabeza y lo critique.

No soy, ni mucho menos, la primera que habla de este asunto -aquí
Miss Sinner, sin ir más lejos-, pero no me puedo resistir. Es que esto no hay por donde cogerlo.

Para empezar, hacer un espectáculo a partir de la cirugía es una barbaridad. No es ninguna tontería, se trata de meterse en un quirófano y someterse a operaciones que, en mayor o menor medida, suponen un riesgo para los pacientes. Con ello no pretendo demonizar las intervenciones estéticas, pero me parece una irresponsabilidad frivolizar sobre ello.

Por otra parte, y aunque sea una obviedad, deberíamos impedir que el culto a la belleza y al aspecto físico alcanzase semejantes límites. Por supuesto, a todos nos gusta estar guapos y, en mayor o menor medida, nos esforzamos en conseguirlo. Me parece estupendo que, en determinado casos, la gente recurra a la cirugía estética para poner fin a algún complejo. Pero de ahí a pretender cambiarse de arriba a abajo hay bastante. El hecho de que, además, Teresa Viejo (o cualquiera) se dedique a convencer a la señora de turno de que es espantosa, que lo mejor que puede hacer es operarse todo y que (esto es lo peor) el cariño de su pareja o familiares depende de ello, es una aberración. Por si fuera poco, de paso se lo va dejando bien clarito a todos los que no están contentos con su cuerpo y, de alguna manera, se sienten identificados con el caso de la pantalla.

Y ya para rematar, no se conforman con convencernos de que estas transformaciones extremas son maravillosas, sino que, además, nos dicen que hay que conseguirlas con la ley del mínimo esfuerzo. Nada de ejercicio ni de dieta. Nada de fomentar hábitos saludables que repercutirán favorablemente en nuestro aspecto físico. Nada de engorrosos y largos tratamientos. Liposucciones, dientes fuera, y listo. De esto habla
Ana Elena Pena mucho mejor que yo, y además añade un par de cosas que me parecen fundamentales: "con un poco de peluquería y maquillaje hubieran tenido más que suficiente" y "con unos retoques de menos, las concursantes podrían haber seguido siendo ellas mismas". Pero claro, eso ya lo tenemos superado, y ahora queremos sangre, vendas y morbo. Pues nada, ya lo tenemos. A ver qué es lo próximo.