domingo, 9 de diciembre de 2007

La señorita de las plumas


No sé cuántos años tendríamos. ¿Seis, siete, ocho? No puedo recordarlo con exactitud, pero yo, por lo menos, aún era muy inocente. No sé muy bien cómo, nos colamos en el teatro del pueblo. Estábamos en fiestas, y el espectáculo era "de variedades", ya me entendéis... Desde una esquina, al final de la sala, vimos como una señorita ataviada únicamente con una gran boa de plumas y un diminuto biquini le pedía a un abuelo que le ayudara a desabrocharse el sujetador, que ella no podía hacerlo sola. Todos se reían y murmuraban mientras el hombre, entusiasmado, seguía las instrucciones sobre el escenario. Lo que pasó a continuación ha desaparecido de mi memoria.

Y ahora, tanto tiempo después, rememoro la escena y me doy cuenta de que es la típica imagen de peli española con niño de ojos muy abiertos descubriendo el mundo a través de un agujerito secreto. Ya veis, qué auténtico.

Esto me ha recordado ese otro espectáculo de fiestas de pueblo del que os hablé hace tiempo. Definitivamente, no quiero volver a saber nada de la hipnosis.

8 comentarios:

Expediente X dijo...

Así como el niño de ojos abiertos, mira con curiosidad, ese secreto, ó "Expediente X" a desvelar, siempre hay alguno en mi blog, tal vez uno más..., te espero, Marta, y hasta pronto, Javi.

Musi dijo...

Siempre he pensando que una película si no tiene tetas por ahí no es española... y es así! El sexo tiene que estar presente y es un poco triste que todo se reduzca a eso

un beso

Sandra dijo...

desde luego tus descubrimientos sexuales fueron de película. ¿En que pesaste cuando viste la escena? Yo los primeros destapes y cosquillas bajas las vi en las pelis de los rombos de canal sur y alguna trasnochada de las locales. Las primeras sensaciones eran de pertubación. No sé yo si estaba muy preparada para aquello... jeje

Un besito!

Señor A dijo...

La memoria es una perra compañera, no hacerla caso es el mejor remedio contra la melancolia.
Kisses

canichu dijo...

levanto una ceja y me quedo en sorpresa latente... no sabía que tu infnacia fuese dentro de una película de Ozores. Te mando un saludo en bruto y un abrazo en neto.

rubén dijo...

hola marmota! Yo tengo otra historia de "espectaculo de pueblo". No quiero alargarme mucho, pero haré lo posible. Estaba yo hace 5 años en un recóndito pueblo del Pirineo de muy pocos habitantes celebrando la festividad en septiembre y vino un mago a deleitarnos con sus juegos de magia. Me señaló a mí y a una chica rubia como voluntarios y accedí gustoso, nervioso y emocionado. Salimos al escenario y nos hizo presentarnos...Yo Rubén y ella Elisabeth. El juego consistió en romper una carta de entre todas. Era la sota rubia de espadas escogida al azar. Yo me guardé parte de la carta rota y el mago se deshizo de la otra parte. Sacó una naranja y un cuchillo, y me hizo pelarla. La navaja estaba realmente afilada y me advirtió que tuviera cuidado. La pelé temblando delante de los espectadores ignorando lo que iba a encontrar dentro. Y dentro de la naranja, envuelta en plástico estaba la parte de la carta de sotas que le faltaba a la mía!! Me produjo un fuerte shock...y explicaré porqué.

Acaba de convivir unos meses con una chica rubia llamada Elise. Llegué a sentir mucho afecto por ella, pero se marcho hacia su país poco antes de este juego. Había investigado un poco sobre tarología y sentía mucho respeto hacia las cartas. Romperla significó para mi un gran sacrificio, pero fué desorbitado encontrar la parte que le faltaba a mi carta dentro de la naranja.
Fué como un gran acto psicomágico...

(la sota de espadas es una dama rubia, la espada, el cuchillo, la inteligencia...todo me daba vueltas).

saludos fuertes!!!

marmota dijo...

Rubén, lo tuyo es mucho más místico! :)

Ya ves, Canichu... Y aun tengo alguna otra cosa de película de estas, pero creo que será mejor que me guarde algo.

Seños A, es cierto, aunque no creas que estos recuerdos me ponen melancólica...

Sí, Sandra, yo también recuerdo haberme quedado flipando con alguna peli del destape!! :D

Bueno, Musi, de todo hay... Pero está calro que hay una parte del cine español muy... ehm... "característica", digamos.

GUIZMO dijo...

Yo también me asomé una vez a un garito y ví a una señorita en bikini bailando y restregándose contra una barra.
Pero lo mío no es una mágica anécdota de infancia sino un recuerdo borroso resultado de una noche con demasiadas copas de más.