domingo, 30 de septiembre de 2007

Ahora que las cosas son difíciles


Y ahora que las cosas son difíciles, nos acordamos de las preocupaciones que teníamos de niños y deseamos volver a enfrentarnos a ellas. Las afrontaríamos con entereza y sensatez y nos daríamos cuenta de que no merece la pena sufrir.

"No digas tonterías -dice la voz-, ¿serías feliz viendo a tus pequeños amigos desde la superioridad del que es mucho más maduro?" "Tienes razón", respondo. Y es que a cada edad le corresponde su propio dolor, su satisfacción característica.

18 comentarios:

Esther dijo...

Y nadie, a ninguna edad, se libra. Ellos, los peques, también tendrán sus preocupaciones que estarán a la escala de sus posibilidades... parece que cuanto mayor te haces más grande puede hacerse la bola y... asusta. Un beso guapa.

PRIMAVERITIS dijo...

Pues si chica, las cosas difíciles de verdad no se ponen hasta que no estás en la residencia con la memoria agujereada, el cuerpo paralizado y la muerte jugando al esconde cucas.
hasta ese momento, todo son tonterías por las que no merece la pena sufrir.

Iván dijo...

En el fondo todos los problemas son iguales tengas la edad que tengas. Simplemente se esconden bajo diversos disfraces. Lo que realmente varía es nuestra capacidad de enfrentarnos a ellos. Y la manera de hacerlo.
Yo siempre he querido seguir siendo niño. No para enmendar mis errores. Sí para pedir perdón por ellos.

Dark Santi dijo...

Es que si fuera tan fácil, sería aburridísimo. Y no aprenderíamos nada.

Miss Sinner dijo...

Pues estoy casi de acuerdo con Primaveritis. Coincido en que todo son tonterías por las que no merece la pena sufrir, pero no en el resto.

Es justo cuando llega ese momento, cuando esperas la muerte, cuando ya nada te importa. No tienes nada que perder. Y más todavía si no tienes memoria, así no te acechan los malos recuerdos.

Tenemos nuestras pequeñas cosas, lo que nos ocupa la mente y nos mantiene despiertos a todas las edades. Simplemente, cuando eres pequeño te preocupa que te cojan el último jugando a rescate, que te peguen o se metan contigo en el recreo, y cuando eres mayor te preocupa no encontrar trabajo, no llegar a fin de mes o que te dé un infarto. Cada cosa tiene importancia en su momento.

jobu dijo...

Y de todo hay que aprender, de lo bueno y de lo malo.
Un besote.

Anónimo dijo...

MmMmMmMm

La nostalgia mal dosificada acaba por convertirnos en una copia distorsionada de lo que eramos, solo que con 20 años mas.

Al final acabas hablando siempre de barrio sesamo, Fraguel Rock, y lo bien que lo pasabas, y no dandote cuenta de que ahora, haces cosas que te llenan igual o mas que antes, y que estas dejandolas pasar para continuar navegando en el pozo del recuerdo endulzado por la memoria.


Sr Marmota
http://marmotasday.spaces.live.com

Tamaruca dijo...

La experiencia sólo da eso, experiencia... Superioridad... Hum... No me atrevería yo a tanto. Nadie estamos libres de recaer en errores pasados aunque haber superado determinados problemas nos hayan dado armas de defensa que otros no posean. Aunque quizá otros ni siquiera necesiten dichas armas porque son más fuertes de por sí. Hum... Ya me hiciste darle infinitas vueltas a algo :P

La imagen es espectacular, con permiso, te la robo.

¡Un besito!

el santo job dijo...

y no te acuerdas de lo enormes que eran las preocupaciones cuando eras más peque? Que si me roban el bocata, la de deberes que tengo, que si a maripili le gusto o noooo
en fin, niña, cada cosa a su momento
y suerte con lo que viene!
bicos!

canichu dijo...

yo me enfrentaría con solemnidad al dilema de cómo hacer girar la peonza, o como hacer que parezca que la sabes hacer girar.

el aguaó dijo...

El mayor problema que puede tener un niño de cinco años, es comprobar por qué una figura triangular no entra por un hueco cuadrado.
Para nosotros no supone absolutamente nada. Para él se puede convertir en una ecuación a resolver.

Los problemas se ajustan a la edad de cada uno.

Un abrazo amiga.

Loredana dijo...

las cosas están difíciles.

jio dijo...

bueno, es cierto que nuestras
preocupaciones cambian...
sin embargo la mía primordial y básica siendo la misma desde que tengo uso de razón y que sé que tengo para toda la vida. a veces la ficción se olvida de la realidad, y es que como muchas veces se dice la propia realidad es la mejor ficción o la supera.
el ser humano no debería sufrir tanto a veces, ni lo que observamos, ni lo que no vemos.
besico marmota.

Musi dijo...

Pues yo más de una vez he pensando en volver, aunq sea imposible

GUIZMO dijo...

Cuantas veces he echado de menos volver a la etapa colegial... A hacer el ganso con el compañero de pupitre y esperar a que llegue el recreo para comerme el bocadillo de chorizo y jugar un partidillo de fútbol. Eso sí eran años dorados sí señor.

El lunático Barry dijo...

Quizás por ello esa etapa normalmente se recuerde con cariño. Aunque yo si volvería aunque a darle un par de consejillos a mi yo "pasado".

Denise dijo...

a mí lo que realmente me gustaría es volver atrás unos años con mis conocimientos de ahora... eso sí, solo para rectificar, defenderme más, ser más astuta y organizada!

marmota dijo...

Sí, los consejillos y los conocimientos... Entonces ya no nos tomarían el pelo, sabríamos reaccionar... Pero, también por eso, nos aburriríamos más.