domingo, 22 de julio de 2007

Como los cangrejos (o la censura en LUZ)


Esta mañana he ido a ver tres de las exposiciones de LUZ Bienal de las Artes de la Imagen de Zaragoza (de la que sospecho que volveré a hablar, porque tiene cosas que me han encantado). En la muestra de "Mapas abiertos. Fotografía latinoamericana" me he unido a un grupo guiado y, cuando hemos llegado a las imágenes de Nelson Garrido, la guía no ha dudado en criticar la decisión, hace unos días, de retirar la obra "Crucifixión". Este tema, que, aunque de manera menos explícita, nos recueda claramente a este otro, no ha llegado a tener mucha repercusión porque el Ayuntamiento no se lo pensó dos veces: en cuanto alguien se molestó, quitó la imagen, y fin de la cuestión.

El Periódico de Aragón recogía el día 18 las palabras de el coordinador de la Bienal, Julio Álvarez: "Me llamaron desde el Ayuntamiento porque se habían recibido algunas quejas de personas a las que les había herido su sensibilidad el tríptico y, de común acuerdo con el comisario Alejandro Castellote y el Consistorio, decidimos sustituir la obra por otra del mismo autor para no crear polémica". Según el mismo medio, el Ayuntamiento añadió: "No hubo presión de ningún tipo, aunque sí alguna observación. Cuando la vimos, nos dimos cuenta de que la obra podía llevar a que determinada gente manipulara el objetivo de toda la Bienal, que no es la polémica y la irreverencia. Para evitar que ciertos sectores pudieran utilizarla para desvirtuar una exposición de centenares de imágenes, decidimos todas las partes, de común acuerdo, sustituirla sin ningún problema".

Así que una obra que ya tiene más de diez añitos, y que había pasado por lugares como Madrid, Barcelona o San Sebastián, aquí tuvo que ser reemplazada por otra más "inofensiva". El Ayuntamiento, sin embargo, señaló que habría apoyado al artista, si hubiera hecho falta. "Si hubiéramos tenido alguna presión, no se habría sustituido y hubiéramos defendido al autor y su obra", aseguraron.

Pues nada, para evitar que algún defensor de la moral ataque la exposición, retiramos la foto y punto. Pero, eso sí, decimos que si alguien la critica, la defenderemos. Qué cinismo... Ya no necesitamos ni que lleguen los censores, porque lo hacemos todo solitos.

Empiezo a estar un poquito harta de tanta paletada y de tanta mojigatería. Si al coordinador o al Ayuntamiento les parece que este tipo es un hortera, un jeta y que no pinta nada aquí, que no lo traigan. Pero, si consideran que merece tener un hueco en esta exposición, que luego no echen atrás en cuanto aparezca alguien llevándose las manos a la cabeza por ver al fotógrafo crucificado. A este paso, vamos a acabar viendo únicamente bodegones y perritos jugando con bebés. A ver si nos damos cuenta de que, con estas cosas, vamos hacia atrás, como lo cangrejos.

6 comentarios:

Manuman dijo...

Un político es una de las pocas personas que se pueden escandalizar de algo que, previamente, ha organizado él mismo.

Hiscariotte dijo...

Algo parecido (que no lo mismo) pasó en el cono sur de América, desde donde te escribo; aquí te dejo un link de un amigo que escribió sobre el tema:

http://masalladelibros.blogspot.com/2007/04/censura-en-la-bienal-oh-por-dios.html

Y eso, que los censores son divertidísimos con todas las contradicciones que cargan encima.

Miss Sinner dijo...

Esto va por oleadas. A una oleada de libertad le sigue otra de represión.
Una generación concede libertades a la siguiente, pero ésta, que ha crecido libre, cree que su sucesora es "demasiado" libre y considera que esa actitud falta al respeto y a las buenas costumbres que disfrutaban sus mayores y que por supuesto ella también merece.
Entonces es cuando aparecen las medidas de "reajuste" de la libertad poniendo cota a lo que consideran descoque e inmoralidad.

Si nos fijamos, a lo largo de la Historia se han ido sucediendo estas etapas con cierta regularidad (no con puntualidad británica, pero sí con cierta periodicidad). A la represión y puritanismo de los cincuenta contestó el desenfreno de los sesenta. Después, en los setenta, la guerra fría impuso de nuevo "el orden", para pasar a ser los ochenta paladín de la modernidad.
Los años noventa se fueron sucediendo con altibajos, sin pena ni gloria, con épocas de escandalizarse por nada y épocas de pasar de todo, hasta llegar a comienzos del siglo XXI cuando por un lado, las puritanas peperas se ponen al día con los cotilleos de si éste se ha tirado a Fulanita, el polvo que echaron en el Gran Hermano Beltranita y Menganito o si la vecina del quinto es una zorra, y por otro se llevan las manos a la cabeza por unas fotos que el párroco les ha dicho que están muy mal porque son ofensivas, obscenas y patatínpatatán.

Ahora toca llamar a la decencia, el recato y la moderación, los católicos tienen un Papa que añora los tiempos de la Inquisición y la derecha cada vez es más conservadora. Cuantos más logros sociales se alcanzan, más histérica se pone esta panda de puritanos, derechones y palurdos.

No se dan cuenta de que no hay marcha atrás. La gente es consciente de sus derechos, y aunque quizá no tanto de su obligaciones y de que sí que hay que tener límites y una disciplina para no caer en el desmadre total, sabe que no se puede volver a un estado policial de represión contínua.

Sólo el miedo nos llevaría a ese estadio, y creo que la nuestra es una sociedad lo suficientemente madura (ha quedado demostrado en varias ocasiones, aunque haya tipos despreciables, pero tampoco se puede hacer nada: tiene que haber de todo) como para no dejarse amedrentar por cuatro gatos.

Perdona por el tostón, pero cuando toco estos temas (y meto algo de lo mío ;P) me emociono XD
Besos!!

El lunático Barry dijo...

Yo no veo bien que la hayan quitado,lo que es la foto, siendo sincero no me gusta nada. Porque si no me equivoco el jesucristo ese tiene 3 pollas, y la tal magdalena no atina a encontrarlas, no sé me parece más provocación que arte aunque el dandismo es eso, provocar.
Creo que es difícil averiguar lo que motivó al artista a la realización de su obra. Porque la única explicación que le encuentro a las tres pollas son la del padre, el hijo y el espíritu santo.
Los políticos se han curado en salud, así no obtienen críticas.

elMosca dijo...

Si un artista no crea polémica con su obra no vale un duro.

marmota dijo...

Barry, seggún explicó la guía, Nelson Garrido hizo esta obra después de haber recibido no-sé-qué premio, como respuesta a una especie de temor a endiosarse ante el éxito. Por eso una imagen tan cómica de él mismo, crucificado en plan superstar, con tres pollas y todo.
Alguien podría decir: "odio el kitsch y este tipo es un hortera sobrevalorado", y sería muy respetable. Pero no fue eso lo que pasó. Lo trajeron, sabiendo perfectamente cuál es su estilo, y retiraron esto ante el temor de que fuera polémico.

Miss Sinner, estoy muy de acuerdo con lo de que hay que ser consciente de los límites y de nuestras obligaciones. No defiendo en absoluto la libertad de expresión a todo costa, y creo que hay mucha gente que se excede hablando de sus "derechos" y olvidando sus responsabilidades. Pero da la casualidad de que justo en muy poco tiempo se han juntado dos casos que me parecen de lo más paleto. Más les van´dría censurar cosas como Impacto TV o, en algunos casos, el Aquí hay tomate. Eso sí que es atentar contra la dignidad.

Hiscariotte, no conocía ese caso, ayer lo lei un poco por encima. A ver si lo releo con algo más de calma.

elmosca, curiosamente, parece que cada vez es más fácil ser polémico. Ahora nos escandalizamos por cosas que hace diez o veinte años no nos habrían llamado la atención (como dice Sinner).

Manuman, muy bueno eso!