martes, 8 de mayo de 2007

Inocencia

Cuando era pequeña, y como el resto de niñas de mi edad, tenía unos zapatos de charol que me ponía cuando tenía que ir elegante. Eran los zapatos de "vestir bien", y supongo que me encantaban.

Por aquel entonces, y más que ahora, que me he vuelto más exigente y más perezosa, leía prácticamente todo lo que caía en mis manos. De vez en cuando, en algún libro aparecía algún personaje

-normalmente una monja del colegio o una tía amante de las buenas costumbres-, que le decía a la niña protagonista que no se pusiera zapatos de charol porque eran "indecentes". Yo pensaba que su indecencia radicaba únicamente en el hecho de ser brillantes, como las lentejuelas, que evocan noches de fiesta y trajes de vedette. No sé cuándo descubrí que podía haber alguna otra razón.

Todo esto me ha venido a la mente al ver esta fotografía de
Cornelie Tollens en el blog de ponyXpress.



15 comentarios:

electrokiss dijo...

pues que te digo, me he quedado muda, ensimismada pensando en el charol... y pensando en cual seria aquella otra razon...

besos electricos

El Ruuuben dijo...

pues esta foto inocente no lo es mucho... jejeje...

Un besico mañico.

Mameluco dijo...

Y a mi hasta ahora no se me había ocurrido...
Cada día descubro que soy un ingenuo,
como un personaje de Voltiere.
Yo creo que las monjas y las tías amantes de las buenas costumbres tienen la mirada sucia perdía...

Un saludo mameluco.

Dark Santi dijo...

Yo cuando era pequeñito, como en el primer curso de primaria o así, me ponía en las cuestas de mi colegio de monjes a mirar debajo de las faldas de las chicas. Si nos pillaban las chicas o los monjes, nos caía una tremenda.

Pero había un monje que nos decía que siguiéramos haciéndolo, que no pasaba nada.

Era nuestro preferido ^_^

¡Qué recuerdos!

Baakanit dijo...

Esos jueguitos con los espejitos son clásicos.

Saludos

Mirko dijo...

Me gusta el juego del marco redondo de la foto y el espejo.
Desde luego, éstos no son zapatos de charol sino taconazos, la pureza del blanco y el erotismo del reflejo... (esperando con ganas PhotoEspaña :-P)

carmncitta dijo...

yo también tenía unos zapatos de charol para 'vestir bien'. Era ponérmelos y saber que era un día de 'fiesta' jajajaja. Que recuerdos.

Audrey dijo...

hace poco me definieron como un par de zapatos rojos de charol; desde entonces...taconeo

Miss Sinner dijo...

No sé qué me ha pasado viendo la foto que creía que eran dos chicas, una encima de otra haciendo equilibrio sobre los tacones :O
Hasta que me he fijado bien ^^'

Buff... Yo odiaba mis zapatos de "vestir bien". No eran de charol porque mi madre los odia. Yo también los odio, no sé porqué.

El lunático Barry dijo...

yo creía que os gustaban los zapatos de charol porque hacían ruido, o para bailar a lo Fred Asteire

Ludwig Constantine dijo...

Esa foto me ha recordado una cosa que me aconteció hace unos años, en los primeros tiempos de vida universitaria.

A mí tampoco me han gustado nunca los zapatos de charol, no sé por qué.

marmota dijo...

Luwig, pero cuentanos más!!

Hace falta estar salido para pensar que son indecentes, porque la verdad es que no hay quien vea nada en ese reflejo.

A los que no os gustan, la razón está clara: son bastante horteras. :) (Pero tienen su punto, como no...)

GUIZMO dijo...

Ningún zapato tiene esa capacidad de refracción pero bueno, no deja de ser una graciosa y calentorra "leyenda" de cole de curas que merece la pena promulgar...

Carabiru dijo...

Si es que los indecentes no son los zapatos, son las mentes calenturientas que piensan ese tipo de cosas... y suelen ser las más puritanas...

Esto me recuerda a una profesora del Opus de mi instituto que decía lo mismo de los vaqueros... porque atentos!!! una tía se puede masturbar con ellos!!!!

Nunca se me habría ocurrido algo tan obsceno de unos vaqueros si no fuese por aquella mujer tan pudorosa...

Elena dijo...

Yo también tenía de pequeña unos zapatitos de Charol con una adorno de piedrecitas de colores que me encantaban, eran mis particulares chapines de rubí, sólo se podían poenr en ocasiones especiales, yo me los quería poner siempre, pero gracias a que mi madre no me dejaba se hicieron más especiales, lo malo es que creo que me los pondría 5 veces en mi vida porque de un día para otro pase del número 34 al 40... que recuerdos, ya los había olvidado...

¡Marmota por favor que rulen esos ositos rellenos!