martes, 1 de mayo de 2007

El jefe de todo esto

Supongo que no hay mejor momento para hablar de "El jefe de todo esto" que el día del trabajador. La última película de Lars Von Trier estrenada en España gira en torno a una empresa cuyo propietario decide contratar a un actor para que se haga pasar por el verdadero mandamás, ya que él le ha ocultado su cargo a los empleados. Y esta vez no es un gran drama de esos a los que nos tiene acostumbrados el director danés, sino todo lo contrario. Yo no recuerdo haberme reído tanto en el cine en muchísimo tiempo.

Von Trier ironiza sobre el proceso cinematográfico, las relaciones laborales y las apariencias, posiblemente de una manera mucho más autobiográfica de lo que yo puedo apreciar. Y lo hace mediante diálogos absurdos, personajes extraños y situaciones disparatadas. Una apuesta arriesgada, que podría haber dado lugar a una película estúpida llena de tópicos y chistes fáciles y que, sin embargo, acaba siendo una comedia divertidísima con numerosos giros inesperados. Entre la obsesión del actor por convertir cada una de sus frases en una interpretación histórica, el jefe capullo con pinta de bonachón (y voz de Peter, de "Padre de familia", en el doblaje español), los gritos del empresario islandés y las rarezas de toda la oficina, "El jefe de todo esto" no tiene demasiado que envidiar a las comedias de los Coen o Woody Allen.

Por supuesto, Lars Von Trier no se queda tranquilo si no experimenta. Ya lo dejó claro con el dogma en "Los idiotas" o los escenarios de "Dogville" y "Manderlay", entre otras cosas. En esta ocasión, hay a quien puede molestarle que el director tenga la osadía de interrumpir la acción con sus explicaciones sobre la estructura narrativa de la comedia en voz en off, o que se olvide voluntariamente de la cámara, lo que da lugar a esos curiosos encuadres. A mí, personalmente, me gustan estos jueguecitos, que rompen con la monotonía de la imagen y le dan un aire más fresco al resultado final.

Es muy probable que "El jefe de todo esto" no sea valorada como se merece y pase a la historia como una obra menor dentro de la filmografía del director, perdida entre sus grandes y profundos dramones. No es que me parezcan malas películas, pero cuando he visto a Emily Watson, Björk y Nicole Kidman interpretar el mismo papel de "pobre individuo indefenso ante la cruel y poderosa sociedad", no puedo evitar empezar a pensar que Von Trier es un poco cargante, que sólo sabe rodar lo mismo una y otra vez y que su principal objetivo es demostrar su maestría a la hora de hacer sufrir al espectador. Trabajos como éste hacen que no pierda la esperanza de que es capaz de mucho más.


6 comentarios:

Carabiru dijo...

Joé, tanta peli que recomiendan, y yo con el bolsillo tan pelao!!!

Qué injusticia....

Mediablank dijo...

bonito blog ^^

Miss Sinner dijo...

Me suena ese tal Trier... :D
Hace siglos que no voy al cine. Ni me acuerdo de cuál fue la última que vi. Creo que fue Babel.

Y la próxima va a tardar, porque será la tercera de los Piratas ^^'

Un beso, Marmota :*

XerophussS© dijo...

Prechiocho nombrecilio tienes jeje. Te diré que...espérate que voy a estornudar (....)Ya estoy, lo que te decía, que me congratula que te congratule mi teoría del Biofrutas.

Pasa igual que con Café Quijano, que solo sacó un disco bueno, y los demás mierdas (más que nada porque las canciones son quasidénticas). Pues eso, la industria de los Biofrutas solo sacó el Tropical como gran gran gran producto, y los demás son mierdas.¡Encantado de verte por mi blog!

Frank Nicotine dijo...

Pues la última que ví en cine fue Aladino, pero fue en mi tierna niñez, gracias a eso desarrolle un fobia no cicratizante hacia las víboras...en fin, tendre en cuenta tu reseña cuando quiera llevarme a una dama a la cama...es decir, cuando la lleve a cine.

GUIZMO dijo...

Iba con miedo por las anteriores experiencias con el señor Lars pero tengo que reconocer que me descojoné locamente y que la recomiendo. Una peli curiosa y muy divertida.