miércoles, 18 de abril de 2007

Mis robots favoritos (II): Yo, robot

Siguiendo las recomendaciones de Leo y EmeA, la semana pasada cogí "Yo, robot" de la biblioteca. ¡Y me ha encantado! Sigo pensando que se confunden los términos "razonar" y "sentir", pero plantea cuestiones interesantes y, además, es muy entretenido.

Sin embargo, y volviendo al tema del código ético para robots, que fue el que inició el debate, quiero añadir que me parece muy curioso que se empiecen a plantear estas cosas cuando el desarrollo de robots bélicos ya ha comenzado. Vamos, que en vez de hablar de esas hipotéticas reglas, podríamos cuestionar las actuaciones que ya se está llevando a cabo.

En fin, mejor vuelvo al libro, que es de lo que iba la entrada, y os dejo un fragmento, a ver si os pica la curiosidad.

–He tomado una decisión –dijo el robot, después de haber obedecido.

Donovan alzó los ojos y dejó los restos de su sándwich a un lado. Se disponía a hablar, pero Powell le hizo guardar silencio con un gesto.

–Sigue, Cutie. Te escuchamos.

–He pasado estos dos últimos días en concentrada introspección
–dijo Cutie– y los resultados han sido muy interesantes. Empecé por un aserto seguro que consideré podía permitirme hacer. Yo, por mi parte existo, porque pienso...

–¡Por Júpiter... un robot Descartes! –gruñó Powell.

–¿Quién es Descartes? –preguntó Donovan–. Oye, ¿es que tenemos que estar aquí sentados oyendo a este loco metálico...?

–¡Cállate, Mike!

–Y la cuestión que inmediatamente se presenta –continuó Cutie imperturbable–, es: ¿cuál es la causa de mi existencia?

Powell se quedó boquiabierto.

–Estás diciendo tonterías. Ya te he dicho que te hicimos nosotros.

–Y si no nos crees, con gusto volveremos a desguazarte –añadió Donovan.

El robot tendió sus fuertes manos con un gesto de imploración.

–No acepto nada por autoridad. Para que no carezca de valor, una hipótesis debe ser corroborada por la razón, y es contrario a todos los dictados de la lógica suponer que vosotros me habéis hecho.

Powell detuvo con su mano el gesto amenazador de Donovan.

–¿Por qué dices esto, exactamente?

Cutie se echó a reír. Era una risa inhumana, la risa más mecanizada que había surgido jamás. Era aguda y explosiva, regular como un metrónomo y sin matiz alguno.

–Fíjate en ti –dijo finalmente–. No lo digo con espíritu de desprecio, pero fíjate bien. El material del que estás hecho es blando y flojo, carece de resistencia y su energía depende de la oxidación ineficiente del material orgánico... como esto –añadió señalando con un gesto de reprobación los restos del sándwich de Donovan–. Entráis periódicamente en coma, y la menor variación de temperatura, presión atmosférica, la humedad o la intensidad de radiación afecta vuestra eficiencia. Sois alterables.

Yo, por el contrario, soy un producto acabado. Absorbo energía eléctrica directamente y la utilizo con casi un ciento por ciento de eficiencia. Estoy compuesto de fuerte metal, permanezco consciente todo el tiempo y puedo soportar fácilmente los más extremados cambios ambientales. Estos son hechos que, partiendo de la irrefutable proposición de que ningún ser puede crear un ser más perfecto que él, reduce vuestra tonta teoría a la nada.














La imagen es de la película "Yo, robot",
que no tiene mucho que ver con el libro.
Ah, mi robot preferido sigue siendo Chii.

11 comentarios:

EmeA dijo...

¡La gente hace caso a mis recomendaciones! De aquí a líder de masas solo hay un paso

Anónimo dijo...

La trilogía de la Fundación es de lo mejor de Asimov.
¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? Philip K. Dick.

Fdo: Buko sin land en ausencia transitoria.

DECKARD dijo...

No he leído a Asimov, pero sí he visto la peli y no está mal. Vale que es un vehículo para el lucimiento de Will Smith, pero el diseño del robot está bastante logrado y la reflexión sobre la naturaleza robótica resulta interesante.

Un saludo!

Miss Sinner dijo...

Pues qué quieres que te diga, si a mí el robot se me pone chulo, lo desenchufo.

La prueba irrefutable de que un ser humano puede crear algo más perfecto que su propio ser está en la evolución. ¿A que eso no lo sabía el dichoso Cutie? Nos'hajodío, la tostadora parlante ésta.

Lo que me jode es ¿a cuento de qué esa necesidad de que los robots piensen por sí mismos?? Las máquinas están para hacernos la vida más fácil, no para construirse un mundo paralelo en el que nos dominen ¡ni que fueran personas!

Me he emocionado un poco, me temo... ¡Es que el tema de los robots me pone enferma!

Ains... Ahora espero no tratar mal a la lavadora XD

Jesús David dijo...

seguramente será mejor el libro, la pelicula es una basura, la vi en un viaje en autobús no te digo más XD. Un saludo!

Leónidas Kowalski de Arimatea dijo...

Debe de haber un error en alguna parte. No recuerdo haberte recomendado esa película. Lo que dije es que estaba de acuerdo con Emea en que Asimov tiene todas las respuestas, y después te recomendé una novela corta de dicho autor: "El Hombre del Bicentenario", que también tiene peli, titulada "El Hombre Bicentenario", protagonizada por Robin William.

Pero, insisto, mi recomendación era la lectura del relato de Asimov llamado "El Hombre del Bicentenario", que nada tiene que ver con "Yo, robot".

Sitos miles, Marmotilla.

marmota dijo...

Leo, la peli no, me recomendaste que leyera "algo" de Asimov. Sumado a lo que dijo EmeA, decidí coger "Yo, robot" (el libro!!!) de la biblioteca. Es verdad, tú decías "El hombre bicentenario", pero dame tiempo! :)

Leónidas Kowalski de Arimatea dijo...

Te lo doy, pero cuando lo leas espero tu opinión. Aunque sea dentro de veinte años.

dude dijo...

El libro lo tnego en la lista d electuras pendientes.
La trama del film me recordo muchisimo a un comic de Frank Miller ( 300, sim city) titulad "ronin"

Salu2

marmota dijo...

OK, leo, pero ya he visto que no está en la biblioteca, así que puedo tardar... :)

La peli... hombre, la peli es tontorrona. Lo único que coge del libro son esas reflexiones sobre los posibles conflictos de las leyes de la robótica, si no recuerdo mal.

wendy dijo...

Lo de las tres leyes de la robótica que planteó Asimov en Yo, Robot se han tomado como leyes básicas para otras historias de robots, como por ejemplo Robocop.

saludos

[w]