miércoles, 11 de abril de 2007

El violinista del metro

Llevo desde el lunes queriendo escribir sobre el ya famoso experimento del violinista del metro de Washington, pero he tenido poco tiempo. Lo bueno de haber tardado tanto es que he podido seguir los comentarios de los lectores en el reportaje de El País. Un interesante debate, sin duda.

Creo que es una generalización simplona decir que la gente no es capaz de apreciar la belleza porque, en un momento dado, no se detenga en una estación de metro en hora punta en una ciudad inmensa, pero, dejando de lado lo anecdótico del asunto, creo que el artículo nos ha hecho reflexionar a todos.

Desde luego, estoy bastante segura de que yo no me hubiese detenido. Quizá en un parque o en una plaza, quizá en otro momento, pero no en el metro y a hora punta. Por otra parte, yo no escucho música clásica habitualmente, no sé quién es Joshua Bell y sólo he ido a conciertos cuando he tenido invitaciones. Lo que me gustaría saber es si alguno de los que pagan 100 euros por verle pasó de largo.

Todo esto me recordó a algo que ya escribí hace tiempo: ¿cuántas personas van a espectáculos de este tipo sólo por lo que supone el hecho de "estar"? ¿A cuántas les importa verdaderamente lo que ven o lo apreciarían si no fuese "el acontecimiento"? En su momento, hablé de la gente que se deja un riñón por ver a los Rolling Stones aunque nunca escuchen sus canciones ni les interese ese tipo de música en absoluto. En realidad, y salvando las distancias -el tal Joshua Bell es seguramente muchísimo mejor músico-, los ejemplos no son tan diferentes.

No me entendáis mal, no es cuestión de ser un "entendido". Desde mi absoluta ignorancia, he disfrutado de los conciertos de música clásica a los que he ido gratis. Pero no pagaría 100 euros por ellos, porque sé que no sería capaz de apreciarlos a ese nivel.

Eso sí, también estoy segura de que si me encontrase en el metro a una de mis músicas favoritas, por cuyos conciertos sí he pagado, la reconocería y me detendría. Es más, me emocionaría por haber tenido semejante suerte. Y no estoy hablando de gente tipo Bisbal, que atraería multitudes más por su popularidad mediática que por su calidad. Estoy hablando, en mi caso, de personas como Skin o Ani diFranco, que son conocidas pero no famosísimas. Seguro que todos tenéis vuestros propios ejemplos.

En realidad, esto no son más conjeturas. Es muy probable que ninguna de las personas que pagan 100 euros por ver a Joshua Bell utilice el metro de Washington para ir a trabajar, así que decir que no son capaces de valorarlo puede ser muy injusto. Sin embargo, y viendo lo que ocurre en otras ocasiones, no creo que sea una idea tan descabellada.

><

Por cierto, también quería escribir sobre el nuevo código de conducta para blogueros, pero como es posible que no tenga mucho tiempo para hacerlo, os dejo, por si os interesa, el enlace a las noticias de 20 minutos y El País sobre el tema, al proyecto (en constante transformación) y a los consejos para hacer frente a los trolls (siempre de actualidad, y a los que intentaré hacer caso) que un compi bloguero desaparecido me envió hace tiempo y que he vuelto a encontrar gracias a Microsiervos.

16 comentarios:

ana_arandanos dijo...

Yo opino que también depende de la ocasión. Hay momentos en que te apetece escuchar musica y mirar los arboles, los pajaros y si me apuras hasta las nubes. Y en ese momento te vienen "los movidas" a joder el momento cantando en el parque y te vas sin mirarles, aunque luego unsabado vayas a verles para reirte.

Por otra parte, no hay musica que mas emocione que la musica clasica. Nos guste o no. Una buena pieza bien tocada hace que te pares, no te digo que te quedes escuchando el repertorio toda la mañana y llegues tarde ala oficina pero seguro que te hipnotiza un rato.

Conclusion: a lo mejor el joshua no tenia un buena dia.

Tale dijo...

Jo, no te lo creerás pero hoy en la comida estabamos hablando exactamente de esto.

Y resulta que hace unos años Rosana hizo exactamente lo mismo en el metro de Madrid. Se plantó ahí y no la reconocieron más que unos pocos, teniendo en cuenta que en el mismo momento había bofetadas para conseguir entradas para sus conciertos.

PD. Al final los códigos de conducta mejores son usar el sentido común ¿no?.

Mel dijo...

Jope, como pone a los "trolls", entiendo que sean unos tocapelotas (recuerdo marmota, hace unos meses tenias a una Kay tocandote los testiculos)

Pero el artículo en sí no dista mucho de esos artículos que intentan meter miedo en el cuerpo.

Habla de los trolls como seres inhumanos, como si se fuese troll o no-troll.

"Los trolls amenazan que continúe nuestro disfrute de este maravilloso foro de ideas." si... seguro... Sal a la calle y cruzate con algun gilipollas, los imbeciles no están solo en internet, ya estamos acostumbrados a ellos.

Por cierto, hablando del tema, el otro dia en la tele oí que hablaban de un maltratador como un "terrorista del machismo" ¡toma ya!

Tamaruca dijo...

Si quieres hipnotizar a Tamaruca, es sencillo si sabes tocar el violín. Suelo perder el tren o confundirme de dirección si tengo la suerte/desgracia de toparme con un músico en el metro :'(


Un besico Marmota, voy a echarles un vistazo a tus links ;)

el aguaó dijo...

Estoy completamente de acuerdo contigo. Leí la noticia ayer en el periódico, y en realidad no me extrañó. Debo confesar que yo no conozco a Joshua Bell (detalle que en el periódico trataban como pecaminoso), y la verdad es que no me fijaría mucho, quizás si me gustara volvería la cabeza, pero nada más. La música clásica no me disgusta, sin embargo no es la música que suelo escuchar, como bien dices, si Brian May, uno de mis guitarristas favoritos, estuviera tocando en cualquier sitio, una sola nota en un punteo suyo sería suficiente para hacerme volver la cabeza, por muy disfrazado que estuviera. Eso es otra. En el periódico se decía también que Bell había pasado desapercibido por la ropa que le habían puesto (simulando un vagabundo o algo así). Vamos a ver, si yo escucho música y me gusta, lo escucho con atención, sea quien sea, así pues, si Joshua Bell toca cualquier pieza clásica en el metro de Washington y la gente no se para puede ser como dice Ana_arandanos, que Bell no tenía un buen día, o como vos deciís querida Marta, que lo escuchan los cuatro millonetis con jardínes llenos de camareros con Ferrero Roché, solo para aparentar. Esto me recuerda un poco a los carteles de los museos que anuncian los cuadros, si leemos la plaquita y vemos el nombre de un famoso y prestigioso pintor nos paramos a ver la obra, e incluso opinamos sobre su magnífica calidad. Si no vemos un nombre conocido en la plaquita, solemos pararnos incluso menos. Como en todos los casos, aqui también hay excepciones, claro está, y no todo el mundo se dejará llevar por la presión mediática de un museo.

Dispénsame por mi extensión, querida Marta.
Un abrazo.

Miss Sinner dijo...

No conozco a Joshua Bell, pero opino como tú. Si algún músico que me gusta se disfrazase y tuviera la suerte de encontrármelo por ahí, seguro que reconozco la música.

No tuvo público porque su público habitual no coge el metro. Y que la gente que pasó por allí no se parase, no significa que no supieran apreciar la música. Santi y yo no nos paramos a escuchar a la banda de ¿jazz? (no recuerdo bien) frente a Callao porque íbamos tirados a comer tortitas XD No porque no apreciásemos la música.

Lo de los trolls... Sabes lo que opino. Noteñonamásquidicí.

Besos ;-)

El lunático Barry dijo...

1. lo de la blogosfera me parece una gilipollez ¿me estoy convirtiendo en un troll por crear controversia?
2. La controversia estimula las neuronas. Claro que a Sócrates le dieron cicuta.
3. Si me encuetro a Joe Strummer tocando en el metro empiezo a creer en los milagros.
4. Sobre los enteradillos, puedo ver un museo en 25 minutos. Voy a los cuadros que me gustan y hay hago un reposo. El Reina Sofía marcó mi record.. Solo necesité ver unos 15 cuadros.

Mirko dijo...

No conocía a Joshua Bell, pero creo que me hubiera parado a escucharle. Me encanta el violín y si alguien lo toca bien enseguida me llama la atención. Estoy bastante harto de los acordeones tocando el "bésame mucho", la verdad.
Otra cosa es que le hubiera pagado algo :-) aunque siendo lo virtuoso que es, y si me hubiera fijado bien en el violín quizás hubiera soltado un "coño, qué hace este máquina ganándose la vida así" y puesto un dólar :-P
Yo pago 70 euros para un concierto de música clásica (de cine para ser más exactos), y sigo cogiendo el metro :-) No significa que derroche el dinero en cualquier cosa, sino sólo en las experiencias que disfruto plenamente...
(menudo rollo he soltado)

Carabiru dijo...

Yo me habría parado, aunque estoy totalmente segura de que no tendría ni idea de quien era el músico...

De todas formas, me parece un experimento un poco raro, porque vamos, poca gente que pueda conocer la cara de Joshua Bell, va a usar el metro en hora punta... y por otra parte, no pararte porque tienes prisa tampoco indica que no te interese la música clásica, amos, digo yo...

Javi dijo...

Uy pues a mi un día en Huesca (que sí que sí, en el parque para más señas, yo tampoco sé que hacía allí) me preguntó que donde estaba la zona de bares Julio Medem. Iba borracho como una cuba, por cierto.

Lo peor de todo fue que le reconocí y me puse a saltar y a dar grititos histéricos. ¡Que vergüenza! Vamos, que hice el ridículo. Total que no sé a santo de qué, porque a mi las pelis de Medem como que no, me parecen de un rollo pedante-insufrible que no veas... Pero yo que sé, debe ser que me gusta conocer gente famosa sea quien sea. Ya lo sé, que triste.

Bueno la cosa es que leyendo tu artículo estaba pensando... ¿Y si eres super fan del violinista ese, vas por el metro y no caes? Yo no sé que me daría más soponcio, si toparme con Paris Hilton, que es una de mis ídolas, en un Zara y no caer y no darle dos besos o decirle lo muuucho que te encanta y cumplir la ilusión de tu vida o hacer el ridículo ante un famoso conocido porque sí...

En fin, habrá que rezarlo, como dicen los de acción católica.

Besooos! : )

Fétido dijo...

El violín persé (sin cuarteto u orquesta) es ya bastante jodido de aguantar, aunque sea un stradivarius de 1700. Si Bell hubiera interpretado piezas más "comerciales" habría sacado más pasta. Que se forraría en el metro, vamos.

marmota dijo...

Sí, todo lo que decís es más o menos lo que se comentaba también en los comentarios de El Pais. El tema da para hablar mucho rato, ¿eh?

Sobre los trolls, un par de cosas:
-Yo tampoco comparto al 100% lo que pone en los enlaces. Por ejemplo, no creo que no vean que detrás de sus "víctimas" hay personas reales. Hay gente muy capulla en el "mundo real", y supongo que en "mundo virtual" también lo serán, en muchos casos.

-Barry, tú no eres un troll. Lo serías si me escribieses en todas las entradas que soy una puta, por ejemplo. O que estoy gorda y que pobre mi familia por tener que aguantarme. O que estoy enferma mentalmente y tengo nariz de bruja. Los dos últimos son ejemplos reales que me dejaron dos de ellos (uno es ese personajillo que menciona Mel). La verdad es que desde la distancia resultan graciosos y todo, pero en su momento eran bastante irritantes. Otro ejemplo (real): hacerte pasar por mí y dedicarte a insultar a otra gente como si fuese yo la que lo hiciese.

-En general, es verdad lo del sentido común. Pero cuando te pasa algo así piensas que lo mejor que puedes hacer es defenderte, o intentar hacer entrar en razón al tipo en cuestión. Error. No paran, no razonan. Lo mejor, realmente, es pasar de ellos, por mucho que insulten, mientan o amenacen.


¿Terrorista del machismo? Vaya, cómo estamos...

El lunático Barry dijo...

Enterado totalmente...

Baakanit dijo...

Todo depende de las prioridades que tengas para ese día.

"cuántas personas van a espectáculos de este tipo sólo por lo que supone el hecho de "estar"?"

Es como esos que se sientan casi topando las luces de los estadios para ver con binoculares a un cantante.

Nadie les quita a ellos ese placer de decir : "Yo estuve"

Saludos

ali dijo...

Me suena la historia esa de Rosana, sí. ...pero a mí me sonaba que sí había tenido éxito (más que el Joshua...ay, me hace una gracia el nombre...)

Yo me pararía si me gustase, independientemente de si es conocido o no. Si por encima vas, y te encuentas a tu ídolo, además gritaría (en realidad, creo que no, je, siempre me dió mucho apuro esas cosas de los fans...)...

Supongo que si Joshua Bell(que tampoco lo conocía hasta ahora) tuvo poco éxito en el metro fue por una suma de factores que ya explicásteis ahi: no tenía un buen día el pobre hombre; sus fans, esos que pagan 100 euros por verlo en concierto, probablemente no vayan en metro, ...

Supongo que en un metro con prisas nadie tiene tiempo de detectar belleza alguna, triste pero cierto.

wendy dijo...

pues claro, que pongan a los stones al completo a ver si se para alguien. En cualquier caso, el experimento era para saber si la gente sabe apreciar la belleza no para saber si la gente conoce al violinista superdotado. Pues ya está claro que no le conocen... y que tampoco pueden apreciar la belleza, en el caso de que se pueda demostrar que lo que él hace sería considerado bello por la mayoría del público... que quizá sea la mayoría del público que nunca coge el metro...

[w]