lunes, 26 de febrero de 2007

Aquella exigente


Buscando algo interesante por la biblioteca encontré “La mujer oculta”, un libro de relatos de Colette que me encantó. Casi todas las historias tienen como eje la descripción de un sentimiento, de manera muy breve, y lo hacen a la perfección. Me ha resultado difícil escoger, pero os dejo aquí un fragmento de una, la de la envidia hacia la que es capaz de aspirar a más.

(...)

Suspiró como si hubiera transportado un armario, contempló el mar descolorido de mediodía, el cielo casi blanco y después a su mujer que le pareció muy bonita con su sombrerito de Mercurio con un largo velo colgante.

–Tienes muy buena cara, querida. El azul del mar te pone los ojos verdes. Y además, viajando engordas. Es agradable, pero hasta cierto punto.

Ella ofreció orgullosamente su busto redondo inclinándose sobre la mesa.

–¿Por qué no me has dejado tomar aquel sitio al lado de la ventana?

–Porque ibas a sentarte junto a alguien que conozco.

–¿Y que no conozco yo?

–Mi ex mujer.

Ella no supo qué decir y abrió más sus ojos azules.

–¡Qué le haremos, querida! Esto ocurrirá otras veces. No tiene importancia.

–¿Te ha visto ella? ¿Ha visto que la has visto? ¿Me la enseñas?

–No te vuelvas de golpe, te lo ruego, porque debe estar observándonos... Es una señora morena, sin sombrero, vivirá en el hotel... Está sola, detrás de los niños de rojo...

(...)

Besó la mano que ella tendía hacia el cestillo del pan, y la joven enrojeció de placer. (...) Profesaba a su marido una evidente gratitud. Inmodesta, sin saberlo, llevaba en todo su ser las huellas demasiado visibles de una extrema felicidad.

Comieron y bebieron con buen apetito y cada uno creyó que el otro se olvidaba de la mujer de blanco. Sin embargo, Alice se reía a veces demasiado fuerte y Marc se estudiaba la silueta, ensanchando los hombros y enderezando la nuca. (...)

–¿Sabes? Ella sigue aquí –cuchicheó bruscamente Alice.

–¿Te molesta? ¿Quieres que vayamos a tomar el café en otro sitio?

–¡En absoluto! En todo caso es ella la que debería sentirse molesta. Además, no parece divertirse locamente, si la vieras...

–No hace falta. Conozco ese aire.

–¡Ah! ¿Sí...? ¿Era su estilo?

–Un estilo... No. Hablando con franqueza, ella no era feliz conmigo.

­–¡Vamos!

–Eres de una indulgencia deliciosa, querida, de una indulgencia inaudita... Eres un amor... Tú me quieres y me siento tan orgulloso cuando veo esos ojos... sí, esos ojos... Ella... Sin duda no supe hacerla feliz. Esto es, no supe.

–¡Es difícil!

Alice se abanicaba con irritación y dirigía breves miradas a la mujer de blanco que fumaba, con la cabeza apoyada en el respaldo de mimbre, y cerraba los ojos con un aire de lasitud satisfecha.

Marc se encogió de hombros modestamente.

–Esta es la palabra –confesó–. Qué quieres? Hay que compadecerse de los que nunca están contentos. Nosotros estamos tan satisfechos... ¿No es así, querida?

Ella no contestó. Prestaba una atención furtiva al semblante de su marido, colorado, regular, a sus cabellos tupidos, hilvanados aquí y allá con seda blanca y a sus manos cortas y cuidadas. Dubitativa por primera vez, se preguntó:

“¿Qué más podía querer?”

Y hasta que se marcharon, mientras Marc pagaba la cuenta y se interesaba con el chófer por el estado de la carretera, ella no dejó de mirar, con una curiosidad envidiosa, a la dama de blanco, aquella descontenta, aquella difícil, aquella exigente...

9 comentarios:

Itoitz dijo...

Estas lineas son el polaroid que retrata una historia parecida a un efímero pasaje de la vida de una gran amiga.
un abrazo.

Miss Sinner dijo...

Supongo que es la envidia que tiene todo el mundo de querer lo que no se tiene. Pero yo a eso no lo llamaría envidia, diría más bien antojo.
Lo más probable es que le rondase la pregunta ¿Será ella feliz ahora? ¿Qué puede tener que sea mejor que lo que yo tengo? ¿Soy realmente feliz o es una ilusión de felicidad?

Es un buen relato, sí.

Seguro que haces como Groucho cuando alguien enciende la tele ^^ Mucho mejor para tí, la verdad.

P.C.: Es un alivio que haya tantas excepciones que al final la regla quede invalidada.

ana_arandanos dijo...

estoy con miss sinner en lo de las preguntas que se haria la mujer.
Me ha gustado mucho :)

Ternura Porno dijo...

pff

confin dijo...

Q sentimientos más barrocos, querida... mi amor, mi pan, mi rayo de luz... la mirada de soslayo nunca pasará de moda.

Miss Sinner dijo...

¿A que no sabes quién ha vuelto?

Por 25 pesetas por respuesta...
Un, Dos, Tres, responda otra vez...

electrokiss dijo...

delicioso relato...

hasta me he puesto a ver todo a traves de ese largo velo verde q es la envidia...

y ahora voy a sacarmelo pq si me quedo asi corro peligro...

besos electricos

Miss Sinner dijo...

Pues lo voy a buscar.
Me ha picado la curiosidad...

marta marmota dijo...

A mí me encantó este libro. Elegí esta histria, pero había muchas otras que también me gustaron mucho.

"pff"? Deduzco que eso quiere decir que a ti te parece una mierda? Breve y explícito! :)