jueves, 5 de octubre de 2006

Una enfermedad

¡Alegraos, deprimidos, pues hoy es vuestro día!
(¡Oh, qué humor!)

Leo en el diario gratuito ADN que hoy se celebra el Día Europeo de la Depresión. ¿Hay algún día que no sea el "Día de" algo? En fin, dejando ese asunto aparte, me gustaría hacer una pequeña reflexión sobre el tema. Quien quiera datos sobre la depresión, puede leerlos en este artículo (o en tantos otros).

El caso es que la depresión es una enfermedad, y muchos no acaban de creérselo. Puede aparecer por un desencadenante, o puede surgir sin ningún motivo aparente. Evidentemente, determinadas circunstancias en la vida harán que cualquiera se hunda. En esos casos, la gente tiende a comprender que la persona esté triste, pero eso no implica necesariamente que padezca una depresión.

El caso contrario es más difícil. ¿Qué pasa con aquellas personas que, a simple vista, lo tienen todo para ser felices y, sin embargo, no lo son? ¿Qué pasa con las que lloran sin motivo aparente o a las que les afecta cualquier pequeñez? Ellos son los que se encuentran con la incomprensión, con el estigma del "quejica" con el que no se puede razonar.

Nadie reprochará a un enfermo de gripe que no se levante de la cama, pero son muchos los que serán incapaces de entender a un enfermo de depresión. Y el apoyo es fundamental.

Por otra parte, para el enfermo puede ser difícil entender su propio problema, y aceptar que un tratamiento le puede ayudar a salir de él. ¿Prozac? No, por Dios, eso es para locos. ¿Por qué unos medicamentos resultan "vergonzosos" y otros no? Evidentemente, las opiniones de gente como Tom Cruise y otros listos que están convencidos de que todo esto se soluciona con vitaminas y buen humor no ayudan demasiado. Sumar la enfermedad al estigma impuesto por la sociedad contribuye a que muchos casos no se traten de forma adecuada.

¿Que unas determinadas pastillas recetadas por un profesional pueden ayudarte? ¿Qué tiene eso de malo? ¿Que las tienes que tomar por un periodo prolongado de tiempo? Hazlo. ¿Es que acaso alguien le reprocha a los diabéticos que utilicen insulina?

En el lado opuesto, están los "enamorados del dolor", los que disfrutan de la estética del sufrimiento y fantasean con el romanticismo de la muerte. Si están sanos, no hay problema, pero determinados círculos pueden contribuir a que un enfermo de depresión no intente acabar con el problema, sino que acabe asentándose en él. Igual que las webs pro-anorexia dificultan enormemente la curación de muchas personas, que encuentran en ellas un apoyo que contrarresta la ayuda que les puedan ofrecer otras personas, los grupitos "vamos a suicidarnos todos, que es supermolón" pueden hacer fracasar cualquier intento de curación por parte del enfermo, de su entorno o de los profesionales.

Repito: la depresión es una enfermedad, y mucho más frecuente de lo que parece a simple vista. Puede aparecer puntualmente o de manera repetida en una persona propensa a ella, y se puede tratar. Pero, para ello, lo primero es acabar con los prejuicios y falsos tópicos que aún acarrea. Todavía hay quien cree que los deprimidos son, simplemente, unos egoistas que sólo se miran el ombligo, unos llorones o personas faltas de inteligencia. Es necesario acabar con ese desconocimiento.


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Publicado el 05.10.06 en MSN Spaces-el sueño de la marmota.

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