lunes, 25 de septiembre de 2006

Escapadas

Hoy, después de mucho tiempo, he vuelto a leer sobre las "flashmobs". Resumiendo, se trata de quedar con un montón de desconocidos para hacer algo absurdo. Dejo aquí algunos fragmentos de el reportaje "SMS: pásalo... bien", de Iker Seisdedos, que publicó ayer (24.09.06) El Pais Semanal:

Los papelitos, distribuidos en varios colores, comenzaban: "Por favor, aléjate de este punto de entrega y léeme atentamente". A continuación, las instrucciones: los participantes debían presentarse en la Plaza del Museo Reina Sofía, en Madrid, y pasear tranquilamente. A las 13.37, enfundarse un chaleco reflectante, simular los movimientos de un conductor al volante e imitar el ruido del motor con la boca. "Cuando consideres mentalmente que ha pasado un minuto", proseguía el papelito, "circula prioritariamente por la parte central del espacio propuesto produciendo leves choques con los otros conductores. Cuando te topes con otro conductor, párate, grita: "¡Papas con tomate!", gira hasta tres cuartos de vuelta sobre tu propio eje y toma una nueva dirección". Un minuto después debían aparcar, tirar el chaleco reflectante por los aires y gritar tres veces: "¡Jubilosa!". Aplaude si quieres y sigue tu camino".

Los participantes habían recibido la convocatoria por correo electrónico o mensaje de móvil. ¿Los organizadores? Un colectivo llamado Madrid Mobs, que ha bautizado la decena de acciones organizadas hasta la fecha como moBidas. Un concepto que, para ellos, engloba desde guerras de almohadas en plena calle hasta la toma de la Plaza Mayor de Madrid por individuos que imitan el vuelo de los aviones. Se citan en
www.madridmobs.net, que funciona desde finales de 2004 con intenciones "siempre lúdicas y apolíticas", según Correveidile, el alias bajo el que prefiere parapetarse el integrante de Madrid Mobs que hace de portavoz al contestar los correos electrónicos. Su lema: "Pásalo... bien".

La escena del Reina Sofía dejó tras de sí un reguero de bocas abiertas. Es parte de la gracia de una flashmob, que es el modo en el que se conoce un evento como éste desde que, en junio de 2003, Bill Wasik, editor de la revista Harper's, se las apañó para convocar a algo más de un centenar de personas en la planta novena de un centro comercial de Nueva York para que preguntasen a los dependientes por una concreta y muy cara alfombra para una casa que, aseguraban, compartían entre todos.

(...)

La capacidad de crear esa curiosidad es fundamental para el éxito de una de estas reuniones. Ben Cummins, artista londinense, domina bien este arte. Se le atribuye la paternidad de las luchas de almohadas en plena calle, que ya son consideradas toda una categoría dentro de las flashmobs. (...) Las reglas del Pillow Fight Club (Club de la Lucha de Almohadas) de Cummins se hallan en
http://mobile-clubbing.com, donde uno se puede apuntar para recibir la notificación de la siguiente batalla, acompañada de las preceptivas instrucciones. "Cuéntaselo a todo el mundo. Preséntate en el lugar determinado con una almohada oculta en una bolsa de plástico. A la hora señalada, saca la almohada de la bolsa y pelea. No pegues a nadie que no lleve una almohada entre las manos (a menos que quiera)". (...)

Y otra historia (dentro del mismo reportaje): un torneo con pistolas de agua, donde tienes que alcanzar a tu "víctima" antes de tres semanas:

(...) "Va de pasarlo en grande de un modo original", opina Yutai Liao, diseñador gráfico de una compañía de alta tecnología de San Francisco y organizador, junto al neoyorquino Franz Aliquo, de las fiestas Street Wars Killers en su tiempo libre. Es entonces cuando se convierte en Moustache Comander y trabaja para buscar lugares en los que celebrar su curioso juego de rol a tamaño natural. Nada menos que un "torneo de asesinatos con pistolas de agua". Cada participante (entre 150 y 250 por evento, que pagan 40 dólares por inscribirse) recibe un pack de iniciación que incluye la foto y dirección de casa y del trabajo de su objetivo, otro de los contendientes del campeonato. A partir de ese momento tiene tres semanas para cazar a su presa con pistolas o globos de agua. ¿Dónde? En cualquier lugar de la ciudad salvo los bares y en las manzanas en las que la víctima viva y trabaje. "Una vez que te apuntas", advierte Liao entre risas, "no puedes relajarte en ningún momento. Tu vida se convierte en una paranoia".

(...)

Puede que le parezca todo una enorme tontería. O simplemente algo original y divertido. Una forma distinta de pasarlo bien. Correveidile responde por los suyos y sale en defensa del movimiento de las flashmobs: "Preguntar si son inteligentes es como preguntarse si el surrealismo o la patafísica lo eran (...)".

La verdad es que la idea de participar en una de estas cosa me resulta tentadora. Supongo que el motivo es el mismo que hace que me guste disfrazarme si tengo la oportunidad. Una manera de escapar de la rutina.

Hay algo sobre lo que tengo mis dudas: no acabo de ver muy claro el derecho de alguien que se aburre a tocarle los huevos al vendedor de una tienda de alfombras. Pero eso es sólo anecdótico. Hay algo que va más allá.

Leo este reportaje en el mismo semanario donde aparece otro sobre la prostitución infantil. No quiero hacer demagogia barata, ni decir que la gente debería dejar de divertirse porque el mundo está lleno de desgracias. Qué cínica sería si lo hiciera... Pero, como espectadora, me resulta curioso. Me resulta curioso pensar en lo que hacemos para huir de nuestra confortable cotidianeidad. Y me pregunto si sería posible utilizar ese poder de convocatoria para algo beneficioso, en vez de simplemente lúdico.

Son sólo preguntas lanzadas al aire... Quizá algún día me veáis con una pistola de agua o una almohada. O no.


><

Publicado el 25.09.06 en MSN Spaces-el sueño de la marmota.

No hay comentarios: