lunes, 11 de septiembre de 2006

El cinismo de la pasarela (II)

No pensé que llegaría a escribir una segunda parte de mi entrada El cinismo de la pasarela, de marzo, pero parece que la ocasión lo requiere. A estas alturas, supongo que ya todos os habréis enterado de la decisión de establecer un canon mínimo para las modelos de la Pasarela Cibeles. La información se puede encontrar en todos los medios, a través de google, pero, para resumir, dice que las modelos que desfilen no podrán estar por debajo del 18% de masa corporal y deberán ser mayores de edad.

El índice de masa corporal (IMC), para entendernos, es el resultado de dividir el peso por el cuadrado de la estatura. Leo en la
Wikipedia que la clasificación de los resultados, según la Organización Mundial de la Salud, es la siguiente:

- menos de 16,5: Criterio de ingreso

- 16,5 a 18,5: Infrapeso

- 18,5 a 20,5: Bajo peso

- 20,5 a 25,5: Peso normal (Normopeso)

- 25,5 a 30: Obesidad tipo I

- 30 a 40: Obesidad premórbida

- más de 40: Obesidad mórbida

Hay numerosas webs donde sólo tienes que introducir tu peso y tu altura y te dicen tu IMC. Aquí, por ejemplo, tenéis la de
Buena Salud. Probad a meter vuestros datos. Probad a meter las medidas de cualquier modelo famosa. Ya veréis qué gracia...

Dicho esto, está claro que exigir un mínimo de un 18% de masa corporal no es, en absoluto, exagerado ni revolucionario. Las modelos que tengan ese índice van a seguir estando delgadas.

No tengo muy claro que vayan a cumplir con lo de la edad mínima. No parece que nadie esté prestando especial atención a ese asunto, a pesar de que es fundamental. No sólo porque ya está bien de poner a crías de 15 años a desfilar en las pasarelas internacionales, sino porque poner como modelo estético universal a una mujer que todavía no está desarrollada es totalmente antinatural.

Ahora resulta que alrededor de un 30% de las modelos del año pasado no pueden entrar en ese canon. ¡Más de un tercio! ¿En qué condiciones estaban esas mujeres? No me puedo creer que un número tan elevado sea "así de delgada por naturaleza". Por ello, las reacciones de algunos resultan indignantes.

Según una información de la agencia EFE que leo en el Heraldo de Aragón, un tipo de la agencia Delphoss Model ha soltado perlas como éstas: "Me parece un poco brutal que tengan que acudir al médico para hacer su trabajo. Es como si para desfilar tengan que estar físicamente capacitadas". Que no, José Miguel, que no te enteras... Que se trata de que no estén desnutridas. ¿Y es que acaso vosotros no les exigís medidas "máximas"? José Miguel también sufre por el "mal trago" que pasarán algunas en las pruebas. ¡Qué comprensivo eres, seguro que también sufrías al llamar "gordas" a las de 1,80 y 45 kilos! Para terminar, me encanta esta frase: "Como en París, Nueva York o Milán piden modelos delgadas, ellas buscan esos cuerpos y ahora Madrid se desmarca. ¡Es una paletada!" ¡Dios mío, es cierto! ¿Cómo no me había dado cuenta antes? ¡El problema es que somos unos paletos!

Eso sí, el tipo algo de razón ya tiene, porque va a ser el colmo que el mismo que hace dos meses te llamaba gorda, ahora diga que estás demasiado flaca. Aquí también leo que un "habitual de Cibeles, Antonio Alvarado, llegó a titular una de sus colecciones Saco de huesos porque, según reconoció, le gustaba la delgadez extrema". Va a acabar resultando que mamá tenía razón cuando le decía a su niña que no dejara los estudios, que eso de ser modelo de pasarela no le iba a traer nada bueno...

En fin, esta vez no voy a entrar en el tema de si la extrema delgadez fomenta la anorexia o no. Está claro que es un tema complejo, en el que entran muchos factores, y que, posiblemente, tener a mujeres extremadamente delgadas como modelos de belleza no ayude demasiado a erradicarla, aunque no sea la única causa. Lo que sí que quiero destacar es que se está exigiendo a un montón de personas que estén en unas condiciones de salud deplorables para trabajar. Que sí, que pueden trabajar de otra cosa, pero vamos, están y estamos dentro de un sistema que demanda que existan estos cuerpos. Y que, además, sitúa el "ser guapa" como la cúspide de todos los sueños a los que una mujer puede aspirar.

El otro día vi el comienzo del programa Supermodelo 2006 -que confieso que posiblemente vería de vez en cuando, si viera más la tele, porque es de lo más cómico-. Una de las aspirantes, entre lágrimas, decía que "se moriría si no podía vivir de esto". Y ya era mayorcita, creo que tenía más de 20 años. ¿Quién le ha metido la idea a una persona aparentemente normal de que se morirá si no puede vivir de ayunar y servir de percha? Prefiero no pensarlo demasiado, porque es aterrador. Porque, de alguna manera, lo hemos hecho entre todos.

Me voy a buscar una chocolatina.




Entrada sobre este tema:
Demagógica Cibeles, en el blog de Aprendiz de periodista


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Publicado el 11.09.06 en MSN Spaces-el sueño de la marmota.

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