viernes, 16 de junio de 2006

Haciendo las maletas

Hacer maletas. Ese gran reto por el que todos pasamos de vez en cuándo. Ahora mismo estoy enfrentándome a él otra vez, intentando corregir errores pasados y llevarme sólo lo que sea estrictamente necesario. Por supuesto, estoy segura de que acabaré llevándome algo que no usaré, pero esta vez sí que voy a ser capaz de prescindir de todas esas cosas absurdas que siempre acabo metiendo.

- Ropa para ir arreglada. Vamos a ver, ¿qué te hace pensar que vas a tener la oportunidad de usarla?

- Maquillaje. Si no te maquillas prácticamente nunca, creo que puedes seguir dos semanas sin hacerlo.

- Todas esas prendas que no te pones y que, de pronto, descubres en el fondo del armario. Por mucho que ahora seas incapaz de entender por qué no te las pones, seguro que hay alguna razón.

- 20.000 tipos de medicamentos, para cualquier enfermedad habida y por haber. Si te estás muriendo, tu botiquín no será la salvación (las tiritas no cuentan, por supuesto).

- Secador. Esto es como la bomba para hinchar colchones: "seguro que alguien lo lleva". Nunca falla, y si falla, pues sin secador.

- Tres bolsos. NO. Seguro que alguno queda bien con todo.

Mañana me voy a Turquía, con una maleta chiquitita -¿qué meto? ¿qué dejo?- y sin conocer a nadie (todavía).

Hasta dentro de dos semanas.





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Publicado el 16.06.06 en MSN Spaces-el sueño de la marmota. ¡Al final me pasé, mi maleta era demasiado pequeña!

miércoles, 14 de junio de 2006

Historias de autobús (II)

Dicen los extranjeros que los españoles hablamos muy alto. No negaré que sea cierto, pero creo que, en general y por alguna extraña razón, todo el mundo habla alto cuando está fuera de su país. El otro día pude presenciar un ejemplo perfecto cuando volvía a casa en autobús.

Un chico joven y rubio, posiblemente alemán, había entablado conversación con una viajera. Ella hablaba a un volumen que no permitía escuchar sus palabras con claridad, pero él defendía el creacionismo y ponía en duda el darwinismo de forma que, no sólo su interlocutora, sino todo el autobús, podíamos tomar nota de sus teorías. Por desgracia se bajó cuando todavía me quedaba un buen rato de trayecto.


Una lástima que no todos hagan lo mismo. Los viajes en autobús serían mucho más amenos.


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Publicado el 14.06.06 en ¿La curiosidad mató al gato?

martes, 13 de junio de 2006

Occidente se congratula

La verdad es que quería escribir algo sobre este tema la semana hace unos días, pero no he tenido tiempo de hacerlo hasta ahora.

A estas alturas, supongo que ya todos conocemos la noticia de la muerte de Al Zarqaui, líder de Al Qaeda en Irak. No voy a cuestionar que este hombre fuese un cruel y peligrosísimo criminal, ni a analizar las consecuencias de este acto, ni a valorar la implicación del gobierno iraquí en este asunto. Creo que todo ello es demasiado complejo como para dedicarle una simple entrada en mi blog.

Sin embargo, sí que quería hablar de la forma en la que recibimos esta noticia: "Todo occidente se congratula por la muerte del peligroso criminal, blablabla". No tengo el más mínimo interés en defender a este hombre, pero pensaba que era un avance el haber conseguido que todos los delincuentes, independientemente de sus crímenes, pudieran ser juzgados. Supongo que soy una ingenua, pero ¿en qué momento hemos empezado a aceptar con normalidad que bombardear edificios es un método perfectamente lícito? ¿Por qué hemos olvidado tan rápido todos los edificios que fueron bombardeados antes "por error" y a todos los civiles asesinados?

No estamos hablando de un civil atentando contra un gobierno dictatorial, o algo así. Estamos hablando del Gobierno estadounidense, que, con todos sus recursos, es incapaz de efectuar la detención de una persona sin destrozar, de paso, medio Irak.

Veremos si es cierto que la muerte de este hombre -que ya tiene sucesor, por cierto- supone algún avance. Lo sea o no, no creo que debiéramos alegrarnos tanto por su asesinato, sino lamentar la situación que vivimos, en la que las vidas de los civiles o el derecho de toda persona a tener un juicio justo son pisoteados sin el mínimo rastro de sorpresa.

"Occidente se congratula". Pues qué bien. Lo dicho, debe de ser que soy una ingenua...

(Por cierto, según la RAE, "congratular" no aparece en el diccionario como verbo reflexivo).


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Publicado el 13.06.06 en MSN Spaces-el sueño de la marmota.

jueves, 8 de junio de 2006

Pieles rojas

Por todos aquellos que se transforman en cangrejillos cuando les da un poco el sol.

Por esos que corren veinte metros y se ponen rojos.

Por los que se convierten en tomates cuando hace frío, y también cuando hace calor.

Por los que se ruborizan cuando preguntan en clase, cuando les miran demasiado, cuando les toman el pelo, cuando les echan piropos y, a veces, cuando ni siquiera saben por qué.

Y, sobre todo, por aquellas personas que padecen todo lo anteriormente mencionado...

...¡reivindico el derecho a ponerse colorado!




La falta de tiempo y el exceso de trabajo producen extrañas entradas. O puede que sea el clima... Como escuché decir ayer a una señora, "hace un calor muy caluroso".

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Publicado el 08.06.06 en MSN Spaces-el sueño de la marmota. Ahora no hace calor, desde luego...

domingo, 4 de junio de 2006

Esas pequeñas cosas...

¿Qué haríamos sin esas pequeñas cosas que nos alegran la vida, aunque sólo sea por un momento?

Me reencuentro, vía mail, con una excompañera de piso de hace años con la que había perdido el contacto. Está en Milán. Nos alegramos tanto de volver a "hablar" que sólo nos falta quedar para el fin de semana que viene.

Consigo sintonizar la Sexta, descubriendo así que no era un mito, y veo que emiten "Padre de familia". Genial.

Mi amiga alemana Anke, que tanto me ayudó cuando estuve en Alemania, viene a Barcelona a celebrar su cumpleaños. Me alegro tanto de volver a verla...

Un par de personas salidas de la nada visitan mi blog y me dicen que les gusta como escribo.

Encuentro ese libro que ya daba por perdido, y recuerdo el placer que me proporcionó leerlo.

Recuerdo la primera "cena de restaurante" a la que fui con mi centollo. Los dos nos arreglamos, nos pusimos lo más guapos que pudimos y en el coche nos dimos cuenta de que, además del vestido bonito y la americana elegante, los dos llevábamos los mismos pares de deportivas andrajosas. Lo comentamos ahora, años después, y nos reímos.

Etc.

¿Qué sería de nosotros si no pudiéramos disfrutar de esos instantes?

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Publicado el 04.06.06 en ¿La curiosidad mató al gato?

La muerte de Rocío

Titulo "La muerte de Rocío" y seguro que todos pensáis que me refiero, como no, a Rocío Jurado. ¿Por qué? Yo no conocía a Rocío Jurado, y podría estar hablando de la muerte de mi amiga Rocío, de mi tía Rocío o de mi tortuga Rocío. Pero no, todos pensáis "Rocío Jurado" y, además, tenéis razón, porque no sólo no se me ha muerto nadie cercano con ese nombre, sino que, además, creo que ya va siendo hora de decir algo sobre la noticia. Sobre "la única noticia", según deben de creer algunos, vistos los medios de comunicación.

Es evidente que Rocío Jurado era una figura importante y popular para gran parte de nuestra sociedad. Por ello, es lógico que los programas y revistas del corazón le dediquen monográficos y especiales, porque, al fin y al cabo, de eso viven. Incluso me parece comprensible que haya gente que, aunque no la conociera personalmente, sintiese su muerte como la de alguien cercano. A mí me afectó la muerte de Carmen Laforet, no como la de alguien querido, pero tampoco como la de un desconocido, gracias a todo lo que me había transmitido su novela "Nada". Así que entiendo que las canciones de Rocío Jurado hayan significado mucho en la vida de algunas personas.

¿De tantas como salen por la televisión? Sobre eso ya tengo más dudas... ¿Realmente toda esa gente ha sentido la necesidad de despedirse de esta mujer, o sólo se lo están tomando como una especie de evento histórico al que conviene acudir? En cuanto a los medios de comunicación, también entiendo que Ana Rosa Quintana se pase el día hablando de ella. A quien no le guste, que no vea ese tipo de programas, a ver si así, con un poco de suerte, bajan de audiencia y los cambian. Mucho me temo que, más bien, será al contrario, pero sólo le están dando a su público lo que quiere: gritos y lágrimas por la muerte de "la más grande".

Pero, lo que no entiendo de ninguna manera, es qué pintan programas como "El ruedo ibérico" o "La mirada crítica" dedicando tiempo y más tiempo a este asunto. Sí, es una noticia. "Se ha muerto Rocío Jurado". Punto, y a otra cosa. Del resto, ya se hablará en los programas especializados, si es que les conviene. Y se hablará, por supuesto que se hablará. Saldrán sus familiares, sus canciones, sus amigos. Saldrá gente de la calle llorando su muerte. Y, mientras tanto, nadie llorará por las víctimas civiles de los marines estadounidenses en Irak -¿esta noticia de actualidad ya se nos había olvidado?-, ni por los que mueren de hambre cada día sin que hagamos absolutamente nada por evitarlo, ni siquiera por los enfermos terminales de cáncer que están cerca de nosotros. Y ya sé que todo esto suena a demagogia pura y dura, pero no por ello deja de ser cierto.

Rocío Jurado tuvo la desgracia de sufrir una enfermedad gravísima, sí. Pero también la suerte de poder contar con los mejores especialistas de todo el mundo y con muchísima gente que no dejó de apoyarla en todo momento. A veces, la vida es así de dura, el dinero no lo compra todo, y otros mueren cada día en situaciones muchísimo peores. ¿Lloró Rociíto la muerte de mi madre? ¿Por qué voy yo a llorar la de la suya?

Dejemos que las personas cercanas a ella superen su pérdida tranquilos. Que estas personas se hagan un favor a sí mismas y que dejen de vender sus vísceras al mejor postor. Y, nosotros, salgamos de una vez de esta maldita burbuja y preocupémonos por las cosas importantes. Por la muerte de nuestro amigo o por lo que hace el Gobierno con nuestro dinero. Por la gente que muere y sí se puede evitar o por nuestras precarias situaciones laborales. Por todo ello. Por las cosas importantes.


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Publicado el 04.06.06 en MSN Spaces-el sueño de la marmota.

viernes, 2 de junio de 2006

Una historia de amor (cotidiana)

En el descanso que solían hacer a mitad de tarde, ella se acercó con un compañero a la tienda de la esquina. Le apetecía muchísimo comer algo. Algo dulce. Miró las estanterías repletas de productos. Bollitos de todas las formas y tamaños, pasteles de todo tipo, magdalenas rellenas, repostería variada... Todo tenía buen aspecto. Al final, se decidió por un paquete de galletas cubiertas de chocolate y se marchó contenta con su adquisición.

Al final de las clases, él fue a buscarla. Se dieron un beso y él le dijo: "He pensado que te apetecería comer algo, así que te he traído esto". Ella abrió el paquete y se encontró con una bolsa de galletas cubiertas de chocolate. Exactamente las mismas que ella había elegido en la tienda. "Había muchísimas cosas, pero he pensado que estás serían las que más te gustarían", añadió.

Ella se dio cuenta de que, a veces, son los pequeños detalles los que te hacen ser consciente de que estás con la persona adecuada...



...durante tanto tiempo.

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