sábado, 11 de marzo de 2006

Unos minutos en la vida de A

Se mira en el espejo del baño. Se observa despacio, minuciosamente. No le disgusta su cara, tiene unos bonitos ojos, pero le gustaría tener los labios algo más gruesos.

Parece que ya asoma el pelillo del bigote... No lo soporta. Ojalá no tuviera ni uno solo.

Se acerca al armario y coge el estuche de maquillaje de su madre. ¿Por qué tiene tantos pintalabios, si siempre usa el mismo? No importa, más donde elegir... Un rojo oscuro, sofisticado. Pinta primero el labio inferior y después lo aprieta contra el superior. Lanza un beso seductor a su propia imagen en el espejo. Esos labios... Ojalá fueran más gruesos.

Ahora los ojos. No se atreve a pintarse la línea, por si se deja algo al desmaquillarse y su madre se da cuenta. No cree que se tome muy bien que haya usado sus cosas. Pero sí usa un poco de sombra, oscura. Y rimmel. Quiere que sus ojos parezcan los de una estrella de Hollywood. Una mirada desafiante. Ahora, una coqueta...

Se pasa la mano por el pelo oscuro. Se imagina con una larga melena rubia y ondulada. La de una mujer fatal. No quiere ni pensar la cara que pondrían sus padres cuando vieran ese cambio de look. Quizá podría comprar una peluca... Sólo para probar, para ver cómo le sienta. Desde luego, nunca saldría así a la calle.

Rebusca en el estuche, para ver qué más puede utilizar.

En la puerta del baño, convenientemente cerrada, suenan unos golpes, y la voz de su madre:

-Alberto, hijo, ¿se puede saber qué haces tanto tiempo metido allí dentro?


><

Publicado el 11.03.06 en MSN Spaces-el sueño de la marmota.

No hay comentarios: