viernes, 7 de abril de 2006

Lugares: Hamburgo

Hay lugares que te gustan por lo que son, y lugares que te gustan por lo que has vivido en ellos. Hamburgo es una de mis ciudades favoritas por ambas cosas.

La primera vez que la vi, pensé: "Qué sitio tan feo". Yo estaba de Erasmus en Lüneburg, una pequeña ciudad cercana, y viajaba a menudo a Hamburgo, porque con el carnet de estudiante el tren era gratis. Las proximidades de la estación parecen feas desde el vagón y, evidentemente, el otoño en el norte de Alemania es lluvioso y gris.

La verdad es que no podría haber estado más equivocada. Hamburgo es preciosa, verde y llena de canales. Cualquier hamburgués te dirá, orgulloso, que su ciudad tiene más puentes que Venecia. Además, creerá que es el primero que te lo cuenta, lo que resulta bastante gracioso, porque no hay ni uno que se olvide de mencionarlo. Después de las primeras visitas acabé descubriendo el encanto de la ciudad, el puerto, los barrios, y decidí que cuando acabara la carrera volvería. Por desgracia, no pude ir todo el tiempo que me habría gustado y mi regreso a Hamburgo se limitó a dos meses de prácticas en una revista femenina (algo que, ahora que lo pienso, merece una entrada aparte).

Esos dos meses -julio y agosto del año pasado- se convirtieron en el verano más frío de toda mi vida. Pero también en uno de los mejores.

Tengo que admitir que las cosas no comenzaron demasiado bien. Llegué y, por culpa de un malentendido, descubrí que no podía quedarme en el piso donde se suponía que iba a vivir. ¿Reacción? Histeria, claro... Por suerte, una amiga me acogió amablemente en su sofá hasta que encontré piso, que resultó ser céntrico, más barato, estar al lado del curro e incluir a mi compañero Otto: el tío más irresponsable del mundo -muy majo, eso sí-. Consejo de la marmota: si vas de Erasmus, conserva alguna amistad nativa del país.

A diferencia de otros viajes, en los que me he relacionado con españoles u otros extranjeros, todos mis amigos allí eran alemanes. Eso tiene dos ventajas: la primera, mi alemán mejoró a pasos agigantados. La segunda: me enseñaron los mejores lugares de la ciudad.

Es bastante curioso observar cómo a los alemanes les gusta recrear el ambiente playero. Hamburgo está lleno de "beach-clubs", bares que recrean una playa, con arena, farolitas, etc. Si no te pilla un día frío, es muy agradable. Vas al Strand-Pauli, te tumbas en una hamaca, te pides algo de beber y te sientas -si tienes sitio, claro-, de cara al río.

También es curiosa la cantidad de cines al aire libre que tienen en verano. ¿Por qué no hacemos lo mismo aquí, que tenemos muchísimo mejor tiempo? Ir a la plaza del Ayuntamiento a ver una película en una pantalla gigante es un placer, pero estar en agosto con tres capas de ropa, pues no.

Para salir por la noche, Hamburgo es de lo mejor que puedes encontrar. Hay bares y discotecas de todo tipo, y no suelen cobrar entrada. Una de las zonas más populares es el barrio de St. Pauli, donde conviven extrañamente las prostitutas, los sex-shops y los mejores bares. Allí puedes ir, por ejemplo, al Kaiserkeller, uno de los lugares más míticos de los comienzos de los Beatles. Hay una plaquita en la puerta que te informa de que tocaron ahí poco después de salir de Gran Bretaña, y creo que pretendían hacer una estatua suya o algo así en una plaza cercana -el turismo, es lo que tiene-.

La ciudad tiene, además, una programación de conciertos y musicales bastante importante -con unos precios bastante "importantes" también-. Allí vi a REM en directo, en uno de los mejores conciertos a los que he asistido, y The Rocky Horror Show, maquillada y con una boa de plumas. Estoy firmemente convencida de que hay que aprovechar cualquier ocasión para disfrazarse y hacer un poco el gilipollas.

Por lo demás, empleé la mayor parte del tiempo en ir al cine y en regatear en tiendas de segunda mano de las que deberíamos tener por aquí: baratas. ¿Cómo puede costarte una camiseta usada más que una nueva? Venga, hombre...

Los museos y ese tipo de cosas turísticas ya los había visitado en mi año Erasmus, y podéis leer sobe ellos en cualquier guía de viajes, así que no añadiré más.

En fin, si alguien ha conseguido leer hasta aquí -cosa que dudo, la verdad-, a lo mejor tiene ganas de visitar la ciudad. Merece la pena, os lo aseguro.


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Publicado el 07.04.06 en MSN Spaces-el sueño de la marmota.

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