martes, 14 de marzo de 2006

Los autobuseros, ese simpático colectivo (II)

Para que no se diga que no cumplo mis promesas, aquí llega la segunda entrega de "Autobuseros, ese simpático colectivo" (primera entrega disponible aquí).

Hay un concepto que va unido al de autobusero medio. Es el de "conducción temeraria". Al habitual "toooodos a un lado; toooodos al otro" de las curvas en los autobuses, se une el maravilloso: "¿Semáforo? ¿Y eso qué es?".

Hace poco estuve a punto de presenciar dos interesantes atropellos. El primero, a un abuelillo que salió -literalmente- corriendo, al ver que el señor conductor no tenía la más mínima intención de detenerse ante un insignificante paso de cebra. El segundo, algo más elaborado, estuvo a punto de producirse cuando el autobús en el que me encontraba prácticamente arrolló a un motorista. El incidente tuvo, además, una segunda parte. El superviviente se acercó enfurecido al autobús y se puso a gritar que le abrieran la puerta. El conductor respondió con gestos que una señorita como yo no debería reproducir, pero no abrió la puerta, así que me privó de la tercera parte -la lucha final-, cuando ya estaba a punto de sacar las palomitas y la Coca Cola. Lástima, porque mis viajes mañaneros en autobús se hacen eternos, y un poco de entretenimiento nunca viene mal...

Pero, oh sorpresa, parece que este modo de conducción no es gratuito. Paseando por Internet he leído en varios sitios que, al parecer, los conductores de
TUZSA (Transportes Urbanos de Zaragoza) reciben importantes incentivos si hacen más kilómetros y superan la frecuencia establecida. Es decir, que en vez de aumentar la flota para paliar las deficiencias en el servicio, TUZSA fomenta que los conductores vayan lo más rápido posible, con las consecuencias que todos conocemos. Agradecería que alguien me corrigiera si esto es falso.

En cualquier caso, mis problemas autobuseriles no se reducen al ámbito de Zaragoza. La costumbre de otras ciudades de hacer señas al conductor para que pare ha conseguido dejarme en la calle con cara de gilipollas en bastantes momentos. De hecho, descubrí este sistema en Barcelona, cuando, después de esperar un buen rato, mi autobús pasó de mí. Empecé a rezongar y un hombre me explicó que tenía que hacerle señas como a un taxi para que se detuviese. Curioso, curioso...

Por supuesto, esto da pie a que, si a algún conductor no le apetece parar, pueda pasar de largo y fingir que no ha visto al incauto. Porque sí, amigos, hay algunos que lo hacen, como pude descubrir en Londres al quedarme tirada en una calleja de Camden después de ver como mi autobús pasaba de largo, mientras yo daba saltos y agitaba las manos para que parase.

Aunque claro, los autobuseros londinenses son una especie aparte. Tengo entendido, y nuevamente pido que se me corrija si me equivoco, que hacerse conductor en Londres es relativamente fácil, por lo que hay muchos que conducen como psicópatas.

No sé si será cierto o no, pero sí que lo es que coger allí el autobús puede convertirse en una experiencia peligrosa. Y si no, que nos lo digan a Cris, Nuria, Enri y a mí, que íbamos plácidamente sentadas en los asientos del final cuando nuestro conductor se enganchó con la puerta abierta de un camión parado. Al notar que no pasaba, no se le ocurrió nada mejor que forzar la máquina para pasar a toda costa, con el consiguiente destrozo: la ventana se reventó y todos los cristales nos cayeron encima. Ello no supuso ningún problema para nuestro querido autobusero. Sin decir palabra, bajó, llamó por teléfono y se marchó a comprar un bocadillo. Nosotras esperamos un rato, pensando ingenuamente que alguien tendría algún tipo de interés en escuchar nuestras declaraciones y, cuando vimos que eso no llegaría a ocurrir, nos marchamos.

Bueno, con esto pongo punto final a este capítulo. Como ya he dicho, agradecería comentarios y correcciones si hay cosas incorrectas.

Por supuesto, todo esto debe entenderse en clave de humor (aunque todas las anécdotas son ciertas). Ya sé que hay muchos conductores amables, que te esperan, te abren las puertas y que, incluso, respetan los semáforos. Por lo menos algunos...

De paso, aprovecho para decir que me parece imperdonable lo ocurrido a finales de febrero, cuando un tipo le partió la cara a un conductor por no abrirle la puerta (
noticia aquí). Que yo me quejo en el blog, pero en los autobuses soy muy educada, ¿eh?

(Aquí es donde quería poner ese gracioso cartel de "los conductores de TUZSA también trabajan para ti". ¡Si alguien lo tiene, que me lo pase!)

><
Publicado el 14.03.06 en MSN Spaces-el sueño de la marmota.

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