domingo, 4 de junio de 2006

La muerte de Rocío

Titulo "La muerte de Rocío" y seguro que todos pensáis que me refiero, como no, a Rocío Jurado. ¿Por qué? Yo no conocía a Rocío Jurado, y podría estar hablando de la muerte de mi amiga Rocío, de mi tía Rocío o de mi tortuga Rocío. Pero no, todos pensáis "Rocío Jurado" y, además, tenéis razón, porque no sólo no se me ha muerto nadie cercano con ese nombre, sino que, además, creo que ya va siendo hora de decir algo sobre la noticia. Sobre "la única noticia", según deben de creer algunos, vistos los medios de comunicación.

Es evidente que Rocío Jurado era una figura importante y popular para gran parte de nuestra sociedad. Por ello, es lógico que los programas y revistas del corazón le dediquen monográficos y especiales, porque, al fin y al cabo, de eso viven. Incluso me parece comprensible que haya gente que, aunque no la conociera personalmente, sintiese su muerte como la de alguien cercano. A mí me afectó la muerte de Carmen Laforet, no como la de alguien querido, pero tampoco como la de un desconocido, gracias a todo lo que me había transmitido su novela "Nada". Así que entiendo que las canciones de Rocío Jurado hayan significado mucho en la vida de algunas personas.

¿De tantas como salen por la televisión? Sobre eso ya tengo más dudas... ¿Realmente toda esa gente ha sentido la necesidad de despedirse de esta mujer, o sólo se lo están tomando como una especie de evento histórico al que conviene acudir? En cuanto a los medios de comunicación, también entiendo que Ana Rosa Quintana se pase el día hablando de ella. A quien no le guste, que no vea ese tipo de programas, a ver si así, con un poco de suerte, bajan de audiencia y los cambian. Mucho me temo que, más bien, será al contrario, pero sólo le están dando a su público lo que quiere: gritos y lágrimas por la muerte de "la más grande".

Pero, lo que no entiendo de ninguna manera, es qué pintan programas como "El ruedo ibérico" o "La mirada crítica" dedicando tiempo y más tiempo a este asunto. Sí, es una noticia. "Se ha muerto Rocío Jurado". Punto, y a otra cosa. Del resto, ya se hablará en los programas especializados, si es que les conviene. Y se hablará, por supuesto que se hablará. Saldrán sus familiares, sus canciones, sus amigos. Saldrá gente de la calle llorando su muerte. Y, mientras tanto, nadie llorará por las víctimas civiles de los marines estadounidenses en Irak -¿esta noticia de actualidad ya se nos había olvidado?-, ni por los que mueren de hambre cada día sin que hagamos absolutamente nada por evitarlo, ni siquiera por los enfermos terminales de cáncer que están cerca de nosotros. Y ya sé que todo esto suena a demagogia pura y dura, pero no por ello deja de ser cierto.

Rocío Jurado tuvo la desgracia de sufrir una enfermedad gravísima, sí. Pero también la suerte de poder contar con los mejores especialistas de todo el mundo y con muchísima gente que no dejó de apoyarla en todo momento. A veces, la vida es así de dura, el dinero no lo compra todo, y otros mueren cada día en situaciones muchísimo peores. ¿Lloró Rociíto la muerte de mi madre? ¿Por qué voy yo a llorar la de la suya?

Dejemos que las personas cercanas a ella superen su pérdida tranquilos. Que estas personas se hagan un favor a sí mismas y que dejen de vender sus vísceras al mejor postor. Y, nosotros, salgamos de una vez de esta maldita burbuja y preocupémonos por las cosas importantes. Por la muerte de nuestro amigo o por lo que hace el Gobierno con nuestro dinero. Por la gente que muere y sí se puede evitar o por nuestras precarias situaciones laborales. Por todo ello. Por las cosas importantes.


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Publicado el 04.06.06 en MSN Spaces-el sueño de la marmota.

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