domingo, 31 de diciembre de 2006

Feliz año

Quería pasar por encima de estas fechas disimuladamente, sin felicitar ni criticar nada, pero como muchos me habéis deseado un buen año nuevo y esas cosas, os lo devuelvo con esta felicitación tan chula que me envió mi compañera Cris el otro día:



¡Feliz año nuevo!

jueves, 28 de diciembre de 2006

¡Este blog me da mucho miedo!

Hace unos días vi esta web en un post de control-zeta y se me puso la carne de gallina. Admito que yo soy muy miedica, pero ¡qué acojone! Querría pediros que miraseis el vídeo antes de seguir leyendo.

http://www.quieroverunfantasma.com/

¿Ya? ¿Visto? ¿No os ha dado miedo? Bueno, pues sigo. En realidad, no quería escribir sobre fantasmas, sino sobre esa campaña publicitaria, que se puede ver de dos maneras.

Uno: Buenísima idea. Creas una página con la apariencia de un blog normal y corriente -eso sí, cuidadísima- y cuelgas un audiovisual que pone los pelos de punta. Continúas con ese efecto de “me he apoderado de tu ordenador” -qué haríamos sin “The Ring”- y, si al pobre sujeto no le ha dado un infarto o ha apagado el ordenador con un ataque de histeria -como hice yo la primera vez, confieso- acabará viendo el producto anunciado. Para terminar, hay algo de “asusta a tus amigos”, que no he mirado, pero que deduzco que servirá para extender aún más la campaña. Además, con una estrategia de este tipo es probable que tu campaña vaya saltando de blog en blog. No sé vosotros, pero si me gustasen este tipo de películas iría corriendo al cine…

Dos: Idea perversa. En la facultad te enseñan que la publicidad tiene que estar claramente separada de la información en los medios de comunicación. ¿Publirreportajes? La palabra “Publicidad” debe aparecer bien clarita. Evidentemente, habría que ser un poco ingenuo para creer que esa frontera no se traspasa ya en muchísimas ocasiones, pero eso no es motivo para dejar de ser crítico con ello. Ya hace tiempo que la gente utiliza Internet para publicitar algo o su blog para anunciarse, pero esto es dar un paso más. Una gran productora hace una página trabajadísima dándole la apariencia de un blog normal y corriente, donde en principio no se ve en ningún lado que sea todo parte de una campaña de márketing. Bueno, ves el vídeo y ya está, tampoco hay más problema. Pero claro, no hay más problema por el momento. Precisamente cuando más nos enorgullecemos de que Internet puede ser un medio totalmente libre que suponga una alternativa a las empresas comunicativas tradicionales y a todos sus condicionantes, empiezan a aparecer las páginas que este concepto se distorsione. Esta campaña es de lo más inocente, en realidad, pero sólo es el primer paso para ir creando blogs falsos que, pretendiendo ser reales, usen su potencial para vender, incluso durante un periodo de tiempo prolongado.

¿Qué opináis?

lunes, 25 de diciembre de 2006

Time elige al protagonista de 2006

Leo en un mail de Víctor, de Críticas de cine, que soy la persona del año 2006 según la revista Time. Sí, yo. Y tú también. La publicación ha elegido "a los usuarios de Internet como personaje del año 2006 por su aportación a la fundación de la democracia digital". Os dejo unos fragmentos del último número:

But look at 2006 through a different lens and you'll see another story, one that isn't about conflict or great men. It's a story about community and collaboration on a scale never seen before. It's about the cosmic compendium of knowledge Wikipedia and the million-channel people's network YouTube and the online metropolis MySpace. It's about the many wresting power from the few and helping one another for nothing and how that will not only change the world, but also change the way the world changes.

The tool that makes this possible is the World Wide Web. Not the Web that Tim Berners-Lee hacked together (15 years ago, according to Wikipedia) as a way for scientists to share research. It's not even the overhyped dotcom Web of the late 1990s. The new Web is a very different thing. It's a tool for bringing together the small contributions of millions of people and making them matter. Silicon Valley consultants call it Web 2.0, as if it were a new version of some old software. But it's really a revolution.

(...)

And we didn't just watch, we also worked. Like crazy. We made Facebook profiles and Second Life avatars and reviewed books at Amazon and recorded podcasts. We blogged about our candidates losing and wrote songs about getting dumped. We camcordered bombing runs and built open-source software.

Pues eso, que puedes ver "una historia de comunidad y colaboración a una escala nunca vista antes". La nueva red es "una herramienta para acercar las pequeñas colaboraciones de millones de personas y hacer que importen", y nosotros "no nos quedamos mirando".

En realidad, por un momento temí quedarme fuera al leer lo siguiente:


Who are these people? Seriously, who actually sits down after a long day at work and says, I'm not going to watch Lost tonight. I'm going to turn on my computer and make a movie starring my pet iguana? I'm going to mash up 50 Cent's vocals with Queen's instrumentals? I'm going to blog about my state of mind or the state of the nation or the steak-frites at the new bistro down the street? Who has that time and that energy and that passion?

Porque la verdad es que todavía no se me ha ocurrido llegar a casa, encender el ordenador y hacer una película sobre mi iguana, sino que, en realidad, SÍ que me pongo a ver "Perdidos". Pero bueno, como veo los capítulos en el ordenador, supongo que ya vale...

Interesante... Estamos cambiando el mundo. Lo que nos faltaba ya, por si no se nos había subido a la cabeza lo suficiente. No voy a negar que las nuevas tecnologías tienen un papel cada vez más relevante, pero creo que a veces nos cegamos por las pantallitas que tenemos delante. Vivimos en nuestros universos blogueros, pero, realmente, no es cierto que todo el mundo mantenga o lea blogs. ¿Y cuánta gente mira You Tube más allá de los vídeos que seleccionan los programas televisivos? He buscado estadísticas de usuarios de internet en el mundo. Según la web ABC del Internet, con datos actualizados en noviembre de 2006, la penetración de internet llega, en el mejor de los casos, al 69,7% (en América del Norte). En Europa es de un 38,6% y en América Latina y Caribe, de un 15,4%. (Ver las estadísticas completas aquí)

Y habría que ver cuántos lo usan únicamente para los mails del trabajo y cosas así. No está mal, pero vamos, supongo que habrá que admitir que no todo el mundo está en Internet. Y, atención: ¡no les pasa nada! ¡Están bien, en serio! Bueno, con alguna matización, pero no me voy a poner a hablar ahora del tema de la brecha digital (definición aquí).

En fin, no quiero decir que Time se equivoca al haber elegido a los usuarios de Internet como persona del año. Estamos ante una revolución, estoy de acuerdo, y ante una fuente de información inconcebible hasta hace pocos años. Lo que no tengo tan claro es que esté realmente tan generalizada ni que esté cambiando el mundo de manera significativa. En realidad, en muchas ocasiones este flujo de información del que hablaba se compone únicamente de marcianadas irrelevantes
-tampoco es algo que la revista niegue, por otra parte-.

Y bueno, oye, que está bien intentar que no se nos suban los humos con estas cosas, que la mayoría escribimos sobre nuestras macetas para cuatro blogueros que, a su vez, escriben sobre sus respectivas macetas, y ya nos creemos que vamos a pasar a la Historia.

Os dejo el enlace al artículo de la revista aquí.

domingo, 24 de diciembre de 2006

Gotas

Mañana hará un año y todavía no he borrado su teléfono de mi móvil. Volvía de pasar la Navidad con su familia cuando su coche se salió de la carretera por el hielo. Y ya está. Fin. Y ahora que todos los de clase buscamos nuestro camino como podemos, ella, que quería dedicarse al periodismo especializado en cine, ya no está aquí.

Después de las vacaciones volvimos al aula y su ausencia se palpaba. Los profesores que venían intentaban decir algo, pero no sabían qué, y todos se equivocaban con las letras de su nombre como si todo se tratase de alguna broma macabra. Cuando alguien nos preguntaba cuántos éramos siempre tardábamos un segundo de más en responder y durante algunos días estuve teniendo sueños raros y pesadillas.

Como es normal, después de algún tiempo seguimos adelante con normalidad, pero, cuando ha pasado un año, lo que más sigue quemando son todas las palabras no pronunciadas y que ya no se dirán.

Esta mierda es lo más cercano que he estado de expresar una mínima parte de lo que sentí, o de lo que siento, y he tardado casi doce meses en escribirla. No voy a borrar su teléfono. Todavía no.

sábado, 23 de diciembre de 2006

Horas extras

¿No deberían pagarte horas extras si sueñas demasiado a menudo con el trabajo?

Un día de verano pasé la noche corriendo de un lado al otro de la terminal del aeropuerto recién inaugurada mientras buscaba al fotógrafo que tenía que retratar a las personas que me contaban qué les parecían las instalaciones. Al día siguiente, el fotógrafo estaba ahí y no hubo ningún problema -salvo que yo no llevaba acreditación y tuve que esconderme entre las cámaras y taparme con el cuaderno el lugar donde debería haber estado la tarjetita mientras pasaba a la zona reservada para pasajeros-.

Hace un par de semanas, estuve horas llamando a las estaciones de esquí para saber si había nieve y repartiendo columnas para los corresponsales. No me encajaban los textos ni obtenía la información que necesitaba.

Y nada, después de todo el curro, ni un euro más. Así no hay derecho...


fuente: rcorcoran, en devianart

lunes, 18 de diciembre de 2006

La importancia de la imagen

Hace algún tiempo escribí sobre esos códigos aprendidos que, aunque no nos demos cuenta, son los que nos permiten interpretar lo que vemos (aquí).

Es obvio que el montaje de una película condiciona lo que entendemos, y que la musiquita nos deja claro qué es lo que tenemos que esperar -y ahí es cuando gente como Quentin Tarantino puede permitirse "jugar" y darle aún más significado a una escena usando la canción "Stuck In The Middle With You" para acompañar el momento-oreja en "Reservoir Dogs"-. En fin, el caso es que pensamos que la imagen es lo más importante, pero en realidad no es más que una pieza más de un engranaje en la que todo es fundamental.

Suelto este rollo porque hace poco encontré el ejemplo perfecto para ilustrar esto en
No puedo creer que lo hayan inventado. ¿El resplandor da miedo? Con un par de cambios aquí y allá puede convertirse en la típica comedia romántica.

Aquí os la dejo:



¡Me encanta!

viernes, 15 de diciembre de 2006

Juegos Hurolímpicos

Ni Juegos Olímpicos, ni Paralímpicos, ni de Invierno. Lo que de verdad mola son los Juegos Hurolímpicos.

Leo en el Heraldo de Aragón que recientemente se celebró en Zaragoza la tercera edición de este campeonato de hurones. ¡Y yo me lo perdí! En fin...

En cualquier caso, me entero de que, pese a lo que se dice habitualmente, "son animales cariñosos y divertidos". Vamos, que nada de buscarse un novio, porque con nadie estarás mejor que con una de esas ratillas alargadas.

Las pruebas del torneo son de lo más variado. Hay cosas que se podían esperar, como la carrera de tubos o el concurso de belleza hurona. A mí me ha fascinado la prueba del más besucón, donde ganó "Taz, que dio 112 besos en tan solo un minuto", pero la carrera de jinetes tampoco está nada mal. ¿Cómo te vas a montar encima de un hurón? ¡Nooooo! Es el hurón el que va montado en el hombro del propietario y éste el que corre. Muy democrático, desde luego, y no estaría mal hacerlo con otros animales, ¿no?

Juegos Hurolímpicos... Qué gracioso.

imagen: Mad-child, en devianart

domingo, 10 de diciembre de 2006

Lecciones vecinales

Una mañana de domingo, sola en casa, una joven marmota de unos quince años escuchó unos extraños ruidos que parecían llegar del pasillo, como si alguien hubiera entrado en su piso. Preocupada, se asomó y se dio cuenta de que, aunque no había nadie dentro, alguien estaba haciendo algo en la puerta desde fuera.

Esto no puede estar pasándome a mí, pensó mientras recordaba las historias de algunos vecinos a los que les habían entrado a robar en casa.

Se acercó sigilosamente y miró por la mirilla. Agazapado junto a la cerradura, había un hombre.

¡No puede ser, no puede ser! Y ahora, ¿qué hago?, se dijo.

Quería encontrar una solución antes de que el extraño consiguiese entrar. Corrió a su habitación y cogió unas tijeras. Posiblemente no fuese la idea más inteligente del mundo, pero le aterraba pensar que el hombre llegase a encontrarla allí, así que decidió adelantarse.

Se acercó, abrió la puerta y le apuntó con su improvisada arma. El hombre levantó la cabeza y ella se dio cuenta de que llevaba un rollo de cinta adhesiva en la mano.

Yooooo… Eeeeeeeeh… Estamos pintando el rellano y yo… Bueno… Estoy poniendo esto para que no se manchen las puertas…, le dijo mientras señalaba las tiras que rodeaban el marco y los bordes de las escaleras.

La marmota le miró confusa durante unos segundos y después se escondió las tijeras detrás de la espalda.

¡Ah! Yo pensaba… Bueno, pues nada, siga con lo suyo, ¿eh?, le contestó, y se metió en casa avergonzada.

Y ésta, amiguitos, es la razón por la que siempre hay que poner -y leer- los avisos vecinales.

martes, 5 de diciembre de 2006

Sentidos

Hace ya varios años, alguien a quien por aquel entonces consideraba mi amigo me contó una historia que todavía me horroriza. No sé si la había leído en un libro, si la había visto por televisión o si la había sacado de alguien, pero esta persona, que tenía -y supongo que aún tendrá- un gran talento para narrar cualquier cosa, me transmitió en unos pocos minutos en el pasillo de la Universidad un enorme desasosiego.

Me habló de un hombre que yacía en una cama de hospital, ciego, sordomudo y paralizado. No lo parecía, pero estaba vivo, y aunque no podía expresarlo y nadie era capaz de percibirlo, la luz y el calor del sol suponían un mundo para él. Si alguien olvidaba descorrer las cortinas, su día era completamente oscuro.

Después de un tiempo lo echaron de la habitación. Otros enfermos la necesitaban y, de todas formas, a él no le importaría. Después de todo, no notaba nada, ¿no?. Lo llevaron a un sótano húmedo y oscuro, donde por las noches podía sentir cómo las ratas caminaban sobre él.

Y eso es todo. La persona que me lo contó también era capaz de hacerme reír hasta que se me saltaran las lágrimas, pero ahora mismo sólo recuerdo esto.

lunes, 4 de diciembre de 2006

XI Festival Jóvenes Realizadores

Zaragoza: la quinta ciudad más grande de España, y algo lamentable para la gente a la que le gusta el cine. Algunas películas nunca llegan a estrenarse, otras permanecen una semana en cartelera y desaparecen y es misión imposible ver una película en versión original en las salas comerciales -los Renoir lo dieron ya por imposible, supongo que después de encontrarse con unas tres personas en cada sesión-. La mayoría de los cines repiten los mismos superéxitos de pantalla en todas sus multisalas y es dificilísimo disfrutar de un documental en pantalla grande, a no ser que lo firme un tal Michael Moore.

Y entonces, cuando aprieta el frío, llega todos los años un festival que empezó modestamente y ha acabado consolidándose porque consigue llenar salas proyectando, básicamente, cortometrajes. Y grandes cortometrajes. Obras de todo tipo, en vídeo y en cine, dramas y comedias y con un nivel estupendo. Pequeñas películas que no tienen nada que envidiar a los largometrajes, y que te convencen de que estás viendo los primeros pasos de realizadores que llegarán a ser grandes. Nada que ver con esos ciclos en los que se cuela algo medio interesante entre quince proyectos pretenciosos que esconden tras la etiqueta de "comerciales" cosas aburridas y extrañas.

El director del Festival de Cine de Jóvenes Realizadores "Ciudad de Zaragoza" no vive de esto ni se hará rico con su iniciativa. Pero ha conseguido demostrar que es posible que los zaragozanos se levanten del sillón para ver algo que no sea una superproducción hollywoodiense, y eso es mucho.

Si pasáis por Zaragoza estos días, os sugiero que paséis por alguna de las sesiones. Podéis consultar la programación en la web oficial:
aquí.

Os dejo una entrevista que le hice al director, José Luis Anchelergues, "Archie", en diciembre del año pasado, tras la clausura de la décima edición:

¿Cuándo empezaste a interesarte por el mundo del cine?
Desde crío, cuando iba a cineclubs que, curiosamente, estaban en su mayoría en colegios de curas. Eran cineclubs donde, aparte de ver la película, se hablaba mucho de cine, cosa que se echa en falta muchas veces.


¿Y de dónde surgió la idea de hacer el festival?
En un principio, de mi cabeza, cuando tenía aproximadamente 15 ó 16 años. Siempre soñaba con que Zaragoza tuviera un festival de cine. A medida que fui creciendo, fui madurando la idea, monté con un grupo de amigos la asociación cultural “El gallinero” y empezamos a gestar el festival. Eso fue sólo la idea, pero después hace falta dinero para llevarla a cabo, y el primer contacto fue con el Servicio de Juventud del Ayuntamiento de Zaragoza.

¿En un comienzo, creíais que duraría 10 años?
Cuando empiezas una historia de éstas nunca sabes cómo va a terminar. Ilusión y ganas sí teníamos. Si no, hubiéramos tirado la toalla, porque ha habido motivos muchas veces. Organizar un festival no es fácil, especialmente con los medios económicos de que disponemos. Lo que te recompensa es lo que la gente te apoya, que ves que el festival va calando en ellos y que lo sienten como algo suyo. Eso es lo que te da ánimos para seguir.

¿Se hace buen cine en Aragón?
Sí, y cada vez más. Al principio, los apoyos eran bastante escasos, pero había gente que con mucha ilusión y pocos medios hacía cosillas y, poco a poco, se ha ido curtiendo y ha mejorado el resultado. Eso ha ido parejo al festival. Podemos estar orgullosos del cine que se está haciendo aquí, y se puede exportar más, que es lo importante.

¿Y se ve poco cine?
Zaragoza es una de las capitales que más cine ve, pero se ve un cine muy comercial. Es bueno que la gente joven y no tan joven apoye un festival que prima más la calidad y lo hecho aquí, en Aragón y en España.

¿Por qué se cierran salas?
Eso es un tema muy comercial. Antiguamente toda la vida cultural pasaba por el centro de la ciudad pero, a medida que la ciudad se ha extendido, el ocio también. Ahora está más bien fuera del centro, y las salas tienden a externalizarse.

¿Estás de acuerdo con la decisión del jurado del festival?
En todos los festivales hay polémica con la decisión del jurado, o casi siempre. En algunos casos yo no estoy de acuerdo, pero el jurado está para eso. “El gallinero” selecciona el material que se va a ver y el jurado es el que tiene que tomar la decisión, nos guste o no.

Y este año, ¿tenías, personalmente, algún favorito?
Siempre hay favoritos, pero prefiero no decirlo. Este año, uno de los míos no se ha llevado nada, con eso lo digo todo.

¿Son los cortometrajes un ejercicio hasta poder realizar largometrajes o un género en sí mismos?
Ahora ya casi son un género, porque realmente hay cortos con muchísima calidad, más que algunos largometrajes, pero sí es cierto que no dejan de ser un aprendizaje en muchos aspectos. Raro es el realizador o realizadora de cortos que no tenga en mente hacer un largometraje.

Pero el festival es sólo de cortometrajes...
Eso es algo que va a cambiar, pero sin descuidar al cortometraje. No quitaremos el corto para poner el largo, pero la idea es que haya un premio al largometraje con las mismas características. Eso es lo tenemos en mente. Llevamos dos años trabajando en ello y, en el momento en que tengamos el patrocinador adecuado, lo llevaremos adelante. Esperemos que sea al año que viene.

¿Premiar a Elsa Pataki y a José Luis Garci es una manera de hacer más visible el festival?
Es por méritos propios, cada uno con sus características. Elsa Pataki es una joven actriz a la que nadie discute ya el estrellato, no sólo a nivel nacional sino también internacional, y José Luis Garci es un Oscar, pero sí que es cierto que su presencia vende mejor el festival, y demuestra que está consolidado, porque es más fácil traer a gente que antes, tal vez, no hubiera venido.

¿Crees que hacen falta más iniciativas de este tipo en Zaragoza?
Sí, sean de cine, de teatro o de cualquier otra actividad. Zaragoza es la cuarta o quinta capital más grande de España, y la verdad es que sería bueno que hubiera más iniciativas culturales a lo largo del año.



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Publicado el 26.01.06 en
MSN Spaces-el sueño de la marmota. Aquí hago una excepción a lo de traspasar los posts por orden cronológico, porque el festival todavía no ha terminado.

domingo, 3 de diciembre de 2006

(Re)empezando

Hace ahora casi un año empecé mi blog en MSN Spaces. Poco después creé otro en el diario Qué! que no he conseguido mantener con un mínimo de dignidad. El primero, el sueño de la marmota original, ese sí. Llevo casi doce meses actualizándolo con frecuencia y cuidándolo, e incluso hay unas cuantas personas que leen las tonterías que escribo.

Sin embargo, MSN tiene unos cuantos inconvenientes que han hecho que me decida a probar con Blogger. Así que aquí empiezo. Primero copiaré las entradas antiguas (salvo alguna que no merezca la pena), le daré un poco de forma y, si me convence, me trasladaré definitivamente aquí.

Veremos dónde termino.

lunes, 27 de noviembre de 2006

Retratos

Publica EP(S) del 26.11.06 un interesante reportaje sobre Philippe Halsman con motivo del centenario de su nacimiento. Incluye una serie de imágenes de celebridades saltando que el fotógrafo tomó durante los años cincuenta.

Me parece una manera genial de retratar a alguien. Mirad la cara de Marilyn, su puño cerrado, la rigidez de los duques, su expresión de "ay-lo-que-estoy-haciendo"... ¿No os dicen estas fotos muchísimo sobre las personas que representan? A mí sí.


Reportaje "Salta conmigo", de Iker Seisdedos, en EP(S)
Imágenes: Philippe Halsman y Marilyn Monroe (1959), Duques de Windsor (1956)


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Publicado el 27.11.06 en MSN Spaces-el sueño de la marmota.

sábado, 25 de noviembre de 2006

El autobús (lugar de tertulia)

Nueve de la mañana. Estación intermodal de Huesca. La marmota espera a que el autobús se ponga en marcha para ir a Zaragoza. Pero atención, todavía faltan pasajeros. El asiento de delante es ocupado por un viajero modelo "abuelo guasón", que entra haciendo partícipes a todos de su buen humor del día.

-Pues yo me siento aquí, cerca del conductor, que así llegaré antes.

-¿Antes? -un ejemplar de "abuelo confundido" responde.

-¡Sí, sí, si me siento delante, llegaré antes! ¡Jajajajajaja!

Es curioso ver cómo los dos sujetos reconocen rápidamente sus características comunes y empiezan a charlar como si fueran amigos de toda la vida.

En la radio lamentan las cifras de mujeres muertas a manos de sus parejas o exparejas. El abuelo guasón se pone serio y decide iniciar la tertulia con el resto de pasajeros.

-¡Pues si se llevan mal, que se separen! ¡Cada uno por su lado! ¿Qué culpa tendrán las mujeres? ¡Y si la tienen, que se separen igual, y cada uno por su lado! Qué necesidad habrá de matar...

Sorprendentemente, ante semejante muestra de sabia reflexión, el resto de los pasajeros no opta por disimular y hacerse el loco, sino que interviene.

-¡Sí, sí! ¡Y fíjate tú, como están las casas! ¡Cuántas mujeres, en un montón de casas!

El abuelo guasón reconvertido en abuelo tertuliano no puede resistirse a profundizar en el debate.

-¡Antes no íbamos a la escuela y éramos más educados! ¡Yo no fui hasta los siete años y tenía más educación!

La marmota se retuerce en el asiento del autobús, que ya lleva más de 10 minutos de retraso. Ayer se durmió muy tarde porque después de ver "El espinazo del diablo" sola en casa tenía miedo de que niños fantasmas entraran en su cuarto, y ahora sólo quiere que la dejen descansar en paz...


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Publicado el 25.11.06 en MSN Spaces-el sueño de la marmota.

jueves, 23 de noviembre de 2006

Pensamientos

Dentro de la sucurscal bancaria hay cuatro clientes. Un hombre aguarda sentado a la mesa a que le atiendan. De pie, otro mira hacia ningún sitio y espera. A mi lado, una mujer ojea el catálogo de regalos. Por 10.000 puntos, una cámara de fotos. Es probable que sólo le falten 9.832 para conseguirla.

Todo es azul y blanco. Y escrupulosamente limpio, como si en realidad fuese el decorado de un escaparate. Sólo se escuchan los golpes secos de las láminas del reloj de la pared y el sonido monótono de la impresora, que parece estar estropeada. Ñiiiiiiiii... ñi... Ñiiiiiiiii... ñi... Clac.

Empiezo a pensar en coger uno de los sillones y lanzarlo contra la mesa. O contra el ordenador. O contra la pared. Da igual. Simplemente, acabar con la irrealidad de ese momento.

"Hazlo. Coge el sillón y lánzalo. Hazlo. Sólo hazlo. Hazlo. Hazlohazlohazlohazlohazlo".

El tipo del banco regresa. "Aquí tiene". "Gracias, adios".

"Hola, quería hacer un ingreso".

Cuando me marcho, todo sigue igual. Es posible que todos hayamos pensado hacer lo mismo. Pero ninguno lo hemos hecho.


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Publicado el 23.11.06 en MSN Spaces-el sueño de la marmota.

lunes, 20 de noviembre de 2006

El ataque de las pelis

Han hecho mucho daño. ¿Quién lo iba a pensar? No tenían mala intención, pero nada ha vuelto a ser igual desde que aparecieron. Me estoy refiriendo (tachán, tachán) a...


LOS EFECTOS SECUNDARIOS DE LAS PELÍCULAS

Pues sí, amigos. Lo que en un principio parecía una bonita obra audiovisual puede acabar extendiéndose como una plaga y afectando a todo lo que se cruza en su camino. ¿Queréis ejemplos?

Ejemplo número 1: El club de los poetas muertos. Qué majo... ¿Nunca habéis querido tener un profesor así? ¡Rebobinemos! Seguro que lo habéis tenido. O, por lo menos, que lo ha intentado, todo emocionado después de devolver la peli al videoclub. ¿Podéis ver la ilusión en sus ojos? ¿Está intentando poner en marcha extraños métodos pedagógicos, convencido de que va a poder sacar todo lo bueno que hay en vosotros? No hay duda, la acaba de ver. Pero tranquilos, sólo le durará un par de días, hasta que descubra que esto es no es una peli y nadie le va a prestar más atención por mucho que se esfuerce en hacer el mamarracho. Ay, perdón, el "singular". ¿O nos quedamos con "antisistema"? Lo mismo da, no le servirá de nada. Otra variante igual de deprimente es "Mentes peligrosas".

Ejemplo número 2: Matrix. Gracias a Matrix descubrimos que el mundo en el que vivimos no es real, y que vestir de negro y con gafas de sol no es sólo cosa de viejos rockeros. También aprendimos que usando palabras muy largas en frases muy vacías pareceremos muy profundos. Y, por supuesto, en el campo de los efectos especiales todo ha cambiado. Ningún luchador que se precie, ya sea en cine, televisión o publicidad, puede combatir sin agitar las piernas en el aire durante diez segundos o bailar el limbo para esquivar los golpes. ¿No me creéis? Comparad los capítulos de "Embrujadas" antes y después de que se estrenara la película.

Ejemplo número 3: Amelie. Desde el estreno de Amelie, las flores huelen mejor y las nubes son más bonitas. Todos escuchamos a nuestros vecinos y somos capaces de valorar los pequeños detalles del día a día. Contamos a todo el que quiera escucharnos qué es lo que nos gusta y qué es lo que no -por supuesto, hablando en tercera persona para referirnos a nosotros mismos-. Y, como no podía ser de otra manera, la televisión nos regala anuncios con capullos que se abren, chicas inocentes que miran paisajes con ilusión, idílicos paseos en bicicleta y personas como tú o como yo que ven el mundo que les rodea con la limpia e ingenua mirada de un niño.

Mucho cuidado... Parecen inofensivas, pero pueden contagiar a todo lo que se cruce en su camino. Quedáis avisados.


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Publicado el 20.11.06 en MSN Spaces-el sueño de la marmota.

viernes, 17 de noviembre de 2006

Scoop

"Si hubiera más gente con buen humor, las cosas irían mejor"


Lo malo de tener una trayectoria como la de Woody Allen es que te has puesto a ti mismo el listón muy alto. Es difícil complacer a todos después de peliculones como "Annie Hall" o la más reciente "Match Point". Dicho esto, está claro que una obra que salga perdiendo en esta comparación, puede superar perfectamente a muchos de los filmes que compiten contra ella en la cartelera. Eso es exactamente lo que le sucede a "Scoop". A pesar de no estar entre las mejores películas del director neoyorkino, supera a muchas de sus comedias más recientes, como "Todo lo demás" o "Desmontando a Harry", y forma parte, sin duda, del mejor cine de humor que se puede ver actualmente.

En "Scoop", Allen repite Londres como escenario y vuelve a unir intriga y comedia como ya hiciera en "Misterioso asesinato en Manhattan". Aunque no consigue alcanzar el nivel de esta última -que se encuentra, en mi opinión, entre sus mejores obras-, vuelve a narrar una historia interesante de forma divertida e ingeniosa, con diálogos ocurrentes y el resto de elementos típicos de sus películas.

Scarlett Johansson es una joven estudiante de periodismo que investiga a un posible asesino a partir de la información que le da un fantasma. Sí, un fantasma... Bueno, tampoco es la primera vez que este hombre juega con el absurdo, ni muchísimo menos, ¿no? Y la verdad es que se agradece verla en un papel que no sea de bellezón, aunque no sea una de sus mejores interpretaciones. Por su parte, Woody Allen vuelve a ponerse delante de la cámara para acompañarla en sus pesquisas e interpretar, como no, el mismo papel de tipo curioso de siempre.

Todos los que odian las pelis de Woody Allen porque sale Woody Allen odiarán también ésta, claro. El resto la disfrutarán, siempre que no pretendan que el director sea capaz de superarse a sí mismo cada vez que estrena algo nuevo. Y los que aún no lo conozcan -si es que queda alguien- podrán pasar un buen rato en el cine con una comedia diferente a lo que se suele ver habitualmente. La verdad es que yo ya estoy esperando la próxima...





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Publicado el 17.11.06 en MSN Spaces-el sueño de la marmota.

lunes, 13 de noviembre de 2006

Tradiciones

Llega la Navidad y con ella todas sus divertidas tradiciones. Me acabo de dejar 25 euros para la lotería de diferentes delegaciones de la empresa. Puede que haya gente para la que eso no sea mucho. Para mí, con lo poco que cobro, es una fortuna. Pero claro, cualquiera se arriesga a no jugar. El amigo Murphy ya sabe que estas cosas sólo tocan cuando tú te quedas fuera, así que de ninguna manera puedes decir que no. Por supuesto, el simple hecho de que juegues asegura que no vaya a caer nada, pero, ¿qué otra cosa puedes hacer? En fin, tengo 25 euros menos y ninguna esperanza de que vayamos a ganar algo. Malditos ritos navideños...


¿Y si cae aquí y tú has pasado? Pues eso, menuda cara de gilipollas se te puede quedar.


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Publicado el 13.11.06 en MSN Spaces-el sueño de la marmota.

domingo, 12 de noviembre de 2006

Bloguismo

Bueno, esta entrada es de mi MSN Space el sueño de la marmota, que estoy pasando aquí, y no tiene sentido fuera de ese contexto:

De vez en cuando me da por explorar las posibilidades de otros lugares para alojar mi blog. MSN no me gusta, básicamente por tres cosas:

-no se puede publicar libremente, sino que hay que estar registrado
-su código de conducta me parece bastante cuestionable
-los continuos cambios provocan que falle constantemente

En cualquier caso, estaba intentando encontrar webs que me explicasen con claridad como personalizar las plantillas cuando me he encontrado -otra vez- con un montón de sitios que me cuentan los mil y un trucos para conseguir que tu blog tenga más visitas o que aparezca en los primeros lugares de los buscadores. Todo esto me parece de locos, la verdad. No voy a negar que a todos nos gusta que haya gente que nos lea, pero buscar enlaces, visitas y comentarios por encima de todo resulta de lo más absurdo.

Hay muchísima gente que parece dedicar un montón de tiempo a idear nuevas maneras de que la gente le "visite", sin preocuparse lo más mínimo de cuidar el contenido. Todos conocemos lo típicos ejemplos de alguien que aparece de la nada y te deja un comentario tipo: "hola, pasaba por aquí y te dejo un saludo, adios". Sólo falta añadir: "por supuesto, no he leído ni una sola línea de lo que has escrito, pero lo único que pretendo es que visites mi blog y me escribas alguna chorradita". ¿Qué interés tiene eso? La verdad, prefiero que me lean dos personas, aunque no digan nada (ni que fuese obligatorio), a que me dejen quince comentarios como ése.

Evidentemente, está el caso de lo que ponen publicidad -que me parece de lo más respetable- pero, seamos sinceros, salvo contadas excepciones, es poco probable que consigas sacar demasiado si simplemente te limitas a escribir sobre lo que te apetece. A no ser, claro, que pases horas y horas estudiando los sistemas para generar más ingresos con eso (que también los hay), pero entonces ya no estarás escribiendo sobre lo que te apetece.

Entre los trucos para conseguir más visitas hay multitud de variantes que consisten, básicamente, en bombardear a la gente. Luego nos quejamos de que nos llega spam, pero somos los primeros en ir persiguiendo a todo el que pillamos con nuestra maldita página: "visítame-visítame-visítame". Seguro que existe un punto medio entre que nadie pueda leer tu blog porque es imposible acceder a él y alquilar autobuses para anunciarlo... Y por ahí debería estar el cuidar los contenidos y hacerlos interesantes y, sobre todo, originales.

De todas formas, si lo que quieres son visitas, creo que basta con seguir dos puntos: uno, seguir el truquito del "virus que se expande", explicado arriba, y dejar comentarios en todas partes, aunque a ti no te interese en absoluto lo que hayan escrito los demás; y dos, escribir tetas-culos-erótico-porno-muertos-violencia-vírgenes, etc. (me acabo de proporcionar un montón de visitantes). Ah, por experiencia, he descubierto que "anorexia" y "mcgyver en euskadi" también atraen a muchos internautas. Posiblemente, "atraer visitas al blog" también lo haga.

Pues nada, está visto que, si eres un buen blogger, lo de menos es lo que escribes. Al fin y al cabo, siempre te puedes limitar a copiar lo primero que se te ocurra.

Os dejo un enlace a una entrada que me ha gustado del blog de Madrigal:
Los siete pecados capitales de la blogosfera

Por cierto, no he conseguido descifrar ni media palabra de las explicaciones sobre cómo personalizar tu blog en otros lugares, así que, de momento, seguiré por aquí.

miércoles, 8 de noviembre de 2006

Hijos de los hombres

"Se acabó. El mundo se ha ido al carajo"

Una grata sorpresa. Había leído que "Hijos de los hombres" prometía más de lo que daba y, sinceramente, esperaba algo más bien decepcionante -reconozco que los carteles me influyen-. Sin embargo, me encontré con una película bien hecha, emocionante y que contaba una historia muy interesante, aunque no fuese lo más original del mundo.

En el año 2027, en un futuro que sufre las consecuencias de la contaminación y la violencia, Gran Bretaña se ha convertido en un Estado totalitario y extremadamente represivo en el que todos los inmigrantes son deportados. Hace 18 años que tuvo lugar el último nacimiento del mundo, y toda la población asiste con impotencia al final de la humanidad. En esas circunstancias, una mujer embarazada será un tesoro que todos querrán conseguir. Pues bien, a partir de este planteamiento, "Hijos de los hombres" narra el viaje de esta mujer hasta el lugar en el que podrá tener a su hijo a salvo y convertirse en la última esperanza de los seres humanos.

La película no tiene una estética futurista ni un desenlace rotundamente feliz. Por el contrario, resulta inquietantemente cercana y familiar. Por desgracia, se queda un poco coja en el retrato de los "malos", que no deja claro por qué son tan malos y que son los típicos estereotipos que buscan a esta mujer como podrían estar persiguendo los documentos secretos del Pentágono o el microchip de la empresa misteriosa de turno. Para contrarrestar, cuenta con dos escenas espectaculares. Por un lado, una persecución rodada de manera impresionante (¿quién iba a decir que algo tan habitual como esto llegaría a llamarme la atención?) y, por el otro, unos minutos que, de alguna manera, resumen todo el film: el paso de la protagonista con su bebé recién nacido entre una multitud de personas que dejan de dispararse al oír el llanto para contemplar, mudos, a la criatura, y que continúan matándose inmediatamente después.

"Hijos de los hombres" no es una obra maestra ni inventa nada nuevo. Sin embargo, aún así es una película interesante y entretenida que merece la pena ver.





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Publicado el 08.11.06 en MSN Spaces-el sueño de la marmota.

lunes, 6 de noviembre de 2006

Crueldad

Hace algún tiempo tuvo lugar un interesante debate en el antiguo blog de Miss Sinner, aunque, por desgracia, la entrada se perdió junto con todos los comentarios. Trataba sobre la violación de una niña irakí y de su familia, y cómo los soldados que lo hicieron habían alegado "estrés de combate" en su defensa.

Podéis leer la noticia aquí:
Los soldados que violaron y asesinaron a una niña irakí y a su familia alegan 'estrés de combate'

Entonces, muchos nos llevamos las manos a la cabeza y aseguramos que eso no tenía justificación (algo que sigo creyendo). Sin embargo, todo el asunto dio pie a que un par de personas hablasen sobre lo que puede llegar a hacer un grupo de gente que no ha recibido la formación precisa para soportar situaciones tan duras como las de la guerra. Siento ser tan vaga, pero no recuerdo los comentarios con exactitud y no querría poner en boca de nadie afirmaciones que pueden resultar delicadas. En cualquier caso, yo defendí que ninguna persona normal podría llegar a cometer semejantes atrocidades por muy difíciles que fuesen las circunstancias, y que habría que ser un hijo de puta para hacerlo.

El 29 de octubre, EP(S) publicó un artículo de Peter Laufer sobre los soldados estadounidenses que han abandonado el ejército a causa de la guerra de Irak. Podéis leerlo completo aquí:
“No quiero matar inocentes”

En él se cuentan varios casos. La verdad es que todas las historias son escalofriantes, pero quiero reproducir aquí este fragmento:


Darrell Anderson se enroló en el ejército de EE UU justo antes de que comenzara la guerra de Irak.

(...)

Después de combatir durante siete meses en Irak –llegó a casa con un Corazón Púrpura, la condecoración que demostraba su sacrificio–, se le abrieron los ojos. “Cuando me alisté, quería luchar”, afirma. “Quería entrar en combate y ser un héroe. Quería salvar a gente y proteger a mi país”. Pero poco después de llegar a Irak, recuerda, se dio cuenta de que los iraquíes no le querían allí, y escuchó historias tan duras que le sorprendieron e inquietaron.

“Unos soldados me describieron cómo habían golpeado a prisioneros hasta matarlos”, asegura. “Eran tres, y uno dijo: ‘Yo le daba patadas por un lado mientras otro le pateaba la cabeza y otro le daba puñetazos, y se murió’. Era gente a la que conocía. Se estaban jactando de ello, de cómo habían golpeado a gente hasta matarla”. Son asesinos consumados. Sus amigos habían muerto en Irak, así que ya no eran las mismas personas que antes de ir allí.

Anderson dice que incluso las conversaciones banales eran difíciles de soportar. “Odio a los iraquíes”, afirma que decían sus compañeros. “Odio a estos malditos musulmanes”. Al principio esas conversaciones le extrañaban. “Al cabo de un tiempo empecé a comprenderlo. Yo mismo comencé a sentir aquel odio. Mis amigos estaban muriendo. ¿Qué pinto yo aquí? Vinimos a luchar por nuestro país, y ahora luchamos sólo por seguir vivos”.

Me llama la atención la manera en la que relata cómo empezó a sentir odio. Él lo cuenta y, según el artículo, lo dejó todo y desertó. Pero, ¿Cuánta gente puede haber que desarrolle ese odio sin cuestionarse qué es lo que está pasando, y que, simplemente, mate y torture sin más?

A veces, se "explica" todo esto diciendo que "ya se sabe, los soldados estadounidenses que van a Irak son unos burros paletos". No creo que sea tan sencillo, aunque pueda servir para apartar momentáneamente la inquietud que provocan estas cosas.

Algunos días más tarde, hablando de otro tema, Lord Morfeo me pasó un enlace muy interesante sobre el experimento de la cárcel de Stanford, en el que se basa la película alemana "El experimento", de Oliver Hirschbiegel.

Podéis ver todo el proceso detallado aquí:
Experimento de la cárcel de Stanford

En él se utilizó "una muestra de veinticuatro estudiantes universitarios de Estados Unidos y Canadá". Según explican, "un grupo medio de hombres saludables, inteligentes y de clase media", a los que se dividió en dos grupos: los presos y los guardas. Nada más comenzar el experimento se empezaron a detectar conductas vejatorias, incluso sádicas, de los guardas respecto a los presos, mientras que estos últimos sufrieron una pérdida de autoestima tan fuerte que empezaron a comportarse como si realmente no tuviesen opción de escapar de allí. La situación se radicalizó hasta tal punto que el proyecto se suspendió a los pocos días.

Es increíble. Coges a un grupo de personas normales, las pones en una situación ficticia de dominación y se comportan de manera brutal. Todo esto da que pensar... Quiero creer que yo no sería capaz de maltratar a nadie porque sí, pero supongo que esta gente también pensaba así. ¿Cómo puede ocurrir? ¿Realmente es tan sencillo que la maldad salga a la superficie? ¿Cuántos de nosotros seríamos capaces de ser crueles e inhumanos, aunque ahora nos parezca imposible?

Resulta aterrador.


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Publicado el 06.11.06 en MSN Spaces-el sueño de la marmota.

sábado, 4 de noviembre de 2006

El diablo viste de Prada

"Un millón de chicas matarían por ese trabajo"

No sé por qué, no hago más que ver críticas que pretenden convencerme de que "El diablo viste de Prada" es una buena película, divertida, con buenos personajes y una interesante crítica hacia el mundo de la moda, cuando no es nada de eso. En absoluto.

Para empezar, toda la historia es absurda, y los personajes son completamente irreales. La guionista Aline Brosh McKenna ha intentado adaptar la novela de Lauren Weisberger quitando aspectos importantes y añadiendo otros que no tienen ni pies ni cabeza. Sólo por poner un ejemplo: Pongamos que tu compañero de trabajo es un ser repugnante que te insulta y te maltrata continuamente. Digamos que le apetece muchísimo hacer un viaje de empresa, que en el último momento se pone enfermo y que tu jefe te ordena ir en su lugar. ¿Alguien se sentiría culpable? ¿Pero qué clase de 'dilema moral' es ése? Venga, hombre...

¿No te enteras de nada en tu trabajo? La solución es sencilla: ponte ropa de marca y todo irá mucho mejor. De pronto empezarás a responder al teléfono con seguridad e, incluso, podrás mirar a tus compañeros, que hasta entonces te despreciaban, por encima del hombro. La verdad, no acabo de ver muy clara esa supuesta 'crítica' de la película. Y tampoco es que sea todo lo contrario; parece, más bien, que ni guionista ni director tenían muy claro qué es lo que pretendían contar.

Evidentemente, no creo que nadie pensase que esto iba a ser algo inteligentísimo, pero es que tampoco es especialmente divertido. Muchas otras comedias de este estilo le dan mil vueltas. En serio, no llego a entender todas esas opiniones que la alaban.

De acuerdo... Por alguna razón, ver en la pantalla 'transformaciones en cisne' siempre resultan entretenidas, y Meryl Streep y Stanley Tucci elevan bastante el nivel, pero eso no consigue salvar el resultado final de "El diablo viste de Prada", que es plana, previsible y simplona. Mejor gastarse el dinero en el libro, que, sin ser una obra maestra, es, por lo menos, mucho más coherente.





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Publicado el 04.11.06 en MSN Spaces-el sueño de la marmota.

martes, 31 de octubre de 2006

Mundo real

¿Me respetarías si te dieses cuenta de que no soy perfecto?
¿Qué harás cuando descubras que soy débil, feo e ignorante?
¿Me seguirías queriendo si te dijese que he sido cruel?
¿Lo harías si supieses que puedo hacer daño? ¿Que puedo hacerte daño?



Hay muchas citas que suenan bien. Frases de esas que la gente se escribe junto al nombre en el messenger, en la carpeta o, por qué no, de subtítulo en el blog. Algunas son realmente estúpidas. Una que veo constantemente y que me parece una gilipollez totalmente absurda y vacía es "Amar significa no tener que decir nunca 'lo siento'", de "Love Story" (si no me equivoco). La frasecita es muy bonita, pero no tiene ningún sentido a no ser que vivas en el mágico mundo de los cuentos de hadas.

¿Habéis visto la película "Closer"? La razón por la que está en mi lista de películas es porque me encantó su honestidad -además de esa preciosa "The Blower's Daughter" de la banda sonora-. Después de tanto tiempo de ver cuentos que pretenden convencerme de que la gente buena no hace nada malo y que el amor sólo es verdadero cuando permanece puro e inalterable a través de los años, me encontré con una historia que podía entender. Que mostraba que ni las personas ni las relaciones son perfectas, que todos tenemos defectos y que cualquiera puede llegar a hacer daño.

¿Nunca habéis herido a alguien a quién queríais? ¿Nunca habéis sido injustos? ¿No os habéis equivocado ni una vez? Puede que nunca tengas que llegar a decir "lo siento" en una relación platónica pero, ¿qué pasa en la realidad? ¿Qué ocurre con las verdaderas relaciones entre personas de carne y hueso? Las cosas no son blancas o negras, y hay sentimientos que no se pueden controlar. Igual que no puedes usar tu plato favorito día tras día y esperar que no se caiga al suelo ni una sola vez, no puede pretender compartir todo con alguien durante años y que todos los días sean perfectos.

Haremos daño y nos harán daño. No sé, tal vez sea amor si somos capaces de decir "lo siento" con sinceridad...















Imagen: Natalie Portman, en Closer


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Publicado el 31.10.06 en MSN Spaces-el sueño de la marmota.

viernes, 27 de octubre de 2006

Pequeña Miss Sunshine

"- ¿Qué ha pasado?
- Te lo contaré cuando salga del shock."

Por alguna razón, las películas independientes -o pretendidamente independientes- norteamericanas suelen plantear sus historias en torno a un grupo de personajes atípicos que interaccionan de alguna manera (normalmente, formando parte de la misma familia). "Pequeña Miss Sunshine" no es una excepción. Siempre que no odies ese estilo -diálogos absurdos, situaciones surrealistas-, puedes encontrar muy buenas obras, como esta road movie, que no inventa nada nuevo, pero que lo que cuenta, lo cuenta bien.

"Pequeña Miss Sunshine" cuenta el viaje de una familia a California para que la pequeña Olivia, de 7 años, pueda participar en uno de esos grotescos concursos de belleza infantiles. Es decir: una niña con gafas y dientes de conejo (eso sí, muy graciosa), un padre obsesionado con el éxito, un abuelo al que han echado de la residencia por su afición a las drogas, un tío suicida, un hermano que ha hecho voto de silencio y una madre más o menos normal en una furgoneta estropeada en la que hay que subirse en marcha porque no funciona la primera. Todo ello narrado con agilidad, de manera que el resultado es una película divertida, entretenida, bonita y, en ocasiones, enternecedora, siempre que el espectador sea capaz de tolerar la falta de verisimilitud de algunos momentos.

No podían faltar los toques dramáticos, pero, eso sí, en su justa medida. El diálogo tío-sobrino frente al mar y la escenita final del concurso son quizá momentos demasiado empalagosos, pero no consiguen empañar el resto, que gustará a los que disfruten -como yo- de las comedias ingeniosas con personajes curiosos y poca moralina. "Pequeña Miss Sunshine" ha tenido la suerte de llegar amparada por el festival de Sundance, pero no creo que permanezca mucho tiempo en las pantallas. Por lo menos, en las de ciudades como Zaragoza. Aprovechad e ir a verla, que merece la pena.



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Publicado el 27.10.06 en MSN Spaces-el sueño de la marmota.

martes, 24 de octubre de 2006

Bichos

Siguen ahí. Me dijeron que me dejarían tranquila pasados unos días, cuando se acostumbraran a mi presencia, pero los malditos bichos siguen ahí.

Me acechan constantemente. A veces desaparecen durante el tiempo suficiente para que pueda creer que se han marchado, pero no lo hacen. Cuando menos me lo espero, vuelven a aparecer y se lanzan sobre mí.

Son pequeños; uno de ellos no es más molesto que un mosquito, pero son muchos. Abro la puerta, doy unos pasos por las calles vacías y salen de su escondite. Empiezan a rodearme y a morderme las piernas. Los piso y consigo aplastar a algunos, pero cada vez son más. Me atacan, y duele.

Cuando llego al trabajo estoy cojeando y tengo el pantalón roto. A través de los jirones de carne destrozada puede verse hasta el hueso, y la zapatilla está empapada de sangre.

Curiosamente, nadie parece advertirlo.


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Publicado el 24.10.06 en MSN Spaces-el sueño de la marmota.

lunes, 16 de octubre de 2006

Roald Dahl

Roald Dahl murió el 23 de noviembre de 1990. Ese día perdimos a un gran escritor. Yo, personalmente, perdí al autor de muchos de mis libros favoritos de niña y de un buen número de historias que sigo releyendo una y otra vez (aunque la mayoría las conocí después de esa fecha). De vez en cuando sigo encontrando relatos suyos en ediciones que ya han desaparecido y es como desenterrar un tesoro. Sé que llegará el día en el que ya haya leído todo lo que publicó, y la idea me entristece.

Al él le habría dado igual, claro, pero me gustaría haberle dicho lo que sus libros significan para mí. La sensación que me provocan. Y, ya que no podré hacerlo, voy a intentar compartirlo con los que, tal vez, no conozcan su obra. Podéis leer su biografía en la web de
Viaje Literario o en su página oficial (en inglés). O, mejor, podéis leer "Boy" (1984), donde relata historias de su infancia.

Roald Dahl es muy conocido por sus novelas para niños, que han sido llevadas al cine en numerosas ocasiones. Por desgracia, la mayoría de los directores deciden transformar sus historias en lo que creen que debe ser una película para niños, convirtiéndolas en cuentos pastelosos y quitándoles toda su crudeza. Supongo que esta gente cree imposible que un crío pueda asimilar que el protagonista de "Las brujas" se convierta en ratón y asuma que morirá pronto y tienen que hacer aparecer a una "bruja buena" que le vuelva a transformar en humano (lo que ocurre en la película "La maldición de las brujas"). Dahl, sin embargo, comprendía que los niños no son tontos y que son capaces de soportar mundos que no son de color rosa. "Matilda", "El gran gigante bonachón", "Charlie y la fábrica de chocolate"... Todos ellos son libros llenos de imaginación con los que un adulto puede seguir disfrutando.

Pero la imaginación de Dahl no se quedó en los cuentos infantiles. Sus relatos para adultos son historias que enganchan y que sobrecogen, con giros inesperados que sorprenden y que, en ocasiones, ponen la piel de gallina. Si podéis, leed "Jalea real" o "La patrona", por ejemplo. Escalofriantes... El sexo también es protagonista en algunos de sus textos, como los relatos de "El gran cambiazo" o la novela "Mi tío Oswald", en la que el protagonista se hace rico comercializando un potente afrodisiaco.

Sus méritos no pasaron desapercibidos, y muchas de estas historias también fueron adaptadas al cine o a la televisión (y lo siguen siendo, como la versión de "Charlie y la fábrica de chocolate" de Tim Burton). Vaya sorpresa me llevé cuando leí "Hombre del sur" y recordé la historia de la película "Four Rooms" dirigida por Quentin Tarantino...

En fin, lo mejor es que leáis alguno de sus textos. Aquí dejo "Cordero asado", publicado en el libro "Relatos de lo inesperado":

La habitación estaba limpia y acogedora, las cortinas corridas, las dos lámparas de mesa encendidas, la suya y la de la silla vacía, frente a ella. Detrás, en el aparador, dos vasos altos de whisky. Cubos de hielo en un recipiente.Mary Maloney estaba esperando a que su marido volviera del trabajo.


De vez en cuando echaba una mirada al reloj, pero sin preocupación, simplemente para complacerse de que cada minuto que pasaba acercaba el momento de su llegada. Tenía un aire sonriente y optimista. Su cabeza se inclinaba hacia la costura con entera tranquilidad. Su piel —estaba en el sexto mes del embarazo— había adquirido un maravilloso brillo, los labios suaves y los ojos, de mirada serena, parecían más grandes y más oscuros que antes.

Cuando el reloj marcaba las cinco menos diez, empezó a escuchar, y pocos minutos más tarde, puntual como siempre, oyó rodar los neumáticos sobre la grava y cerrarse la puerta del coche, los pasos que se acercaban, la llave dando vueltas en la cerradura.

Dejó a un lado la costura, se levantó y fue a su encuentro para darle un beso en cuanto entrara.

—¡Hola, querido! —dijo ella.

—¡Hola! —contestó él.

Ella le colgó el abrigo en el armario. Luego volvió y preparó las bebidas, una fuerte para él y otra más floja para ella; después se sentó de nuevo con la costura y su marido enfrente con el alto vaso de whisky entre las manos, moviéndolo de tal forma que los cubitos de hielo golpeaban contra las paredes del vaso. Para ella ésta era una hora maravillosa del día. Sabía que su esposo no quería hablar mucho antes de terminar la primera bebida, y a ella, por su parte, le gustaba sentarse silenciosamente, disfrutando de su compañía después de tantas horas de soledad. Le gustaba vivir con este hombre y sentir —como siente un bañista al calor del sol— la influencia que él irradiaba sobre ella cuando estaban juntos y solos. Le gustaba su manera de sentarse descuidadamente en una silla, su manera de abrir la puerta o de andar por la habitación a grandes zancadas. Le gustaba esa intensa mirada de sus ojos al fijarse en ella y la forma graciosa de su boca, especialmente cuando el cansancio no le dejaba hablar, hasta que el primer vaso de whisky le reanimaba un poco.

—¿Cansado, querido?

—Sí —respondió él—, estoy cansado.

Mientras hablaba, hizo una cosa extraña. Levantó el vaso y bebió su contenido de una sola vez aunque el vaso estaba a medio llenar.

Ella no lo vio, pero lo intuyó al oír el ruido que hacían los cubitos de hielo al volver a dejar él su vaso sobre la mesa. Luego se levantó lentamente para servirse otro vaso.

—Yo te lo serviré —dijo ella, levantándose.

—Siéntate —dijo él secamente.

Al volver observó que el vaso estaba medio lleno de un líquido ambarino.

—Querido, ¿quieres que te traiga las zapatillas? Le observó mientras él bebía el whisky.

—Creo que es una vergüenza para un policía que se va haciendo mayor, como tú, que le hagan andar todo el día —dijo ella.

El no contestó; Mary Maloney inclinó la cabeza de nuevo y continuó con su costura. Cada vez que él se llevaba el vaso a los labios se oía golpear los cubitos contra el cristal.

—Querido, ¿quieres que te traiga un poco de queso? No he hecho cena porque es jueves.

—No —dijo él.

—Si estás demasiado cansado para comer fuera —continuó ella—, no es tarde para que lo digas. Hay carne y otras cosas en la nevera y te lo puedo servir aquí para que no tengas que moverte de la silla.

Sus ojos se volvieron hacia ella; Mary esperó una respuesta, una sonrisa, un signo de asentimiento al menos, pero él no hizo nada de esto.

—Bueno —agregó ella—, te sacaré queso y unas galletas.

—No quiero —dijo él.

Ella se movió impaciente en la silla, mirándole con sus grandes ojos.

—Debes cenar. Yo lo puedo preparar aquí, no me molesta hacerlo. Tengo chuletas de cerdo y cordero, lo que quieras, todo está en la nevera.

—No me apetece —dijo él.

—¡Pero querido! ¡Tienes que comer! Te lo sacaré y te lo comes, si te apetece.

Se levantó y puso la costura en la mesa, junto a la lámpara.

—Siéntate —dijo él—, siéntate sólo un momento. Desde aquel instante, ella empezó a sentirse atemorizada.

—Vamos —dijo él—, siéntate.

Se sentó de nuevo en su silla, mirándole todo el tiempo con sus grandes y asombrados ojos. El había acabado su segundo vaso y tenía los ojos bajos.

—Tengo algo que decirte.

—¿Qué es ello, querido? ¿Qué pasa?

El se había quedado completamente quieto y mantenía la cabeza agachada de tal forma que la luz de la lámpara le daba en la parte alta de la cara, dejándole la barbilla y la boca en la oscuridad.

—Lo que voy a decirte te va a trastornar un poco, me temo —dijo—, pero lo he pensado bien y he decidido que lo mejor que puedo hacer es decírtelo en seguida. Espero que no me lo reproches demasiado.

Y se lo dijo. No tardó mucho, cuatro o cinco minutos como máximo. Ella no se movió en todo el tiempo, observándolo con una especie de terror mientras él se iba separando de ella más y más, a cada palabra.

—Eso es todo —añadió—, ya sé que es un mal momento para decírtelo, pero no hay otro modo de hacerlo. Naturalmente, te daré dinero y procuraré que estés bien cuidada. Pero no hay necesidad de armar un escándalo. No sería bueno para mi carrera.

Su primer impulso fue no creer una palabra de lo que él había dicho. Se le ocurrió que quizá él no había hablado, que era ella quien se lo había imaginado todo. Quizá si continuara su trabajo como si no hubiera oído nada, luego, cuando hubiera pasado algún tiempo, se encontraría con que nada había ocurrido.

—Prepararé la cena —dijo con voz ahogada.

Esta vez él no contestó.

Mary se levantó y cruzó la habitación. No sentía nada, excepto un poco de náuseas y mareo. Actuaba como un autómata. Bajó hasta la bodega, encendió la luz y metió la mano en el congelador, sacando el primer objeto que encontró. Lo sacó y lo miró. Estaba envuelto en papel, así que lo desenvolvió y lo miró de nuevo.

Era una pierna de cordero.

Muy bien, cenarían pierna de cordero. Subió con el cordero entre las manos y al entrar en el cuarto de estar encontró a su marido de pie junto a la ventana, de espaldas a ella.

Se detuvo.

—Por el amor de Dios —dijo él al oírla, sin volverse—, no hagas cena para mí. Voy a salir.

En aquel momento, Mary Maloney se acercó a él por detrás y sin pensarlo dos veces levantó la pierna de cordero congelada y le golpeó en la parte trasera de la cabeza tan fuerte como pudo. Fue como si le hubiera pegado con una barra de acero. Retrocedió un paso, esperando a ver qué pasaba, y lo gracioso fue que él quedó tambaleándose unos segundos antes de caer pesadamente en la alfombra.

La violencia del golpe, el ruido de la mesita al caer por haber sido empujada, la ayudaron a salir de su ensimismamiento.Salió retrocediendo lentamente, sintiéndose fría y confusa, y se quedó por unos momentos mirando el cuerpo inmóvil de su marido, apretando entre sus dedos el ridículo pedazo de carne que había empleado para matarle.

«Bien —se dijo a sí misma—, ya lo has matado.»

Era extraordinario. Ahora lo veía claro. Empezó a pensar con rapidez. Como esposa de un detective, sabía cuál sería el castigo; de acuerdo. A ella le era indiferente. En realidad sería un descanso. Pero por otra parte. ¿Y el niño? ¿Qué decía la ley acerca de las asesinas que iban a tener un hijo? ¿Los mataban a los dos, madre e hijo? ¿Esperaban hasta el noveno mes? ¿Qué hacían?

Mary Maloney lo ignoraba y no estaba dispuesta a arriesgarse.

Llevó la carne a la cocina, la puso en el horno, encendió éste y la metió dentro. Luego se lavó las manos y subió a su habitación. Se sentó delante del espejo, arregló su cara, puso un poco de rojo en los labios y polvo en las mejillas. Intentó sonreír, pero le salió una mueca. Lo volvió a intentar.

—Hola, Sam —dijo en voz alta. La voz sonaba rara también.—Quiero patatas, Sam, y también una lata de guisantes.

Eso estaba mejor. La sonrisa y la voz iban mejorando. Lo ensayó varias veces. Luego bajó, cogió el abrigo y salió a la calle por la puerta trasera del jardín.

Todavía no eran las seis y diez y había luz en las tiendas de comestibles.

—Hola, Sam —dijo sonriendo ampliamente al hombre que estaba detrás del mostrador.

—¡Oh, buenas noches, señora Maloney! ¿Cómo está?

—Muy bien, gracias. Quiero patatas, Sam, y una lata de guisantes.

El hombre se volvió de espaldas para alcanzar la lata de guisantes.

—Patrick dijo que estaba cansado y no quería cenar fuera esta noche —le dijo—. Siempre solemos salir los jueves y no tengo verduras en casa.

—¿Quiere carne, señora Maloney?

—No, tengo carne, gracias. Hay en la nevera una pierna de cordero.

—¡Oh!

—No me gusta asarlo cuando está congelado, pero voy a probar esta vez. ¿Usted cree que saldrá bien?

—Personalmente —dijo el tendero—, no creo que haya ninguna diferencia. ¿Quiere estas patatas de Idaho?

—¡Oh, sí, muy bien! Dos de ésas.

—¿Nada más? —El tendero inclinó la cabeza, mirándola con simpatía—. ¿Y para después? ¿Qué le va a dar luego?

—Bueno. ¿Qué me sugiere, Sam?

El hombre echó una mirada a la tienda.

—¿Qué le parece una buena porción de pastel de queso? Sé que le gusta a Patrick.

—Magnífico —dijo ella—, le encanta.

Cuando todo estuvo empaquetado y pagado, sonrió agradablemente y dijo:

—Gracias, Sam. Buenas noches.

Ahora, se decía a sí misma al regresar, iba a reunirse con su marido, que la estaría esperando para cenar; y debía cocinar bien y hacer comida sabrosa porque su marido estaría cansado; y si cuando entrara en la casa encontraba algo raro, trágico o terrible, sería un golpe para ella y se volvería histérica de dolor y de miedo. ¿Es que no lo entienden? Ella no esperaba encontrar nada. Simplemente era la señora Maloney que volvía a casa con las verduras un jueves por la tarde para preparar la cena a su marido.

«Eso es —se dijo a sí misma—, hazlo todo bien y con naturalidad. Si se hacen las cosas de esta manera, no habrá necesidad de fingir.»

Por lo tanto, cuando entró en la cocina por la puerta trasera, iba canturreando una cancioncilla y sonriendo.
—¡Patrick! —llamó—, ¿dónde estás, querido? Puso el paquete sobre la mesa y entró en el cuarto de estar. Cuando le vio en el suelo, con las piernas dobladas y uno de los brazos debajo del cuerpo, fue un verdadero golpe para ella.

Todo su amor y su deseo por él se despertaron en aquel momento. Corrió hacia su cuerpo, se arrodilló a su lado y empezó a llorar amargamente. Fue fácil, no tuvo que fingir.

Unos minutos más tarde, se levantó y fue al teléfono. Sabía el número de la jefatura de Policía, y cuando le contestaron al otro lado del hilo, ella gritó:

—¡Pronto! ¡Vengan en seguida! ¡Patrick ha muerto!

—¿Quién habla?—La señora Maloney, la señora de Patrick Maloney.

—¿Quiere decir que Patrick Maloney ha muerto?

—Creo que sí —gimió ella—. Está tendido en el suelo y me parece que está muerto.

—Iremos en seguida —dijo el hombre.

El coche vino rápidamente. Mary abrió la puerta a los dos policías. Los reconoció a los dos en seguida —en realidad conocía a casi todos los del distrito— y se echó en los brazos de Jack Nooan, llorando histéricamente. El la llevó con cuidado a una silla y luego fue a reunirse con el otro, que se llamaba O'Malley, el cual estaba arrodillado al lado del cuerpo inmóvil.

—¿Está muerto? —preguntó ella.

—Me temo que sí... ¿qué ha ocurrido?

Brevemente, le contó que había salido a la tienda de comestibles y al volver lo encontró tirado en el suelo. Mientras ella hablaba y lloraba, Nooan descubrió una pequeña herida de sangre cuajada en la cabeza del muerto. Se la mostró a O'Malley y éste, levantándose, fue derecho al teléfono.

Pronto llegaron otros policías. Primero un médico, después dos detectives, a uno de los cuales conocía de nombre. Más tarde, un fotógrafo de la Policía que tomó algunos planos y otro hombre encargado de las huellas dactilares. Se oían cuchicheos por la habitación donde yacía el muerto y los detectives le hicieron muchas preguntas. No obstante, siempre la trataron con amabilidad.

Volvió a contar la historia otra vez, ahora desde el principio. Cuando Patrick llegó ella estaba cosiendo, y él se sintió tan fatigado que no quiso salir a cenar. Dijo que había puesto la carne en el horno —allí estaba, asándose— y se había marchado a la tienda de comestibles a comprar verduras. De vuelta lo había encontrado tendido en el suelo.

—¿A qué tienda ha ido usted? —preguntó uno de los detectives.

Se lo dijo, y entonces el detective se volvió y musitó algo en voz baja al otro detective, que salió inmediatamente a la calle.

«..., parecía normal..., muy contenta..., quería prepararle una buena cena..., guisantes..., pastel de queso..., imposible que ella...»Transcurrido algún tiempo el fotógrafo y el médico se marcharon y los otros dos hombres entraron y se llevaron el cuerpo en una camilla. Después se fue el hombre de las huellas dactilares. Los dos detectives y los policías se quedaron. Fueron muy amables con ella; Jack Nooan le preguntó si no se iba a marchar a otro sitio, a casa de su hermana, quizá, o con su mujer, que cuidaría de ella y la acostaría.

—No —dijo ella.

No creía en la posibilidad de que pudiera moverse ni un solo metro en aquel momento. ¿Les importaría mucho que se quedara allí hasta que se encontrase mejor? Todavía estaba bajo los efectos de la impresión sufrida.

—Pero ¿no sería mejor que se acostara un poco? —preguntó Jack Nooan.—No —dijo ella.

Quería estar donde estaba, en esa silla. Un poco más tarde, cuando se sintiera mejor, se levantaría.
La dejaron mientras deambulaban por la casa, cumpliendo su misión. De vez en cuando uno de los detectives le hacía una pregunta. También Jack Nooan le hablaba cuando pasaba por su lado. Su marido, le dijo, había muerto de un golpe en la cabeza con un instrumento pesado, casi seguro una barra de hierro. Ahora buscaban el arma. El asesino podía habérsela llevado consigo, pero también cabía la posibilidad de que la hubiera tirado o escondido en alguna parte.

—Es la vieja historia —dijo él—, encontraremos el arma y tendremos al criminal.

Más tarde, uno de los detectives entró y se sentó a su lado.

—¿Hay algo en la casa que pueda haber servido como arma homicida? —le preguntó—. ¿Le importaría echar una mirada a ver si falta algo, un atizador, por ejemplo, o un jarrón de metal?

—No tenemos jarrones de metal —dijo ella.

—¿Y un atizador?—No tenemos atizador, pero puede haber algo parecido en el garaje.

La búsqueda continuó.

Ella sabía que había otros policías rodeando la casa. Fuera, oía sus pisadas en la grava y a veces veía la luz de una linterna infiltrarse por las cortinas de la ventana. Empezaba a hacerse tarde, eran cerca de las nueve en el reloj de la repisa de la chimenea. Los cuatro hombres que buscaban por las habitaciones empezaron a sentirse fatigados.

—Jack —dijo ella cuando el sargento Nooan pasó a su lado—, ¿me quiere servir una bebida?

—Sí, claro. ¿Quiere whisky?

—Sí, por favor, pero poco. Me hará sentir mejor. Le tendió el vaso.

—¿Por qué no se sirve usted otro? —dijo ella—; debe de estar muy cansado; por favor, hágalo, se ha portado muy bien conmigo.

—Bueno —contestó él—, no nos está permitido, pero puedo tomar un trago para seguir trabajando.

Uno a uno, fueron llegando los otros y bebieron whisky. Estaban un poco incómodos por la presencia de ella y trataban de consolarla con inútiles palabras.

El sargento Nooan, que rondaba por la cocina, salió y dijo:

—Oiga, señora Maloney. ¿Sabe que tiene el horno encendido y la carne dentro?

—¡Dios mío! —gritó ella—. ¡Es verdad!—¿Quiere que vaya a apagarlo?

—¿Sería tan amable, Jack? Muchas gracias.

Cuando el sargento regresó por segunda vez lo miró con sus grandes y profundos ojos.

—Jack Nooan —dijo.

—¿Sí?

—¿Me harán un pequeño favor, usted y los otros?

—Si está en nuestras manos, señora Maloney...

—Bien —dijo ella—. Aquí están ustedes, todos buenos amigos de Patrick, tratando de encontrar al hombre que lo mató. Deben de estar hambrientos porque hace rato que ha pasado la hora de la cena, y sé que Patrick, que en gloria esté, nunca me perdonaría que estuviesen en su casa y no les ofreciera hospitalidad. ¿Por qué no se comen el cordero que está en el horno? Ya estará completamente asado.

—Ni pensarlo —dijo el sargento Nooan.

—Por favor —pidió ella—, por favor, cómanlo. Yo no voy a tocar nada de lo que había en la casa cuando él estaba aquí, pero ustedes sí pueden hacerlo. Me harían un favor si se lo comieran. Luego, pueden continuar su trabajo.

Los policías dudaron un poco, pero tenían hambre y al final decidieron ir a la cocina y cenar. La mujer se quedó donde estaba, oyéndolos a través de la puerta entreabierta. Hablaban entre sí a pesar de tener la boca llena de comida.

—¿Quieres más, Charlie?

—No, será mejor que no lo acabemos.

—Pero ella quiere que lo acabemos, eso fue lo que dijo. Le hacemos un favor.

—Bueno, dame un poco más.

—Debe de haber sido un instrumento terrible el que han usado para matar al pobre Patrick —decía uno de ellos—, el doctor dijo que tenía el cráneo hecho trizas.

—Por eso debería ser fácil de encontrar.

—Eso es lo que a mí me parece.

—Quienquiera que lo hiciera no iba a llevar una cosa así, tan pesada, más tiempo del necesario.

Uno de ellos eructó:

—Mi opinión es que tiene que estar aquí, en la casa.

—Probablemente bajo nuestras propias narices. ¿Qué piensas tú, Jack?

En la otra habitación, Mary Maloney empezó a reírse entre dientes.













Imagen: Matilda, de Quentin Blake,
dibujante que ilustró muchos de los libros de Roald Dahl

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Publicado el 16.10.06 en MSN Spaces-el sueño de la marmota.

Frivolidades

Me he comprado un vestido y estoy contenta. Lo vi hace tiempo y pensé: "es bonito, pero no te lo pondrás; es demasiado extravagante". Pero, después de más de una semana sintiéndome sola, de mal humor, en una ciudad en la que no conozco casi nada ni a casi nadie, he decidido que me da igual. Que me apetece hacerme un regalo. Y me lo he hecho.

Por la tarde voy con Blanca a ver "Cabaret". Como no supe hasta la semana pasada cuándo tendría fiesta, tardamos mucho en comprar las entradas y tenemos unos asientos horribles.

"Palco de visibilidad reducida". Desde luego, sólo vemos coronillas.

Huele a quemado. Miramos hacia arriba. Los focos están a medio metro. Blanca dice: "¿Pelo quemado?" Y nos reímos.

Lo bueno del palco es que podemos ver que en las primeras filas hay asientos libres. Está claro que hay gente que, por alguna razón, tenía entradas pero no ha ido. Después del descanso decidimos bajar a esos asientos. Desde luego, la perspectiva cambia totalmente. Ahora vemos las caras, aunque nos perdemos la orquesta. Estamos demasiado cerca. La señora de detrás le dice a su amiga: "¿Ahora llegan? Pues se han perdido toda la primera parte..."

El maestro de ceremonias aparece y dice que es el momento de que participe el público. Le digo a Blanca que, entonces, es el momento de que volvamos al palco. El maestro de ceremonias saca a un par de personas a bailar y después señala a los palcos y grita: "¡Hooola, pobrrrrrresss!" con un supuesto acento alemán. Blanca me dice que nosotras somos dos pobres listas. Yo sólo espero que el maestro de ceremonias no se haya dado cuenta de nuestra maniobra y nos señale diciendo: "¡dos pobrrrrres que se han cambiado de sssitiooo!".

No, parece que no se ha dado cuenta. En realidad, es poco probable que alguien pueda ver desde el escenario a la gente sentada en un palco lateral con los focos justo encima.

El musical nos encanta, aunque Blanca le haya cogido manía a uno de los actores. A la salida, vamos a un bar. Las camareras parecen clones. Son dos rubias oxigenadas idénticas con la misma falda negra diminuta y la misma camiseta blanca ajustada. El camarero es un tipo corriente, vestido de un modo corriente. Hablamos, nos reímos.

Y ahora, mientras el ruido de los fuegos artificiales me impide concentrarme en el trabajo que tendría que haber acabado hace un mes, escribo tonterías. Después de más de una semana sintiéndome sola, de mal humor, en una ciudad en la que no conozco casi nada ni a casi nadie, me he comprado un vestido precioso que no me pondré casi nunca, he ido al teatro con una amiga y lo he pasado bien.


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Publicado el 16.10.06 en MSN Spaces-el sueño de la marmota.

viernes, 13 de octubre de 2006

El laberinto del Fauno

"Lo que habita ahí no es humano"


Lo dejo claro desde un principio: sin duda, ésta es una de las mejores películas que he visto en los últimos meses -si no la mejor-.

En cuanto al guión y la dirección, "El laberinto del Fauno" es brillante. Guillermo del Toro ha conseguido unir dos historias, la "real" y la "fantástica" sin que ninguna acabe con la otra ni se vuelvan incoherentes. Un drama sobre la guerra civil y un cuento mágico. De forma totalmente equilibrada, de manera que el espectador no sabe si le interesa más una o la otra y sin que la película se vuelva absurda. Cualquiera de las dos bastaría para enganchar por si misma, y aquí aparecen las dos, perfectamente integradas, y dejando espacio para que cada uno decida si prefiere creer que la magia existe realmente o todo está en la imaginación de su protagonista Ofelia.

Personalmente, entré en el cine pensando que los cinco primeros minutos transcurrirían en la superficie, por así decirlo, y el resto en el laberinto. Nada más lejos de la realidad. La película va saltando entre los dos mundos a través de su protagonista sin que ello suponga ningún problema, con una habilidad admirable. Creo que pocos directores habrían superado ese problema sin que la película resultase, en ocasiones, forzada. Guillermo del Toro lo consigue como si tal cosa, y termina uniendo los dos mundos de la mejor manera posible.

Gran parte del mérito recae sobre los actores, desde luego. Empiezo mi quiniela de los Goya augurando que Ivana Baquero se llevará uno (lo hace estupendamente y ya se sabe que el tener sólo 12 años ayuda). Por cierto, físicamente es sorprendentemente parecida a Ariadna Gil, su madre en la película. Y sería injusto olvidar las interpretaciones de Sergi López, en el papel del capitán Vidal, o de Maribel Verdú y Álex Angulo.

La imagen es fascinante. Obviamente, toda la parte fantástica le debe mucho a unos efectos especiales impresionantes. Aquí es cuando te dices: "¿Y esto es una producción española? Vaya, vaya..." La escena de la segunda prueba, con un monstruo que podría estar en las peores pesadillas de cualquiera, es inolvidable. Pero eso no es todo. Esa parte tan mágica puede hacer que no se valore como merece toda la atmósfera de la España de los años 40, que está conseguidísima.

Y una advertencia: la película es muy dura. Mucho. Que a nadie se le ocurra llevar a un niño pensando que se trata de un cuentecillo, que lo traumatizará de por vida. Hay imágenes muy violentas, de las que hacen que apartes la vista de la pantalla. ¿Es gratuito? Eso es lo que nos preguntábamos a la salida del cine. Yo creo que no. La historia que está contando es trágica. Las imágenes acompañan la crudeza de las situaciones narradas. La dureza de la guerra.

Puestos a ser quisquillosos, pondré dos "peros": en primer lugar, creo que la historia hubiese ganado si el villano hubiese sido un personaje con más matices. Alguien que mostrase algo de humanidad en algún momento y a quien no fuese tan fácil odiar. Y, en segundo lugar, creo que se podría haber mostrado el reino feliz del laberinto sin que Federico Luppi diera la sensación de ir a lanzar caramelos en cualquier momento desde la carroza de los Reyes Magos. Pero bueno, son sólo detalles totalmente subjetivos...

En cualquier caso, una película imprescindible que le gustará a cualquiera. A quien le guste el género fantástico o al amante de los dramas. Al que le guste el suspense o al que, simplemente, quiera entretenerse una tarde. Hacedme caso, no os la perdáis, que merece la pena.




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Publicado el 13.10.06 en MSN Spaces-el sueño de la marmota.