el sueño de la marmota

domingo 18 de mayo de 2008

Pesadillas


Siguiendo los consejos de Coleto y Zero izquierdo, fui a buscar "Blankets" a la biblioteca. No estaba, así que me llevé "La enfermedad de Zoroku", de Hideshi Hino, del que ya había leído "El niño gusano".

La verdad es que las truculentas fantasías de este hombre me fascinan y me conmueven de una manera extraña. La historia del ratón recién nacido, además, me provocó un enorme desasosiego (¡vaya, es que lo de ser esclavizado por un roedor gigante da muy mal rollo!).

Pero no es eso lo que quería contaros. Al final del álbum, el autor cuenta cómo empezó a publicar estas historietas. El último párrafo dice:

"Aunque ha pasado tanto tiempo desde que publiqué esas historias, cuando miro atrás no puedo evitar sorprenderme del éxito que cosecharon y del hecho de que aún hoy en día haya gente que me recuerde su trauma al leer "La extraña enfermedad de Zoroku" en Primaria".

¿En Primaria? Bueno, es cierto que es el cuento del patito feo, pero en una versión en la que el protagonista usa su pus sanguinolento para pintar cuadros, se come sus propios ojos y está a punto de ser asesinado por su pueblo, con su hermano a la cabeza.

Me pregunto cómo me habría impactado esto si lo hubiera leído entonces. ¿Me habría gustado? En realidad, sospecho que sí, aunque también puede que me hubiera producido pesadillas, que yo siempre he sido muy impresionable. ¿Os he contado alguna vez que de pequeñita los hombres grises de Momo me aterrorizaban? Pues eso.

miércoles 14 de mayo de 2008

¿Casualidad?


Los que visitáis Viste adecuadamente sabréis que algunas veces han aparecido ejemplos de "parecidos razonables": diseños de diferentes marcas que se asemejan sospechosamente. Es cierto que no hay por qué pensar mal sin más, y que muchos creadores tienen referentes similares o buscan la inspiración en las mismas fuentes, por lo que pueden llegar a ideas comunes.

También es sabido por todos que las cadenas de ropa copian diseños de grandes diseñadores. En este caso se trata de acercar esas creaciones al público masivo a precios asequibles, y parece poco probable que esta práctica perjudique demasiado a los autores, puesto que juegan en diferentes ligas.

Aún así, no todo vale. O no debería valer. ¿Es correcto que una gran empresa comercialice ropa con dibujos plagiados de los de una ilustradora más o menos anónima? No una pequeña tienda, no. Tampoco un gran dibujante cuyas obras están ya en el imaginario colectivo. Uno muy grande, que gana mucho dinero, contra uno en cierto modo pequeñito, que busca abrirse paso con su trabajo. Planteado así, yo no lo vería demasiado bien.

Claro, en ocasiones es difícil establecer hasta qué punto se trata de un plagio o de una coincidencia. Así que, ¿qué os parece?

Lo que responde Zara a la queja de Rocío Cañero sobre la presunta copia de sus dibujos es esto:

"Entendemos que la existencia de ciertos elementos comunes entre ambas gamas de dibujos le han llevado, erróneamente, a entender que sus derechos han podido ser vulnerados. Sin embargo, es irrebatible que, más allá de la existencia de ciertos nexos conceptuales que pudieran ser comunes, no existe ningún vínculo ni asociación creativa entre ambos dibujos, por lo cual, no cabe duda de que ambos deben poder coexistir pacíficamente”.

¿Irrebatible? No sé yo...

Lo leí en El Blog de Moda.

martes 13 de mayo de 2008

Irena Sendler


Ayer, día de su muerte, muchos de nosotros leímos por primera vez el nombre de Irena Sendler. Arriesgando su vida, evitó que 2.500 niños judíos fueran trasladados a campos de concentración y, posiblemente, que la mayoría de ellos murieran. Joder, 2.500 niños. 2.500 personas que gracias a ella (y a los que la ayudaron) pudieron seguir viviendo.

Ah, y muchos de nosotros recordamos también por qué cuando nos enteramos de que Al Gore había recibido el premio Nobel de la Paz, pensamos que darle este galardón a alguien que había alcanzado una gran notoriedad en muy poco tiempo gracias a un tema tremendamente mediatizado podía no ser la mejor decisión.

Información en El País.
Reportaje de julio de 2007 en El Mundo.

Cinco cosas


En un alarde de exhibicionismo emocional, os voy a confesar cinco cosas en las que duele pensar.

- Una manta en los pies.

- Unas cartas con dibujos.

- Una melodía de guitarra a través del teléfono.

- Una chocolatina para después de comer.

- La foto que ilustra esta entrada.

Claro que las que no os voy a contar duelen mucho más.

sábado 10 de mayo de 2008

Yo no


A las 05.45, el zorrito del iGoogle duerme. Yo no.

domingo 4 de mayo de 2008

Reír es divino


¿Pero quién quiere un calendario Pirelli cuando puede comprarse este otro? La web Cultural Catholic* vende estos magníficos almanaques (me encanta la palabra "almanaque") para todos aquellos, entre los que he descubierto que me encuentro, que prefieren decorar su pared con monjas retro disfrutando de la vida antes que con barbies de photoshop. En realidad, en mi casa alternamos entre el que regalan con El Jueves y el que nos dan en el chino, pero no me importaría explorar nuevas posibilidades.

*"We like being catholic", dicen. Pues menos mal, porque si vas a ser religioso, mejor que disfrutes de tu fe.


Muchísimas gracias, Leo.

jueves 1 de mayo de 2008

Excepcionalmente

Hoy os voy a contar tres secretos:

- Quiero disfrazarme de oso con un traje de peluche con el que sólo se me vea la cara, como los que llevan los niños pequeños.

- Todos los sinsentidos tienen sentido.

- No debería estar escribiendo esta entrada.

domingo 27 de abril de 2008

Movidos por hilos


Todos somos un poquito marionetas, pero aquí lo han hecho visible. Por cierto, hay una cosa en la que absolutamente todo el mundo está de acuerdo: los muñecos de ventrílocuo son terroríficos.

sábado 26 de abril de 2008

Este San Jorge nadie me regaló un libro


- ¿Por qué me quieres?

- Porque cuando atraviesas un paso de cebra parece que le haces el amor a la calle entera... Y también porque al despertarte por la mañana hueles a cruasán caliente.

- Pfff...

- En fin, me parece...

- Ja, ja, ja... ¿De dónde sacas eso?

- ¡Qué, qué! ¿Te burlas?

- No, no... Yo... Hum... ¡Es encantador!
Pero en serio, ¿por qué me quieres?

- Pero bueno... ¡Mira qué pregunta tan tonta! "¿Por qué me quieres?" ¡Ni que estuviéramos en "Mujercitas"!

- ¡Vaya! ¡Mi guapo guerrero insensible se ha puesto su coraza!
Entonces, ¿por qué estás conmigo? Si lo prefieres...

- Uff...

- ¡Veenga! Tranquilo... ¡Sólo dímelo! Quedará entre nosotros...

- Bueno... Porque me siento bien contigo...

- ¿Y?

- ¿Y? Eee...
Porque me haces reír... Y también me respetas y no me das el coñazo...
Porque me estimulas... Tienes espíritu... Eres honesta...
Porque me gustan tus ojos... Tu culo, tocar la parte inferior de tu cara y tu nuca, el sabor de tu piel, tu vientre, tus manos ásperas, la inclinación de tus cejas...
Porque eres la única persona con la que no estoy jugando... Porque eres cerda e impúdica... Fuerte y frágil...
Porque te planteas las preguntas acertadas... Me haces soñar con un mundo ideal... Me das la impresión de ser buena gente... Y porque, al contrario de lo que crees, de todas las personas que conozco, eres la mejor dotada para la vida...

- Aaaaa...
¿Y mis pies?

- ¿Tus pies? Eem... Están bien...

Me encanta que me regalen libros. Bueno, me encanta que la gente que me conoce un poquito y puede intuir qué es lo que me va a gustar me regale libros. Hay personas que odian regalar libros y piensan que es el tipo de cosa que compras cuando no tienes una idea mejor. Bueno, lo puedo entender. Yo opino exactamente lo mismo de los perfumes y, sin embargo, con el tiempo he llegado a creerme que hay gente a la que realmente le gusta recibirlos.

Este San Jorge nadie me regaló un libro, aunque habría sido un buen momento (y no me refiero únicamente a la fecha). Así que yo me compré tres. El primero, el que acabo de terminar, es en realidad un cómic y llevaba mucho tiempo llamándome desde las estanterías de la Fnac. Es "Píldoras azules", de Frederik Peeters, que muchos conoceréis. Para los que no, sabed simplemente que trata de la relación del autor con su novia seropositiva y el hijo de tres años de ésta, también enfermo. Y que no es ningún dramón, sino una historia optimista, tierna y muy sincera sobre el cariño, la búsqueda de la felicidad, las dudas y las inseguridades. Os lo recomiendo. A mí me ha hecho llorar.

Y sí, ya había dicho exactamente lo mismo en el San Jorge de hace dos años, cuando prometí una entrada que nunca escribí.

lunes 21 de abril de 2008

Un buen día para ir de compras

¡Pero cómo me gustan las leyendas urbanas! Ayer recibí un mail de la querida Victoria* (después de Vitibel y Miss Sinner, también me acostumbraré a esto), a la que aunque no lo parezca sigo leyendo siempre, en el que me informaba (sólo por si acaso), de este correo que había recibido:

Ayer una de mis compañeras iba en el tren con otras cuatro chicas y se les acercó un hombre con acento árabe, y les dijo que lo del 11-M no es nada con lo que va a ocurrir. Que van a correr ríos de sangre todavía. Que tuvieran cuidado el 21 de abril en los centros comerciales.

Y sigue, pero ya os hacéis a la idea.

Bueno, esta misma historia la podéis encontrar en recopilaciones de leyendas urbanas, porque va circulando por diferentes países y con distintas, pero similares, formas. Vamos, que no es cierta.

El caso es que esta mañana he ido al gimnasio y, ¿qué he escuchado en el vestuario? ¡El mismo cuento! ¡Con el aliciente añadido de que la chica aseguraba que le había pasado a la amiga de una amiga suya! Y, de verdad, no es que me guste meterme en conversaciones ajenas, pero la pobre parecía estar realmente preocupada, así que al final le he contado lo mismo que os estoy contando a vosotros aquí.

Así que si os queréis ir de compras, ya sabéis: hoy es el mejor día. Es posible que las tiendas estén vacías y tengáis todo para vosotros. Yo pretendía hacerlo, aunque la lluvia me ha desanimado. Quizá más tarde.

*Por cierto, Victoria se ha tomado la molestia de borrar los mails y poner los destinatarios ocultos antes de mandar el correo. Haced lo mismo si reenviáis mails, por favor.